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La Isla Oeste

La resistencia civil pacífica: El camino hacia la libertad y soberanía

El autor señala que la Resistencia Civil se ha utilizado para derrocar gobiernos dictatoriales y coloniales, así como para hacer cambiar políticas discriminatorias

2016/Foto One Red Media

Por  Francisco R. Jordán García

Ramón Emeterio Betances, se preguntaba, ante la apatía, el miedo y la inacción de los puertorriqueños por los vejámenes y el despojo del regimen colonial: ¿Qué hacen los puertorriqueños que no se rebelan?  Lo mismo podemos expresar hoy ante la indignante manera en que el Congreso de EE.UU. ha atendido, o desatendido, la crisis fiscal del Gobierno Colonial.

Betances también expresó: “¡Querer ser libre es comenzar a serlo!” El patriota sabía que para tener libertad los pueblos tienen que exigirla, construirla y defenderla.  En nuestro caso, en la colonia llamada Puerto Rico, docenas de grupos se han creado para combatir la Junta Federal de Control Fiscal, que amenaza con sumir a nuestro pueblo en una nueva y más amplia esclavitud colonial.   Estos grupos se unen al reclamo que hacen los movimientos que postulan la independencia y la soberanía de Puerto Rico. Por infinidad de medios los boricuas hemos luchado por el derecho a la libertad que defendía Betances: elecciones, insurrecciones, protestas, marchas, huelgas, boicots, etc.,  y el pueblo no se rebela.

La realidad es que mientras haya alguna salida no habrá rebelión. Mientras la situación no se torne intolerable el pueblo continuará como observador de su propio drama.  Algunos piensan que con la Junta Federal de Control Fiscal, se irán cerrando las salidas y para los que nos quedemos en  nuestra Patria no quedará otro remedio que levantarnos o ser aplastados.  Por tanto, postulan, hay que prepararse para la desobediencia civil y la protesta.  Puede que tengan razón pero hay que prepararse para mucho más.

La Resistencia Civil se ha utilizado para derrocar gobiernos dictatoriales y coloniales, también para hacer cambiar políticas discriminatorias. Los movimientos de Resistencia civil exitosos tienen algo en común:  han sabido identificar su objetivo principal (o su enemigo) y trabajar con y por el pueblo. Entonces la pregunta que debemos hacer es:   ¿Contra qué o contra quién luchamos? En nuestro caso, en la colonia llamada Puerto Rico, es obvio que el enemigo es el sistema colonial. No son los ricos, no son los policías, no es el sistema capitalista, no son las empresas extranjeras.

Conocer la identidad de nuestro enemigo es importante porque nos permite saber quién no es nuestro enemigo, aunque no necesariamente en este momento sea nuestro amigo. Más importante aún, nos permite analizar qué sostiene a nuestro enemigo. Hasta que no tengamos ese cuadro claro  cualquier acción es una pérdida de tiempo y de recursos. Con acciones improvisadas también podemos enajenar de la lucha contra la colonia a sectores importantes.

El Estado Nacional Soberano de Borinken plantea la Resistencia Civil Pacífica como método de lucha en el camino hacia la libertad y soberanía de nuestra patria. La historia  ilustra, por ejemplo, que son más los movimientos de resistencia civil que han tenido éxito que los que han tenido las luchas armadas. La propia creación de un Estado paralelo y las actividades que éste cree, muestra al pueblo que se pueden hacer las cosas de otra manera, lo cual constituye un elemento importante de la resistencia civil. Podemos construir un Nuevo País.

¿Qué sostiene a nuestro enemigo? ¿Cúales son sus fuentes de legitimidad y poder? El Estado Nacional  Soberano de Borinken postula, y así se reconoce en el Derecho Internacional, que la colonia es un regimen ilegítimo.  Su fuente de poder es la fuerza de ocupación, la cual en nuestro caso se ha mantenido por más de 117 años. La dependencia y la ignorancia de la historia de nuestro pueblo son secuelas de la ocupación y también hay que combatirlas.

A esas fuerzas se unen otros pilares de apoyo del régimen colonial. Uno de estos pilares son los partidos politicos. No importa que defiendan la independencia o la estadidad, el capitalismo o el socialismo, lo cierto es que todos se nutren de la misma teta: la colonia. Son hermanos de leche que despiertan cada cuatro años y contribuyen a perpetuar la colonia.  Mediante las elecciones el pueblo se forja una ilusión de democracia, a pesar de que su soberanía se encuentra desplazada por el Congreso de los EE.UU., quien a fin de cuentas tiene la última palabra en todo lo que ocurre en la colonia.

Por tal razón, el boicot electoral tiene que ser un punto de partida para comenzar a desmitificar la colonia y los colonizados. No se puede estar en misa y tocar las campanas. Imagínense que pasaría si en las próximas elecciones la participación se redujera sustancialmente, mientras los diversos defensores de la terminación de la colonia organizamos (todos a una voz) acciones de resistencia civil pacífica que desafíe el poder colonial a la vez que buscamos aliados en la comunidad internacional. ¡La mesa está servida!  ¡Construyamos un Nuevo País!

El autor es Catedrático retirado de la Universidad de Puerto Rico y presidente de la Asamblea Nacional Soberana de Borinken, cuerpo legislativo del llamado gobierno provisional Estado Nacional Soberano de Borinken.

 

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