Advertisements
La Isla Oeste

Un viaje por ‘los perros de Marilia’

Enviar a Estados Unidos un cachorro para adopción conlleva gran compromiso y asumir gastos que pocos estan dispuestos a hacer.

Suministrada

Por Daileen Joan Rodríguez

Para La Isla Oeste

Cabo Rojo. Marilia Bracero vive para sus animales, que son los de todo el mundo, aunque nadie los quiera. Sus animales deambulan por las calles ante la vista de todo el mundo, aunque nadie los mire. Ella los rescata de la miseria y les busca un hogar seguro.

Como el de Marilia, hay muchos corazones, aunque pocos se permiten a sí mismos salir a la luz, por lo que ella también les sirve de portavoz a esos “buenos samaritanos” para crear conciencia de que hay esperanza para los cuatro patas sin hogar.

Un día, llegó Marilia a esta ferretería para comprar materiales para construir uno de sus proyectos de rescate de perros. Quería construir una jaula y en busca de lo necesario llegó a un establecimiento comercial en la carretera 313 en Cabo Rojo, donde el dueño de la tienda la reconoció y se le acercó con la preocupación de una perra recién parida que merodeaba el local.

“Me dijo – tengo esta perra que ha parido tres veces y cada vez que pare son diez. Lleva treinta cachorros y no me puedo quedar con ellos. Solo le he conseguido hogar a dos de ellos”, narró Marilia, quien le explicó al dueño de la ferretería que conoce de una organización en Estados Unidos que adopta animales.

La decisión de enviar a Estados Unidos a cinco cachorros para adopción conllevaría el compromiso de vacunarlos y desparasitarlos a todos, entre otras cosas. Pero el mayor reto, era poder atraparlos, pues prácticamente estaban creciendo salvajes en campo abierto. De hecho, a la perra mamá ya la habían intentado capturar, pero esta sí que no se dejaba ni mirar y en repetidas ocasiones salió huyendo.

Esta historia perruna es una que se repite a diario en todos los rincones de nuestro país. Por lo que Marilia recuerda la importancia que tiene la esterilización de los animales, pues una vez llegan a la calle, por las razones que fueran, su procreación se da cada seis meses. En el caso de los gatos, paren y se multiplican tres veces al año.

“La esterilización de animales realengos es asunto de salud pública”, reitera la rescatista, que ha formado su propio grupo de voluntarios Bienestar Pro Mascotas Inc., comprometidos en ayudar a erradicar este problema.

“Educamos a diferentes comunidades, hacemos charlas en las escuelas, actividades para recaudar fondos, vacunaciones a bajo costo, etc. Estamos empezando, somos ‘cuatro gatos’ básicamente pero no se necesita mucho cuando hay compromiso”.

Siempre que hay espacio disponible, el grupo sirve de hogar temporero a los animales que rescatan para lograr alcanzar la mayor cantidad de adopciones posible.

“Una vez una persona me llama y me dice que tiene este perrito, tratamos de lograr que si la adopción no se da en Puerto Rico, que sea en Estados Unidos, porque tengo padrinos y madrinas afuera. La persona no tiene que estar físicamente activa en la organización, porque hay muchas maneras de ayudar.

Destino Animal Shelter

Atrapar a los perritos requirió de mucha maña. Con una especie de “trampa” en la que colocaron jamón, lograron que entraran a comer y ¡zas! Atrapados. Los bañaron uno a uno y les dieron las atenciones necesarias.

Para cualificar para el refugio, una vez vacunados y listos, los perritos deben ser fotografiados para iniciar el proceso de adopción. El destino al que irían estos animalitos era el Animal Shelter Inc., un refugio que ubica en Boston, Massachusetts. Allí no se sacrifican animales, pero la mayoría de los aceptados son cachorros con altas posibilidades de adopción.

Se les prepara una historia con detalles de su vida y procedencia, para que el refugio donde serán recibidos pueda ofrecerlos a las personas que buscan adoptar  una mascota.

Screenshot_20160704-112005Un viaje en jaula

Culminado el proceso, sacaron los certificados de viaje, pasajes y listos.

Los animales viajan en el área de carga del avión. Esto tiene el riesgo de que la temperatura aumente. Es por esto que cuando se envían animales por avión, se toma en cuenta las condiciones del tiempo.

“La temperatura, tanto en el despegue como en el aterrizaje no debe estar a mas de 85 grados. Si no el viaje no se da”, acotó la rescatista.

El viaje estaba pautado para las 9:00 am. Marilia recibió una llamada indicándole que estaban velando las temperaturas del tiempo porque estaban aumentando. Fue entonces que pidió adelantar el vuelo para que saliera a las 7:00 am.

En el aeropuerto de carga había rescatistas de Aguadilla, Humacao, Ponce, Cabo Rojo, entre otros, todos con la misma misión de enviar animales afuera para adopción. Había 34 kennels en total. En cada jaula había más de un cachorro.

El vuelo llegó a las 5:00 de la tarde a Boston, donde los recibió la entidad gestora de las adopciones con el compromiso de lograrles a todos nuestros satos boricuas un hogar feliz. Para información escriba a: bienestarpromascotas@gmail.com o llame al 787-645-9880.

This slideshow requires JavaScript.

Advertisements

Leave a Reply

%d bloggers like this: