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La Isla Oeste

‘Pasemos balance’

Ante la llegada de la Junta de Control Fiscal el autor pasa balance sobre el desempeño de Puerto Rico desde mediados del Siglo XX

Por Rafael Suárez

Para La Isla Oeste

Mayagüez.  Ante la próxima llegada de la Junta Fiscal para reorganizar las Finanzas del Gobierno de Puerto resulta necesario que pasemos balance sobre los más destacados logros y los evidentes fracasos que hemos experimentado en las pasadas décadas.

Si tomamos algunos minutos para enumerar aquellos logros que podamos reclamar, así como los obstáculos que hemos confrontado, veremos que hemos recorrido un gran trecho y que el balance pudiera resultar positivo.

Iniciemos nuestro recorrido a mediados del siglo pasado cuando contábamos con una sólida industria agrícola, basada mayormente en la producción azucarera y cafetalera. De súbito aparece en nuestro panorama el Programa Manos a la Obra que buscaba desarrollar el sector manufacturero como principal instrumento para el pleno desarrollo del Puerto Rico de entonces.

No hay duda de que los efectos de los esfuerzos de industrialización fueron evidentes y en muchos casos inmediatos. Nuestra región Oeste, en especial la zona comprendida entre Aguadilla, Mayagüez y Cabo Rojo, fue impactada positivamente por la Industria Atunera que aportó miles de empleos y estimuló la economía regional.

Reconozcamos que pagamos un alto precio por el auge que provocaron las atuneras en salarios ya que al retirarse las empresas al trasladarse a otras sedes manufactureras extranjeras, no solo perdimos la inyección monetaria sino que heredamos un alto grado de contaminación en un sector de nuestro ambiente de navegación.

¿Qué se ha hecho para remediarlo? ¡Nada, absolutamente nada! Como tampoco se ha hecho mucho por substituir la inyección económica que las plantas atuneras producían en salarios. Otro ejemplo de la inacción sobre a manufactura es el pobre desempeño que los gobiernos han brindado al crecimiento de la Zona Libre de Manufactura y Comercio establecida en Mayagüez la que fomentaría además el desarrollo de nuestro Puerto.

Otro evidente fracaso ha sido el desarrollo de los Valles Agrícolas de Lajas, Coloso, y Guanajibo así como el impulso de la Zona Cafetalera donde se produce uno de los mejores cafés del Mundo.

Como resultado de la pérdida de empleos tanto en el sector Manufacturero como en el Agrícola, el Gobierno optó por aumentar la nómina pública mediante la creación de empleos para prestar servicios a la ciudadanía. Esto elevó el tamaño de la nómina pública a tal grado que, según las estadísticas oficiales de las autoridades locales y federales, convierte a Puerto Rico en el principal patrono superior en cantidad a la totalidad del sector privado.

Sin embargo, existen circunstancias que podemos reconocer como logros lo que apunta a que la recuperación es posible ya que se han mantenido por años. Entre ellos debemos destacar la gran cantidad de jóvenes puertorriqueños egresados de nuestras instituciones universitarias lo que representa una proporción mayor que la registrada en la mayoría de los estados federados.

Basta con revisar las estadísticas de empleo en algunas dependencias gubernamentales estadounidenses como la NASA para que observemos la gran cantidad de ingenieros, científicos y hasta graduados de Administración de nuestras universidades públicas y privadas.

Estudios de décadas pasadas demuestran lo mismo a nivel local al registrarse una buena proporción de egresados en otros campos entre nuestra población joven, aunque muchos de ellos emigran en busca de empleo dada la escasez de oportunidades en nuestro Mercado Laboral.

Pero algo de naturaleza permanente resulta nuestra geografía ya que estamos rodeados por una veintena de países vecinos que abonan a nuestra vida como pueblo, incluyendo las posibilidades de empleo en múltiples campos.

En el pasado el célebre Programa Punto Cuarto, la Alianza para el Progreso y más recientemente la decisión del Banco Popular de Puerto Rico de establecer una sucursal bancaria en La Habana, Cuba, apuntan a una alta probabilidad de que exportemos trabajadores para impulsar tanto la economía nuestra como la de nuestros países vecinos.

No todo es negativo ya que hemos obtenido logros. Tenemos opciones y una de ellas es precisamente nuestra capacidad para producir en los campos agrícolas, las plantas industriales y hasta en el ofrecimiento de servicios comerciales y profesionales.

Me luce que tenemos las herramientas para proceder y debemos comenzar cuanto antes de manera que podamos tratar adecuadamente el problema de Salud Mental que nos afecta como pueblo, considerado por décadas como el principal problema de salud del país.

Debemos desarrollar una estrategia para identificar aquel segmento de nuestra población que verdaderamente necesita ayuda para continuar adelante. Debemos crear adiestramientos y empleos para aquel sector dependiente de las ayudas gubernamentales de manera que logremos su rehabilitación y la de nuestra Economía.

El reto es conseguir ese balance entre el empleo agrícola, manufacturero, comercial y de servicio que nunca hemos intentado. ¡El reto ha estado planteado por décadas! ¿Dónde están los verdaderos líderes que nos conducirán por esa ruta? ¿Quiénes son?

El autor es periodista y profesor de Periodismo retirado, con 52 años de experiencia en los medios de comunicación escritos, radial y televisivos.

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