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La Isla Oeste

“Nuestra Isla del Cordero”

ACLU exhorta al Presidente de la Cámara Johnny Méndez a reconsiderar su equivocado afán inconstitucional de insistir que la fe cristiana es la religión que guía al gobierno de Puerto Rico.

Archivo / Suministrada

Por William Ramírez Hernández / Director Ejecutivo ACLU Puerto Rico

Si se permite o no oración voluntaria en la legislatura de Puerto Rico, promovida por el estado, no depende de la inclusión en el escudo de Puerto Rico de un cordero que representa la vida de Jesus Cristo sobre una biblia. Depende de lo que dispone la Constitución sobre “completa” Separación de Iglesia y Estado.

Decir que la inclusión de un cordero que representa la vida de Jesus Cristo sobre una biblia, evidencia que esa es la fe del estado, es impulsar el cristianismo como fe oficial del Estado, lo que violenta todo principio de separación de iglesia y estado; mandato constitucional esbozado en la ley suprema de Puerto Rico y Estados Unidos.

En un rotativo del país, se citó al Representante Johnny Méndez, legislador promovente de un Decreto Cameral sobre 40 Días de Oración ferviente en la Cámara de Representante para purificar a nuestro pueblo; y convocar al pueblo a levantarse para interceder por “nuestra Isla del Cordero”, indicando que:

“… ‘[h]asta donde yo sé, el escudo de Puerto Rico tiene el cordero que representa a Jesucristo sobre una Biblia.  Esa es nuestra fe’ – énfasis nuestro -, …”

Equivocado Señor Legislador; Puerto Rico como estado político no tiene una fe; las personas la tienen, lo que es su derecho individual. El Estado no la puede imponer.  El gobierno de Puerto Rico representa al pueblo, compuesto por personas con una diversidad de creencias religiosas, o ninguna creencia.  En cuanto a fe, en Puerto Rico contamos con Sinagogas, Mezquitas, Centros Budistas, Santeros, Ateos, y otras.  Estas personas también son Puerto Rico, y el cristianismo no los representa; por lo que no están obligados a tolerar tan crasa violación al mandato constitucional de “completa separación de iglesia y estado “derecho garantizado por la constitución. Tampoco deben tolerar la utilización de sus contribuciones al erario público para promover una iglesia del estado.

Puerto Rico no fue fundado como país fundamentalista basado en una fe cristiana oficial del estado.  Habrá algunas excepciones que han permitido los tribunales en su interpretación de la doctrina de separación iglesia y estado, pero nunca se ha interpretado que el estado se rige por una fe oficial del estado.

El Presidente de la Cámara Johnny Méndez, y los demás representantes, deberán recapacitar en su afán de endosar el cristianismo como fe del estado, y de imponer sus creencias al pueblo de Puerto Rico, quien financia las operaciones de esa rama gubernamental.  De lo contrario, que abra la oración legislativa a la participación de puertorriqueños de fe musulmana, judía, reflexiones ateas, y otras, dándoles tiempo igual.

Se decreta, además: “Que por este medio invitamos a todos los ciudadanos de Puerto Rico a realizar actos de ayuno y oración, conforme a los dictados particulares de su corazón y conciencia por el bien de nuestras familias y nuestras comunidades”.  Representantes, el conflicto constitucional existe en la casa del pueblo, no en la de los individuos.

No le corresponde a la legislatura dictarle al pueblo como debe o no orar en sus hogares; el Pueblo, en su Constitución, dictó que nuestro gobierno no endosará religión alguna en la casa del pueblo.  “Habrá completa separación de Iglesia y Estado”.   Artículo II, Sección 3. Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

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