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La Isla Oeste

El anhelado regreso al barrio

Este es un escrito de opinión por el rector de UPR Aguadilla, quien recientemente renunció a su cargo junto a otros ocho rectores.

Suministrada

Por Nelson Arnaldo Vera Hernández

Luego de 31 meses capitaneando el barco del noroeste, regreso a la cátedra. El navío pasó por una tormenta perfecta y lo dejamos en puerto seguro. No obstante, esta travesía de toma de decisiones lleva tiempo y es momento de descansar en la bahía. Le toca a la nueva generación de líderes velar porque el barco continúe.

En el año 2003, tras un cambio en la gobernanza universitaria, un extraordinario capitán nos pidió ser su jefe de máquina. Demasiadas las decisiones tomadas entre septiembre de 2003 y diciembre de 2006. Acertadas fueron algunas y para mejorar otras. Pero algo estaba claro: se cumplieron y superamos las expectativas del capitán.

Enero de 2007 iniciamos el camino de investigación social. Formar parte de las  decisiones en la Delegación Sociológica en India a estudiar el cambio y la reacción al cambio, fue una experiencia única. Conocimos colegas internacionales que luego nos invitaron a participar en sus respectivos países en los procesos investigativos como colaboradores. Gracias a Hernández Sampiery quien reconoció a todos sus colaboradores internacionales en su libro de investigación.

Mientras esa experiencia nutría, formamos parte del Comité de Personal del Departamento de Ciencias Sociales. El novato en este tipo de Comité junto a colegas experimentados en todo tipo de lucha. Una experiencia enriquecedora y valiosa para lo que vendría en el futuro. Hoy día estos colegas disfrutan sus merecidos viajes a través del retiro.

Una de ellas dejaba la representación en el Senado Académico y entendía debíamos ser quien le sustituyera. Así tuvimos el privilegio de culminar el término. Luego pasamos a ser el escogido para representar al Departamento por tres años.

La aventura comenzó en agosto de 2011, cambiando todo lo relacionado al futuro. Llegamos al Senado Académico en un periodo muy particular. Próximos a entrar en un año electoral, las tareas se convertían un poco tensas en ocasiones. El representante del Departamento de Humanidades era amigo, pasado profesor y colega. Poseíamos mucha afinidad a pesar de tener diferencias en algunas áreas. Fue electo como Representante Claustral de UPR Aguadilla ante la Junta Universitaria. No obstante, renunciaría en enero del 2012 y nos nominó para que le sustituyera. Decía que todo líder universitario debía conocer el cuerpo superior al Senado. Así llegamos a la Junta Universitaria.

Un cuerpo totalmente diferente, compuesto de estudiantes, rectores, miembros de la presidencia y colegas universitarios de todas las unidades. Conocimos gente que han ocupado y ocupa puestos principales en la Universidad. Sin embargo, otro cambio en la gobernanza universitaria trajo en el 2013 un nuevo cuerpo administrativo: la Junta de Gobierno. Con ello las interrogantes en toda la flota universitaria. ¿Quiénes serían los próximos capitanes y almirante que le comandará?

En agosto de 2013 inició el proceso de selección del Presidente de la Universidad. Luego de varios meses de consultas, en noviembre 2013 se designó al almirante. Un matemático mayagüezano que había sido integrante de la Junta Universitaria y luego de la Junta de Gobierno. De inmediato comenzó un proceso de consulta para la selección de capitanes para su flota. Este proceso inició en enero de 2014.

Se rumoraba de un deseo colectivo del puesto en UPR Aguadilla. Incluso nuestro nombre estuvo presente, a pesar que estaba fuera de nuestra vista inmediata. De hecho, veíamos imposible ocupar un puesto como ese, con poco tiempo trabajando para la Universidad, recién iniciábamos una colaboración para un programa graduado en historia del Caribe y nos encontrábamos en pleno proceso para ascenso. Pero enero 2014 cambió el rumbo.

La persona que entendíamos sería nombrada para el puesto, solicitó dialogar con nosotros. Por razones muy personales, que aún respetamos mantener en silencio, indicó que nos respaldaría. El martes próximo el Almirante estaría en el Senado Académico de UPR Aguadilla para abrir el proceso de consulta para el puesto de Rector. Un fin de semana de mucha presión interna de diálogos familiares, profesionales y hasta cívicos. Al final, la decisión de aspirar.

Cerca de ciento cincuenta días de presión en el cual diversos comentarios constantes: no nos nombrarían, traerían a alguien de otro recinto, entre miles de conjeturas. En nuestro caso, que llegara lo que fuera. No obstante, entre los meses de abril y mayo del 2014 fuimos llamados a entrevista por el señor Presidente y por la Junta de Gobierno. Mientras en el navío continuaban los rumores, un hecho confirmado confidencial: pasamos a ser el primer rector ex alumno de UPR Aguadilla. Un puñado muy pequeño tuvo el dato, más tarde confirmado el 16 de junio de 2014 por transmisión digital de la reunión de la Junta de Gobierno, con efectividad al primero de julio.

Después de treinta meses en el puesto tomando decisiones para todo el Recinto, anhelamos regresar al barrio de manera completa. Como indicamos en marzo del 2014, “tiza somos y a la tiza vamos”. Nunca adheridos al puesto. Lo contrario, disponible a consideración en varios momentos.

Los pasados párrafos resumen un proceso de reflexión que iniciamos hace un tiempo. El llamado de la familia, las condiciones de salud, considerar el retiro luego de veintisiete años consecutivos como servidor público y otros elementos, han sido fundamentales para tomar la decisión de regresar al salón. Esta es la última decisión que tomamos previo al retiro.

Con un grado doctoral, dos de maestría, un bachillerato, presidente de una unión obrera, analista para la prensa de problemática social, investigador nacional e internacional, presidente de comités, representante ante cuerpos deliberativos (internos y externos a la UPR), Director de Departamento, Decano de Asuntos Administrativos y Rector, pasamos el batón de la toma de decisiones.

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