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La Isla Oeste

Declara acusado por asesinato de comerciante caborrojeño

Lugo Martínez, conocido como “Gordo”, testificó que el crimen fue planificado días antes para “darle un palo” al prestamista.

2017/Foto One Red Media

Por One Red Media

Mayagüez. “Dios me los bendiga y cuide a todos”. Fue la entrada que colgó en su muro de la red social Facebook la misma noche que participó del asesinato del comerciante caborrojeño Elton Ortiz Toro, de 71 años, el pasado 3 de febrero.

Hoy, desde el estrado en el Tribunal de Mayagüez, declaró Gerardo Lugo Martínez, de 28 años quien confesó haber cometido el crimen junto a Alexander (“Pulga”) Avilés Acevedo, de 22 años; Benjamín (“Bengie”) Suárez Urbán de 39; y Juan (“Bizco”) Seda Troche de 22. El cuarteto enfrenta cargos por asesinato en primer grado, robo agravado y Ley de Armas.

Lugo Martínez, conocido como “Gordo” -representado por el licenciado Eiton Arroyo Muñoz- llegó a un preacuerdo con el ministerio público para allanarse a la vista preliminar, por cargos de asesinato en primer grado y robo domiciliario; y servir como testigo del pueblo en busca de la posibilidad de reducir una sentencia.

A preguntas del ministerio público, testificó que el crimen fue planificado días antes para “darle un palo” al prestamista, para pagar una deuda que Bizco tenía en la calle.

Ante la jueza Lucy Rivera Doncell, Gordo relató con detalle cómo orquestaron el asalto que cobró la vida de  Ortiz Toro en su propia residencia, ubicada en la carretera PR 308,  a la altura del kilómetro 3.7 en Puerto Real, donde la víctima también operaba su negocio de souvenirs Mega Novedades, en el primer nivel de la casa.

La magistrada determinó causa para juicio contra los acusados, quienes verán juicio el 28 de abril.

“Un palo” para saldar una deuda

Según relató el testigo,  todo comenzó cuando se comunicó con Bizco para ir a su casa a comprar marihuana. Una vez en la casa de Bizco, llegaron Bengie y Pulga. Bizco les indicó que tenía deudas “en la calle” y que necesitaba dinero. Hablaron sobre la posibilidad de asaltar a uno de dos prestamistas que conocían, mencionando a un tal Cubano y Ortiz Toro. El último terminó siendo la víctima.

Gordo confesó que accedió a darle “un palo” (robo) a Ortiz Toro, quien era su vecino cercano, pero advirtió que solo participaría si era solamente para robar,  ya que Ortiz Toro era un anciano.

Esa noche, se encontraron en la parada de carros públicos, frente al cuartel de la División de Drogas en Puerto Real y la casa de la víctima. Gordo reconoció que se percató de que Bengie tenía un cuchillo escondido en la chaqueta, mientras se disponían a cometer el asalto.

Al llegar a la puerta de la residencia, en el segundo nivel, Bengie llamó. Al abrir el anciano, inmediatamente lo apuñaló y le tapó la boca, llevándolo hacia adentro para finarlo en una silla de la sala. Gordo, relató que quedó en estado de “shock” al tiempo en que se percató de un monitor y equipo de cámaras de seguridad que el prestamista tenía instalado en la casa. De facto, sugirió que había que cortar los cables y llevarse el equipo (para no dejar evidencia).

Tras eliminar a la víctima, catearon la propiedad, llevándose dinero y tarjetas de crédito de la víctima y se marcharon.

En la mañana Bizco y Gordo se encontraron para hacer una compra con la tarjeta de crédito de la víctima mediante una aplicación móvil. Trascendió del interrogatorio, que debido a esa compra, la investigación de la Policía adelantó prueba y facilitó el arresto de Gordo, quien remitió la compra bajo la dirección de su propia casa.

Durante la vista preliminar, el ministerio público -representado por los fiscales Néstor García y Odemaris de Jesús, junto a la fiscal de distrito, Blanca T. Portela- también fueron interrogados los agentes Manuel Caraballo Vázquez y Julio Rosario, quienes relataron detalles del arresto, los procesos iniciales de la investigación y la escena del crimen.

Los imputados son representados por los abogados Diana Camacho Vázquez , defensa de Suárez Urbán (“Bengie”); Gerardo González Román defensa de Seda Troche (“Bizco”); y Daniel Rosa Hernández defensa de Avilés Acevedo (“Pulga).

Durante el contrainterrogatorio, los abogados trataron de establecer que el testigo Lugo Martínez es usuario de sustancias controladas y que ha estado en el Hospital Psiquiátrico en Cabo Rojo.

La lectura de cargos fue fijada para el 6 abril.

Foto por Ricardo Ortiz / Para La Isla Oeste /2017

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