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La Isla Oeste

Jueza declaró no culpable a maestra acusada de maltrato en Cabo Rojo

“Ella va a demandar en daños y perjuicios. Eso va por libelo y calumnia. Claro que sí”, destacó el abogado defensor.

2017/Foto One Red Media

Por Víctor Manuel Vázquez Domenech / Para La Isla Oeste

Mayagüez .  “¿Por qué me hicieron tanto daño? Ya no se me va el dolor. No se va a ir nunca. El dolor no se me va a ir nunca.” Estas fueron algunas de las frases que vociferó la profesora Dora Alvez Troche al salir ayer de la sala 202 del Tribunal de Mayagüez.

El usual silencioso pasillo del tribunal retumbó cuando la maestra abrazaba a familiares y amigos que la acompañaron durante el proceso.

Minutos antes, la jueza María I. Negrón García declaró no culpable a la maestra por varios cargos que la Fiscalía presentó cuando alegó que Alvez Troche maltrató de palabra a una estudiante de tez negra de cuarto grado de la escuela Luis Muñoz Souffront de Cabo Rojo durante el año 2013.

Ayer continuó la jornada judicial de este extenso caso donde las imputaciones entre el abogado defensor José Velázquez Grau y el fiscal Carlos Cáceres, por las diferencias en los procesos judiciales, no cesaron.

El banquillo de los testigos fue ocupado por la doctora Frances Seda Seda, psicóloga forense quien a preguntas de la fiscalía, observó que en la etapa de desarrollo psicosocial de los menores, la figura del maestro es quien les enseña a regular y expresar emociones.

Seda Seda, añadió en su testimonio que el maltrato institucional llevado a cabo por maestros reduce las capacidades de aprendizaje, aumenta los problemas académicos y crea problemas adicionales de autoestima y daños emocionales.

La defensa protestó que para este caso no hubo ningún informe psicológico. Velázquez Grau cuestionó que la testigo no entrevistó a las partes y que solo opinó por las declaraciones juradas y entrevistas con fiscales.

Sin embargo, en horas de la tarde se llamó a testificar a la única testigo de la defensa, una menor que hoy tiene 12 años y que fue estudiante de la maestra Alvez cuando cursaba el cuarto grado.

La niña describió a la maestra como una “muy buena y que todavía lo sigue siendo”.  Indicó que Alvez trataba “igual” a todos los estudiantes. Según la menor, nunca vio que la maestra tratara mal a alguno de sus compañeros de clases.

Mientras, la niña testificaba, la maestra Alvez lloraba. Una servilleta le fue provista por la alguacil de turno.

La testigo continuó su relato asegurando que nunca vio nada malo hacia la estudiante que hizo las imputaciones de maltrato contra la maestra. La niña recordó que una vez un “señor”, de quien no recordó el nombre, le solicitó testificar contra la maestra a lo que ella le dijo que no porque “no voy a testificar contra la maestra pues ella no hizo nada y no se merece esto”, inmediatamente la niña irrumpió en llanto.

El mutis constante en la sala, hacía el llanto uno desgarrador. Solo el silencio se veía interrumpido con las múltiples objeciones presentadas por ambas partes. Estas objeciones se tornaban álgidas. Las vociferaciones de los abogados, dejaban aflorar las emociones en este caso. La juez les solicitaba que no hubiera gritos en la sala.

El fiscal Cáceres tomó su turno para contrainterrogar a la niña. Formuló varias preguntas, que tenía escritas en una hoja de papel. Las leyó detalladamente.  Hizo referencia a los testimonios que habían emitido en sala las testigos anteriores y que fueron compañeros de clases de la jovencita.

“Embuste”. Repitió la testigo a varias de las preguntas que el fiscal le hizo. El fiscal fue constante en decir que: “como tú sabes que tu compañera dijo aquí en sala”. Y fue precisamente con este argumento que le solicitó a la juez que no se aceptara el testimonio de la jovencita pues “evidentemente” se habían violado las reglas del tribunal pues la niña testigo sabía, según las contestaciones que ofreció, de los testimonios que ofrecieron los testigos anteriores en la sala.

Es en este momento, que la defensa objeta y se suscita una álgida discusión con el fiscal. La niña irrumpe en llanto nuevamente. Luego, de varios minutos la niña se repone y contesta al fiscal que todo lo que sabía de lo que dijeron en sala fue porque lo había visto en Facebook.

El fiscal insistió en la petición de que se eliminara el testimonio de la testigo pues las reglas e instrucciones impartidas a la testigo fueron violentadas.

En un fuerte tono, Velázquez Grau estableció que lo que el fiscal ha insinuado sobre que se violentaron las reglas del tribunal con su testigo es una falta de respeto ya que cuestionan la ética de su práctica de abogado por los últimos 14 años. Mencionó que el fiscal tuvo expresiones malintencionadas contra su persona. Acusó al fiscal de tratar de preguntar a su testigo con la intención de confundirla. Calificó como serias las imputaciones que el fiscal hizo en sala.

“Sin gritos”, solicitó, una vez más, la juez a los abogados.

El fiscal insiste en que se violentaron las reglas del tribunal con la testigo. Empero, ahora es la juez  quien pregunta a la niña cuándo hablaron con ella. La jovencita responde “mucho antes del caso”.

La niña llora nuevamente. Tiene frio. Tiembla. La alguacil le presta el abrigo.

El fiscal continuó formulando varias preguntas a la niña. Es ahí que esta recordó que una agente de la policía la había entrevistado. La agente se encontraba en sala.

El fiscal Cáceres insiste en preguntarle a la niña que cómo sabe de lo que sus otras compañeras testificaron en la sala. La niña permanece callada. La jovencita, en otro momento, dijo también que no quería contestar las preguntas del fiscal. Por fin contesta que los abogados, una vez, le hicieron varias preguntas.

El Fiscal machuca en solicitar que se elimine el testimonio. La Defensa protesta. Otra fuerte objeción y argumentos son debatidos entre las partes.  La juez excusa a la testigo. La niña corre a los brazos de su madre, quien se encontraba en el primer banco de la sala, donde continúa llorando.

La fiscalía llama a testificar nuevamente a la agente Bonilla Torres. La defensa se opone. Otra discusión de argumentos acapara la sala. La juez permite el testimonio pero aclara que solo con fines de refutación.

Fiscal pregunta a la testigo sobre un informe que ella redactó. La defensa cuestiona cómo la agente obtuvo las direcciones de los padres de los niños que fue a entrevistar.  Una vez culminadas sus preguntas, se excusa a la agente.

Nuevamente, la fiscalía llama a la atención que se violaron las normas del Tribunal.

La juez indica que desde un principio ha evaluado las notas del caso, incluyendo los directos y los interrogatorios, pero que aún eliminando el testimonio de la testigo de la defensa, la cual eliminó, declaró no culpable a la maestra Dora Alvez Troche.

“Prevaleció la verdad. La inocencia de nuestra distinguida representada”, reaccionó José Velázquez Grau, abogado de la defensa una vez salió de la sala.

“Esto fue bien oneroso.  Por eso que hice una invitación a la Secretaria de Educación a observar estos procesos. Una vez más se hace justicia”, añadió Velázquez Grau.

“Ella va a demandar en daños y perjuicios. Eso va por libelo y calumnia. Claro que sí”, destacó el abogado defensor cuando La Isla Oeste le cuestionó sobre si la maestra Alvez quedaba reivindicada con la decisión de no causa emitido por la juez.

De otra parte, el fiscal Carlos Cáceres indicó que no estaba de acuerdo con la determinación de la juez “pero esa es la decisión que se tomó y hay que respetarla”.

“Tenemos que respetar la decisión. Esa fue la decisión que tomó la juez. Esa es la decisión final y solamente vamos a respetarla”, añadió.

“Más adelante nosotros haremos los planteamientos necesarios que entendamos que proceden en derecho pues se harán más adelante. Lo evaluaremos. Lo tomaremos en consideración y decidimos si haremos o no haremos planteamientos”, detalló Cáceres sobre si hay pasos futuros a seguir.

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2 Comentarios en Jueza declaró no culpable a maestra acusada de maltrato en Cabo Rojo

  1. Debe demandar a los padres q propiciaron esto, para q aprendan q no es correr a hacer querellas y q primero c debe investigar!

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  2. Chris López Sr // mayo 20, 2017 en 03:46 // Responder

    Excelentísimo reportaje. Sigan así. Por otra parte, la clase magisterial en Puerto Rico es atacada y menospreciada en estos tiempos. Un maestro puede levantar fiscales pero un fiscal solo levanta asesinados y admisiones de convictos en la carcel. Más respeto a los educadores.

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