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La Isla Oeste

Del modelaje al fisiculturismo combatiendo la anorexia

De 150 libras Jula bajó a 109. Hoy reconoce que el deporte le sirve para superar la enfermedad.

2017/Foto One Red Media

Por Víctor Manuel Vázquez Domenech / Para La Isla Oeste

Se inició en el modelaje a los trece años y llegó a ser súper modelo, aún cuando sufría del trastorno alimentario. Quien la ve hoy, esculpiendo su masa muscular a través del deporte de fisiculturismo , no se imagina que la anorexia casi acaba con su vida.

Al presente, Juliessan Lorenzo Acevedo, de 21 años, recuerda que llegó a obtener grandes logros en aquel competitivo campo del modelaje. Recuerda además, cómo gracias a su mamá y a una gran fuerza de voluntad, dejó atrás un enfermo patrón de vida. Jula, como la conocen en casa, canalizó sus deseos de ser flaca, yendo al gimnasio a tonificar su cuerpo y quemar grasas.

“Si me comía alguito podía decir que lo estoy quemando”, confiesa.

Es así como llegó a ese deporte comúnmente ocupado por varones. Al morir su abuela, el entrenador le recomendó que explorara la posibilidad de entrar al fisiculturismo. Hoy reconoce que el deporte le sirvió para superar la anorexia.

“Fue una etapa bien difícil pues ahí fue cuando mi abuela falleció”, recordó con cierta nostalgia la joven natural del barrio Piedras Blancas en Aguada.

Resulta que, estando en la carrera del modelaje, Jula llegó a obtener la cinta de Super Model. Para entonces, confiesa, ya era anoréxica.

Este trastorno alimenticio lleva a la persona a sentir un miedo intenso de aumentar de peso, incluso cuando está delgada. Aun estando flaca, la persona continúa haciendo dietas o ejercicios en forma exagerada para bajar más de peso. Aunque no se conocen las causas exactas de esta enfermedad, muchos factores están involucrados, incluyendo genética, hormonas y sobre todo actitudes y/o tendencias sociales.

Jula conocía de su enfermedad. “Yo comencé en el modelaje como a los 13 años, como yo digo, no tenía mucha capacidad. Veía a todo el mundo con lo que es “el hueso afuera”. Veía más la ropa que el cuerpo. Las mismas profesoras (de modelaje) decían que tenías que estar flaca”, subrayó Jula, respecto a lo que entiende fue el comienzo de su anorexia.

“Veía como que todo me iba a engordar. De verdad que fue una etapa bien difícil”, añadió. De 150 libras Jula bajó a 109. Se le cayó el pelo y las uñas le oscurecieron, casi negras. No quería salir a ninguna parte y mucho menos a lugares donde hubiera comida. Carecía de ánimo. No compartía con nadie. Todos desconocían de su enfermedad, excepto su madre.

“Eso era pepinillo, lechuga y agua. Y a veces todo el día con agua solamente. Fue bien fuerte”, recordó, aceptando que también enfermó de bulimia, otro desorden alimentario que lleva a la persona a tener episodios de atracones de comida y luego  la vomita o busca métodos para purgarse y evitar el aumento de peso.

“Tenía las dos cosas. Cuando me hartaba, que estallaba en ansiedad, pues iba … y eso era en el baño … y luego lloraba y me decía –¿Dios mío qué es esto?- Me sentía atrapada y no sabía cómo salir”.

Un estilo de vida diferente

Tras vivir aquella desesperante situación, hoy Jula tiene su opinión formada respecto a las  agencias de modelaje.  Piensa que tanto las personas obesas como las flacas deben tener la misma importancia.

Al presente, Jula está casada y forma su vida desde el pueblo de Añasco donde reside. Asegura que no tiene miedo en recaer en la anorexia, con todas las exigencias del fisiculturismo. “La anorexia, siempre es una enfermedad que no se va. La anorexia no se va. Siempre es jugar con tu mente. Pero como yo digo, estoy comiendo nutritivo. Esto me ha ayudado. Porque realmente él (entrenador) me va diciendo lo que voy comiendo” acotó.

Jula ahora come seis comidas diarias, una cada tres horas. Aun si sale después de la medianoche de trabajar, si está en temporada de preparación de competencia, antes de dormir, tiene que hacer ejercicios cardiovasculares y levantarse de igual forma a las cinco de la mañana.

“Me apasiona lo que estoy haciendo”, reitera Jula, quien ganó el primer lugar en la primera competencia de fisicultirismo en bikini en la que participó recientemente en Aguada.

Yo siempre digo: tienes que amarte tal y como tú eres. Y si estás experimentando con anorexia, no hagas como yo que me quedé callada. Busca ayuda. Recomiendo el gimnasio, es una buena terapia; y si buscas ayuda psicológica, vas a salir a flote”, concluyó.

Para su entrenador personal, Herbert  Surita, la anorexia que Jula experimentó fue un contrapié.

“Poco a poco se fue bregando con la situación. Fue superándolo poco a poco, independientemente. El gimnasio me la ha ayudado un mundo. Jula cogió un par de libritas buenas, luego de ir poco a poco con sus terapias y haciendo sus cositas”, explicó el experto, quien resulta ser uno de los 16 fisiculturistas profesionales que hay en Puerto Rico.

“El entrenamiento es muy bueno. La joven es muy dedicada y le ha ayudado un montón con respecto a ese contrapié de la anorexia. De verdad muy bueno”, afirma, asegurando que le sirve de terapia para desligar la mente y las tensiones trabajando las pesas.

Jula aspira a ganar en una próxima competencia el 4 de junio en San Juan, lo que la pondría en posición de participar en futuras competencias como profesional del fisiculturismo.

 

 

 

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