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La Isla Oeste

Concluye primer día de vistas públicas sobre ordenanza 26 en Cabo Rojo

Los deponentes tuvieron cinco minutos para expresarse, según la norma establecida por la presidenta de la Legislatura Municipal.

Suministradas

Por One Red Media

Cabo Rojo. Durante el primer día de las vistas públicas para atender el asunto de la Iniciativa Naranja en la Legislatura Municipal de Cabo Rojo, las ponencias comenzaron en favor de la Ordenanza 26.

No obstante, avanzando los trabajos presididos por Stenhold Ruiz en representación del interés público, fueron llegando opositores.

Los deponentes tuvieron cinco minutos para expresarse, según la norma establecida por la presidenta de la Legislatura Municipal.

Durante las vistas se presentaron también para su discusión las ordenanzas #19 de la Serie de 2004-2005, la #19 de la Serie 2016-2017, y la #26 Serie 2016-2017.

El primero en ser llamado a deponer fue el artesano Edy Ruiz Vázquez, quien figura en la demanda civil presentada en contra del Municipio de Cabo Rojo, el alcalde Roberto Ramírez Kurtz, la Legislatura Municipal y su presidenta, fulana, bajo el argumento de que la Ordenanza #26 que impone la Iniciativa Naranja fue aprobada sin celebrarse vistas públicas, contrario a la Ley de Municipios Autónomos. Empero este no se presentó a deponer.

En su turno, la veterinaria caborrojeña Eloisa Pagán Sánchez, dijo estar en favor de la Iniciativa Naranja. Destacó que “todos sabemos que al vertedero le queda muy poco tiempo de vida útil”.

Reconociendo la responsabilidad de corregir el problema de mucha basura, reiteró que hay que desarrollar consciencia ambiental y reducir la producción de basura y reciclar. Empero, sostuvo que la alternativa del canon fijo, “de todas es la más pobre”.

Pagán Sánchez señaló que la logística de facturación y cobro de la Iniciativa Naranja encarecería significativamente el costo, independientemente se haga a nivel municipal o estatal. Señaló que ello sería una vía fácil para el ciudadano que se niegue a reciclar y tampoco le hace justicia al ciudadano que produce poca basura. “Si reciclamos pagamos menos”, reiteró. Aprovechó para condenar la protesta mediante la acción de tirar la basura en la carretera.

La siguiente en consumir un turno fue la ciudadana Zwinda Rivera Acosta, catedrática retirada del Departamento de Química en el Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico. Esta sostuvo que siempre ha estado preocupada por la manera en que se dispone la basura. Enfatizó en que reciclar ayuda a disminuir la contaminación ambiental y a su vez un ahorro de energía.

Rivera Acosta también dijo estar en favor de la Iniciativa Naranja, aunque reconoció que falta mucho por mejorar. Al igual que Pagán Sánchez, dijo estar en contra de una tarifa fija. Urgió que “continúen con la campaña educativa, ofreciendo charlas y foros de discusión pública” para que el programa se mantenga vivo.

Seguido depuso Edgardo Lozada Rivera, en representación de la Asociación Comunitaria Llanos Tuna, quien destacó que este es uno de los barrios más alejados del pueblo. Este favoreció el cobro por el servicio de disposición de basura. “Entendemos que entre residentes y comerciantes, varía su cantidad de desperdicios”, acotó, favoreciendo que los costos de ambos se separen en diferentes renglones y que el costo sea de $7 por familia. Afirmó que para ello serían necesarios los inspectores ambientales.

Lozada Rivera también leyó la ponencia de Ciudadanos Caborrojeños Pro Salud y Ambiente, que preside el ambientalista Pedro Báez Carlo. Este favoreció el programa de reciclaje, aunque dijo tener grandes limitaciones por tener un costo a la ciudadanía que “algunos consideran oneroso”.

“Las personas de escasos recursos van a generar cierta resistencia. Esto va a proporcionar que algunas personas que no pagan por las bolsas naranjas, dispongan de sus desperdicios irresponsablemente en lugares públicos”, acotó.

Por su parte, la joven Christina Martin, expuso su experiencia hasta hoy con la Iniciativa Naranja. “En nuestra casa vivimos seis personas, con siete perros, un patito, un conejo y un lechoncito. Al principio no sabíamos por dónde empezar, qué hacer… Pero comenzamos a educarnos y a ver qué cambios podíamos hacer con nuestra basura… logramos producir una bolsa de basura y tres contenedores de reciclaje y seguimos con nuestra meta de una bolsa de 15 galones (a la semana)”, afirmó, favoreciendo la educación en la comunidad en torno a la Iniciativa Naranja.

También habló Milagros Rosario Alzuaga, residente del sector Unión por la carretera 307, quien expuso que de camino a la Casa Alcaldía para asistir a la vista, vio una retahíla de bolsas de basura tiradas en la carretera. “Igual en el Poblado de Boquerón, tengo fotos de esta mañana de todos los zafacones”, dijo, refutando la idea de que la Iniciativa Naranja sea la manera más correcta de manejar el asunto de los desperdicios sólidos en el pueblo.

Reiteró que los costos de las bolsas son altos y que las mismas no valen lo que cuestan. “La gente de Cabo Rojo quiere ver el pueblo limpio, pero a estos costos no vamos a tener éxito”, acotó.

Por su parte, José Vargas sostuvo que el pueblo no se opone al reciclaje, “el problema es el alto costo y el no presentarnos evidencia de costos de bolsas. No nos han presentado nada que nos convenza”, dijo el ciudadano que tomó un turno rápido.

Vargas trajo el punto de que hay comerciantes que tienen negocio en la casa y tienen que comprar las bolsas separadas. “Como está la economía, no produce lo necesario para mantener su familia, más el negocio. Es oneroso el precio”, insistió, recomendando que se revise el proyecto, “para que no sea en beneficio de una compañía privada”, subrayó.

La maestra retirada Luz Avilés, del sector Puerto Real, dijo que no se puede establecer que las familias caborrojeñas son todas iguales, por lo que no puede estimarse cuánta basura producen. “Es lamentable. Toda la carretera 308, desde el sector Belvedere hasta la plaza, están llenas de basura”, denunció. Mencionó además que en Puerto Real están quemando la basura como medida alternativa. En resumen, la mujer pidió que se reconsidere el precio de la bolsa naranja y reclamó ayuda del Municipio para costearlas.

De otro lado, Richard Acevedo, del sector Reparto Oliveras, insistió en que “hay alternativas para dar solución a los problemas”. El ciudadano cuestionó si el municipio ha recibido dinero de propuestas federales para la adquisición de equipos como camiones para recogido de basura. “¿Y los empleados que cogieron en el municipio para esos menesteres? ¿En qué quedaron, van a recibir un sueldo por no hacer nada?, preguntó, sugiriendo que ConWaste absorba ese gasto. El ciudadano advirtió que “si están malversando el dinero tendrán que pagar por eso”.

Por su parte, otra ciudadana identificada como Keyla, destacó que en la plaza pública debe haber zafacones suficientes para depositar la basura, puesto que ya no hay dónde botarla. La mujer trajo el punto de que hay ciudadanos que están tirando la basura en el monte y cuando ella va a llamarles la atención no tiene manera de defenderse si la otra persona se vuelve violenta. “A mí me pueden amenazar, me pueden hacer daño. Hay mucho problema entre vecinos. Es un conflicto social que no es favorable para el pueblo”, concluyó la mujer, insistiendo en que no aprueba el pago por la bolsa y sí la educación para el reciclaje.

Legislador de minoría votaría en contra su pudiera votar otra vez

El legislador municipal por el Partido Independentista Puertorriqueño, Jaime Christof Vargas, depuso también en calidad de ciudadano, para dejar constar que ha sido acosado por las redes sociales por favorecer el proyecto. “Voté a favor de este proyecto porque creo en el reciclaje. Creo que todo el mundo debe poner su mano en el reciclaje”, subrayó.

“Nunca pensé que esta ordenanza se convertiría en un caos y tragedia en Cabo Rojo”, acotó el legislador de minoría, destacando que si tendría que votar otra vez por el proyecto, “votaría en contra, ya que la mayoría de las contestaciones dadas en el momento en que se presentaron se han cumplido a cabalidad”, sentenció, destacando que el proyecto se implementó muy rápido y que el costo de las bolsas naranja es muy alto, entre otras 23 fallas que enumeró ante la audiencia.

ConWaste explica los alcances del proyecto

El presidente de la compañía Consolidated Waste Services, Carlos Contreras también se presentó para deponer. El empresario inició su discurso ante la audiencia explicando los alcances del programa y destacó su experiencia de sobre 20 años en la industria.

Sostuvo que según la meta de país, “teníamos que haber estado en un 35 por ciento de reciclaje hace diez años”, acotó, mencionando que al día de hoy estamos en ocho por ciento. Su teoría es que, ante la falta de voluntad de los ciudadanos en reciclar y la crisis fiscal del país, “trabajamos junto con el Municipio en desarrollar ideas de cómo podemos trabajar con el alto costo de los desperdicios sólidos y el alto volumen de desperdicios”, dijo, “para evitar que tengamos que traer otras tecnologías, como la incineración”.

Insistió en que se ha reunido con personal de la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA) y otras de carácter ambiental “para lograr algo” en el manejo de los desperdicios. Sostuvo que con la Iniciativa Naranja se atiende tanto el problema económico para los municipios -que ya no pueden costear el recogido de basura- así como el problema del inminente cierre de varios vertederos.

Contreras subrayó que “las multas son para lograr cumplimiento… Son métodos para logar cambios de mentalidad”, puntualizó ante una audiencia silente en sala, reconociendo que el programa es novel, tiene sus fallas y le hace mucho por mejorar. Según dijo, las proyecciones van en una reducción del 35 por ciento de los desperdicios que llegan hasta el vertedero. “Esperamos en seis meses estar en un 30 por ciento de reciclaje”, mencionó.

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