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La Isla Oeste

Las Jevas hablan de lo suyo

Foto por Stephanie Silva | Centro de Periodismo Investigativo Del grupo Teatro Breve: Marisé Álvarez, Isel Rodríguez, Lourdes Quiñones y Lucienne Hernández

Por Carla Minet / Centro de Periodismo Investigativo

Son cuatro divas feministas, aunque ellas no lo dicen. Y su prioridad es hacerte reír.

Luego de estar varios años afincando el colectivo de comedia Teatro Breve, probablemente el más exitoso de su tipo en la última década, en 2014 las actrices Lucienne Hernández, Marisé ‘Tata’ Álvarez, Isel Rodríguez y Lourdes Quiñones se lanzaron con su propio show dentro del grupo: decidieron hacer pasos de comedia de mujeres, por mujeres, para mujeres. Y la pegaron. Para la séptima temporada de “Noche de Jevas” que empieza el 16 de agosto con una función en apoyo al Centro de Periodismo Investigativo, cuatro funciones se llenaron el mismo día en que pusieron los boletos a la venta.

Veamos lo de divas.

Foto por Stephanie Silva | Centro de Periodismo Investigativo

Lucienne Hernandez

Lucienne dice que se le paran los pelos cuando hace un sketch de comedia y la gente reacciona molesta, sorprendida o escandalizada. Es actriz, hace teatro y televisión, locución y comerciales. Es mamá de una nena. En Teatro Breve, su principal fuente de trabajo, está a cargo de los libretos junto a Mikephilipe Oliveros, que generalmente surgen luego de sesiones de discusión con el grupo. En el equipo de “Las Jevas”, es ella quien brega con escribir y organizar las ideas de sus compañeras, especialmente el sketch de las housewives, una pareja de mujeres ricas de Miramar que interactúan en la escuela de sus hijas, trayendo a la mesa toda suerte de prejuicios de clase. También escribe el sketchde Guanina, una poeta ruda que le somete al monólogo sobre política local. Lucienne es un poco la mamá gallina del grupo. “Meto la cuchara en todo”, confiesa. Y Marisé añade: “Lucy es como el último ok (en la toma de decisiones)”.

En el cuarteto, Marisé coordina las fotos y el concepto de los afiches de promoción de cada nueva temporada. También escribe su stand-up para el show de “Las Jevas”. Es una de las actrices con trayectoria sólida en el cine nacional, con algunas incursiones en el estadounidense; hace también teatro, televisión y locución para comerciales. Dice que en los stand-ups que escribe, su novio se lleva la peor parte.

Isel y Lourdes hacen juntas la pieza de “Luna y Becky”, dos chicas empepás que cantan sus loqueras. Isel es doctora en teatro y profesora universitaria, mamá de dos niñas. Con Lucienne, es otra de las housewives de Miramar, la más insoportable de las dos por el tono chillón. También figura en el sketch de Lobby Sound Machine, un cuarteto ochentoso y bien charro.

Lourdes va a medio camino de su doctorado en medicina naturopática, hace teatro, también fuera de Teatro Breve. Y es mamá. Además de “Luna y Becky”, hace el monólogo de Loyda, y es el kickback de las housewives: la mamá hippie de una estudiante pobre en escuela de ricas que saca a las otras mamás respingadas de sus casillas.

Lo de feministas está en entredicho, porque “Las Jevas” no se adjudican el sello. En este caso quizá aplica aquello de que el nombre no hace la cosa. De todos modos, el afiche de promoción con cuatro mujeres a algunos les mete miedo. Pero hay hombres que llegan a las funciones acompañados de sus panas, en plan de jueves social. Y se gozan bastante el show, a veces más que las mujeres. De hecho, cuentan las actrices que generalmente ocurre lo siguiente: en las primeras funciones de cada temporada, el público es mayormente de mujeres jóvenes, y según pasan las funciones, van llegando parejas. Luego, han llegado a asomarse tras el telón para sorprenderse al ver la sala llena de hombres.

“¿Qué es esto? ¿Y ese chorro de hombres?”, cuenta Tata.

“Hay mesas enteras que vienen corillos de amigos. Nosotras salimos y decimos: ¿qué es esto? Esta gente como que vino a buscar jevas aquí”, sigue Lucienne.

“Son inteligentes”, remata Lourdes.

Masturbación, maternidad, menstruación. Estos son algunos de los temas en una Noche de Jevas. De ese proceso creativo de escribir, Lucienne confiesa: “escribo algo, lo traigo, y ahí nos damos cuenta: ‘no, esto es un mojón’. ‘Esto sirve, esto no’. Ellas dan ochenta ideas más. Y usualmente se reescribe par de veces. Todas escribimos. Yo me siento en la computadora, pero realmente todas escribimos”.

Cuando deciden las cosas que van a hacer, ¿conscientemente piensan ‘este tema va a incomodar, vamos a apostarle’, o cómo lo hacen?

“No. Yo creo que la risa va primero”, afirma Lucienne.

“Yo digo que lo que dé risa y de lo que queremos hablar… Para mi va más simple; es un lugar donde yo dentro del colectivo tengo la posibilidad de no simplemente ser voz del colectivo, sino de traer mi propia voz. Cada una tiene la posibilidad de decir lo que quiera, y no hay censura”, dice Lourdes.

“Sí nos cuestionamos muchas veces. Pero al final, si leemos, y a nosotras nos provoca risa, pues por ahí va”, sigue Tata.

Lucienne interviene: “A veces nos sentimos un poco responsables… A veces pensamos ‘vamos a tener un poco de cuidado’ porque queremos también que las mujeres se sientan empowered, y no perpetuar la cosa machista. O sea que si a veces uno se tira algo como que macharrán, que no estás siendo irónica, es como que: ‘OJO. Este es nuestro espacio, vamos a aprovecharlo y vamos a decir algo’”.

“Tú sacas tu dark side y la gente lo agradece tanto porque todos lo tenemos. Y es ese espacio para ir a esos lugares extraños que a veces no nos atrevemos a explorar y darle por ahí pa abajo”, menciona Tata.

De repente hay quien no agarra el chiste, cuentan. Y hay gente que va al show y le dicen a una de las jevas que se han identificado con el personaje, cuando el objetivo del sketch era precisamente ridiculizar un estereotipo. “Hay bad fans, como que no entendieron nada”, dice Lucienne.

¿Qué es lo que tienen “Las Jevas”que ha pegado tanto?

“Las ganas de verse a uno mismo en escena”, salta Isel.

Foto por Stephanie Silva | Centro de Periodismo Investigativo

Marisé Álvarez

Tata piensa en voz alta: “La cosa de las mujeres está pasando aquí y yo siento que también a nivel mundial. La comedia es un género bastante masculino, si lo piensas en general; siempre son las voces que predominan, en Estados Unidos, en Europa es un poco más abierto fíjate, hay un montón de mujeres haciendo stand-up. Pero como nuestra referencia inmediata casi siempre es Estados Unidos, esa comedia es bien masculina. De momento, que estemos nosotras hablando de cosas que nos pasan a nosotras, o que nos preocupan o que hemos vivido nosotras, ponerlo con un humor sin pelos en la lengua, pues yo creo que es efectivo”.

“Nosotras también teníamos ganas. A mi me recuerda a cuando empezó Teatro Breve: había algo de una generación que teníamos ganas de decir cosas. Y entonces eso mismo, como que esas ganas que nosotras tenemos, queríamos decir cosas, y hacer un tipo de comedia distinta a la que veíamos, que no nos estaba gustando. Así que estábamos en las de hablar malo, pero que eso no era el chiste, simplemente es que nosotras hablamos así. Y el que fuma yerba hace chistes de yerba, pero normal, no como… hablar normal. Tampoco pensábamos que estamos haciendo este súper statement”, menciona Lucienne.

“Mucha gente dice: “es un show feminista”. Y yo como que: ‘not really’. Es un show femenino, de cosas que yo y nosotras nos sentíamos con ganas de hablar, que tuvimos la confianza de decir ‘vamos a juntarnos las mujeres a hacerlo’”, añade.

Aparte del stand up, ¿les tocan otras tareas de la producción?

(Aquí hablan todas a la vez, completándose entre sí las oraciones.)

Escribimos y desarrollamos ideas para auspiciadores. En lo administrativo estamos pendientes, pero hay un equipo: vestuarista, boletería, producción… Eso no nos toca a nosotras. Pero sí estamos pendientes. Metemos mucho la cuchara. Pero estamos súper agradecidas de que hay un montón de gente trabajando en esas otras tareas de producción heavy, de esas de oficina, de sentarse a hacer números… Naíma Rodríguez (la productora) es la que ejecuta las pajas mentales nuestras.

Los chicos que vienen, he escuchado que se mueren de la risa.

“Claro sí, hay unos que se matan de la risa. Hay otros que aprenden, como que dicen: ‘wao, yo no sabía eso’. He conocido a otros que dicen: yo no sé ni pa qué yo fui, si eso es de mujeres ahí’”, comenta Lourdes.

“Hay otros que se entierran en la silla”, cuenta Lucienne. “A la mayoría les gusta. Incluso hay mujeres que me han venido a decir: nena, estoy aquí por segunda vez porque vine primero con mis amigas y ahora mi esposo quiso venir porque le dijo otro esposo que estaba bien brutal, así que estoy aquí por segunda vez”, explica.

Foto por Stephanie Silva | Centro de Periodismo Investigativo

Lourdes Quiñones

Lourdes dice: “Yo siento que el teatro es también esa cosa de: ‘ay mi amor, vamos a hacer algo diferente’. ‘Ah, pues vamos al teatro’. Entonces Noche de Jevas es como que: ‘ay, vamos a hacer algo diferente, pero tú no vayas; voy con las nenas’. También es esa oportunidad de congregarse con las amigas, sin los hombres, porque estamos jartas de ellos, o porque ellos no nos entienden. Y en Noche de Jevas hablan y nos entienden. También es ese efecto del ‘Girls Night Out’”.

“Lo que me parece interesante es que la misma necesidad que tuvimos nosotras de congregarnos, para ver qué queríamos decir, y de qué queríamos hablar, es la misma necesidad que se refleja en el público. Eso de: ‘ay, yo quiero ir pero sólo con mis amigas’, o ‘quiero llevar a mi mamá’, o ‘a mi tía le encantaría’… Se da ese fenómeno de ‘yo primero voy con mis sisters y después venimos con los muchachos, pa’ que aprendan’. Ese bonding femenino que hemos tenido nosotras, también se refleja en nuestro público”.

“Yo creo que convergen ahora mismo las ganas de nosotras como artistas de decir algo y del público de verse, y el momento histórico. Hace 20 años atrás, yo no sé si realmente se llenaba tanto, o si tantas mujeres hubiesen venido”, opina Isel.

Pero Lucienne sale. “Sí, se llenaba, porque nosotras no somos las primeras que hacemos esto. Estaba Ellas al Mediodía, esa gente hacía shows en vivo y se llenaban”.

Isel insiste: “Yo siento que hay un momento histórico particular, ahora mismo, donde hay más espacio para eso y más oportunidad para eso de lo que había antes”.

Y Lourdes comenta: “Mi mamá ha visto este show, y ella es de otra generación y de otra formación. Y a veces me dice: ‘Wao, esos temas, este… ¡Son fuertes! …¿Tú no crees que estás soltera porque dices esas cosas allá al frente?’ Ella es de esa generación que no está lista todavía”.

¿El show de Las Jevas es el espacio de trabajo donde más focalizan en los temas de género?

Foto por Stephanie Silva | Centro de Periodismo Investigativo

Isel Rodríguez

“Yo soy profesora y estoy todo el tiempo hablando de género en mis clases”, dice Isel. “Doy clase de historia del teatro y apreciación. Escojo la mayoría de las obras, si no pueden ser de una autora, de personajes mujeres. Lo hago a propósito”.

Lourdes se suma: “Yo soy la menor de cuatro hijos y veía la diferencia marcada de género que había en mi casa, de cómo criaron a mi hermano y cómo criaron a las nenas. Y en toda mi carrera teatral, ha estado esa inquietud. Todos los proyectos que he dirigido o que he actuado y que he tenido la potestad de escoger, son relacionados a temas femeninos y a inquietudes de género. Recuerdo yo de 13 años tomando un taller de historia del arte y decir: ‘pero ven acá, ¿y dónde están las mujeres?’. Y lo mismo al coger historia del teatro. Cuando las mujeres estaban en el teatro se proyectaba que era porque eran ‘mujeres de la vida alegre’ o que se prostituían. Esa inquietud de la disparidad de oportunidades la veía desde chiquita. En este foro es donde yo trabajo más el tema de género. El tema femenino me apasiona”.

Lucienne lo ve distinto: “Siento que no me lo cuestiono tanto, honestamente. Hablo de las cosas que tengo ganas en el momento. No recuerdo como que yo diga: ‘ay, voy a hablar de esto porque es un issue de género’. Pero creo que sí, siempre lo es”.

Y Tata lo enfoca de otra manera. “Siempre pienso cómo escribir desde mi preocupación e inquietudes, que comparto con mis compañeras. Con eso de criarme con un papá, uno como que se rebela. Pero trato de ver cómo en mi stand-up el género masculino se lo puede disfrutar, o verse identificado, aunque sea que se pueda reír de él mismo. Siempre que escribo estoy pensando en eso. No en hacer un stand-up que venga un hombre y se aburra. Es como que: ¿cómo yo llego a esta gente sin que se den cuenta?”.

Hubo un rato en que el corillo de jevos de Teatro Breve no se involucraban en el proyecto de las nenas. Pero ahora ya sí.

“Fue una apertura: ustedes quieren hacer algo, pues háganlo”, recuerda Lourdes que les dijeron los compañeros de Teatro Breve cuando propusieron hacer algo sobre mujeres.

“No lo quiero llevar a un issue de género, pero creo que al ser todas mujeres, sí la dinámica es distinta. Yo creo que nosotras siempre, como que hay algo de que, muchas veces no fluye la cosa, pero nadie lo deja caer”, comenta Lucienne.

“Nosotras siempre nos complicamos la vida, nos cuestionamos mucho, hay una diferencia en eso: siempre estamos como pensando en el contenido y el efecto de ese contenido”, dice Isel.

“Tiene también que ver con que es más fácil trabajar con menos personas. En Teatro Breve somos mucha gente, muchas cabezas, muchas decisiones. Mientras que este es nuestro espacio para decir lo que de verdad queremos decir cada una. Lo que de verdad nos está moviendo por dentro. Mis dudas. En mi stand-up yo voy a tirar lo que me está provocando. Las madres tienen estas inquietudes y ellas cogen este espacio para zumbarlo. Es una necesidad nuestra, honesta”, cierra Tata.

La séptima temporada “Noche de Jevas” estrena el 16 de agosto a las 7:30 pm en el Teatro Shorty Castro, el antiguo El Josco, rescatado por el colectivo de convertirse en un estacionamiento más de Santurce. La función especial es a beneficio del Centro de Periodismo Investigativo. Habrá una intervención musical con iLe en la apertura del espectáculo.

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