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La Isla Oeste

¿Sentiste cansancio después del eclipse?

Expertos analizan si hay o no relación entre el evento celeste y malestares físicos manifestados ayer pasado el eclipse.

Por Daileen Joan Rodríguez

Pasada la euforia del eclipse solar que tomó a este hemisferio por su particular exposición mediática, muchos fueron los que se desplomaron en un sillón o la cama tras experimentar cierto grado de cansancio.

Así lo reflejan infinidad de estados de ánimo, “confesados” en perfiles personales a través de las redes sociales, donde incluso, han habido personas que manifiestan haber sentido dolor de cabeza, malestar físico y hasta náuseas.

¿Guardan relación estos síntomas con el evento celeste ocurrido ayer a las 2:11 de la tarde en Puerto Rico? Aunque para muchos parece ser un misterio, expertos descartan de facto esa teoría.

Para el instructor de física, César E. Echevarría Narvaez, del Departamento de Física y Matemáticas del Colegio de Ciencias de la Pontificia Universidad Católica en Ponce, no existe ningún estudio o evidencia física que pruebe una relación entre un eclipse y malestares físicos, que no vayan más allá de daño en la retina ocular por mirar directamente al sol.

El experto teoriza que esas personas que alegan haber sentido algún efecto negativo en su cuerpo después del eclipse, pudieron haber estado mucho tiempo bajo el sol y sin tomar agua. “Los humanos tendemos a buscarle una causa y efecto a todo y como este evento no es común, le buscamos la causa”, destacó, descartando -con base científica- que el eclipse sea responsable de tales malestares.

Reportes de prensa citan datos de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA), que apuntan a que durante el eclipse la corteza terrestre se elevaría alrededor de 40 milímetros en un área de unos mil kilómetros, dentro de la misma línea definida por los centros de la Tierra, el Sol y la Luna. Ello equivale a estar parados 40 milímetros más cerca del Sol.

“El cambio de peso, eso es poca cosa y ocurre por la alineación (de la luna con el sol)”, dijo Echevarría Narvaez, comparando los efectos de la luna nueva y la fuerza de gravedad que ella genera “la cual es bien poca cosa… es algo minúsculo y no es suficiente para crear malestar”, añadió, refiriendo las dudas “quizás a un psicólogo o algún experto en conducta humana”.

De igual forma, la astrónoma Mayra Lebrón Santos, de la Facultad de Estudios Generales de la UPR, descarta que el cambio de peso signifique abrumador para el cuerpo humano. “Sí, hay un cambio en el peso, por el efecto de la gravedad, porque se redistribuye la masa de la Tierra… pero eso, si no se lo decimos (a la gente), no sienten nada”, coincidió.

Asimismo, la doctora Lebrón Santos, asintió que “el eclipse se observa bajo el sol. Ayer el sol estaba bastante fuerte, así que puede ser debido a un poco de deshidratación por haber estado tanto tiempo expuestos al sol”.

Mucho se ha dicho que la Luna guarda cierta relación con el comportamiento. A esto, el profesor Echevarría Narvaez de la PUCPR, reaccionó diciendo que “físicamente, por decir fuerza física, gravitacional, fuerzas eléctricas o magnéticas, no va a haber ninguna diferencia”, concluyó. En este caso, “lo que pudo haberse observado fue marea alta, porque cuando la luna se alinea con el sol, ejerce un poco más de fuerza sobre la Tierra en esa cara y eso crea marea alta”, acotó.

Igualmente, el doctor Juan González Lagoa, director del Programa Puerto Rico Nasa Space Grant Consortium, a cargo de educar e investigar sobre astronomía y física desde el Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico, descartó que algo tuviera que ver el fenómeno. Dijo que todo puede tratarse de la emoción que generó en la población este evento astronómico.

“No hay una relación. Eso puede ser una cuestión emocional. De la misma manera que la gente se alegra y se ponen eufóricas”, disparó el catedrático con 25 años de experiencia en el programa de la Nasa. “Que un eclipse produzca eso, no tiene relación”, reiteró. “Es sencillamente la emoción. Allá arriba, el sol está a 93 millones de millas (de distancia de la Tierra), la Luna está a 240 mil millas, lo que ha pasado es como cuando vamos por la carretera, que los árboles que están a la orilla tapan a los que están más lejos, y eso no le da náuseas a uno. Es la misma cosa”, apuntó el también catedrático de Ciencias Marinas con doctorado en oceanografía.

Algunos factores a los que González Lagoa atribuye estos malestares en la gente, son a la exposición al calor haciendo largas filas sin tomar agua. “Esas cositas pueden ser la razón, pero no el eclipse”, subrayó el científico.

Curiosidades observadas durante el eclipse

González Lagoa celebró que la gente se interesara por aspectos que científicamente se pudieron observar en momentos del eclipse, que en Puerto Rico cubrió casi un 80 por ciento del sol.

Por ejemplo, analizar la teoría de la relatividad de Albert Einstein respecto a que la luz se dobla cuando pasa por un astro. También se probó que el comportamiento de ciertos animales cambió. “Cuando hay un eclipse total y (el día) se oscurece, esos animales que responden al óptimo de luz, cuando ven que la luz esta atenuándose, entienden que está llegando la noche”, dijo. El experto recordó que durante una de sus investigaciones en Rhode Island, pudo estudiar durante un eclipse, la migración vertical de organismos marinos que durante el día están a niveles bajos y por la noche suben a la superficie.

También mencionó que a través de los instrumentos científicos del programa de la Nasa en la UPRM, se pudieron observar tres tormentas en el sol. “Eso son curiosidades científicas”, dijo.

“Algo que me gustó mucho, fue ver la conciencia científica de la gente. Es algo en lo que he estado luchando, para que la gente se interese en todas esas cosas que ocurren alrededor y noto que está ocurriendo. Hubo muchas preguntas”, acotó.

Y es que durante el evento educativo que celebró la UPRM en el campus mayagüezano, surgieron preguntas sobre si afecta el eclipse o no al bebé durante el embarazo, a lo que responde que “absolutamente no, porque no está generando ninguna radiación que afecte directamente al bebé”.

También aclaró al público que la radiación del sol no es dañina a los ojos solamente durante el eclipse, lo que sucede es que “nosotros no miramos directamente al sol” en el diario vivir, lo evitamos, contrario a “cuando hay un eclipse, que todo el mundo lo quiere mirar”.

El experto recalcó que no solo ocurren eclipses cierta fecha del año, lo que ocurre es que se observan eclipses en otros lugares del mundo, dependiendo de la ubicación del sol. Concluyó que lo mejor de estos tiempos es que se puede calcular cuán y dónde se puede observar un eclipse.

“Ya sabemos que en el 2045 va a haber eclipse total sobre Puerto Rico. Lo impresionante es que los científicos pueden saber todo esto por cálculos matemáticos”, concluyó, validando el postulado del astrónomo Galileo Galilei (1564-1642), cuando dijo que “las matemáticas son el lenguaje de la ciencia”.

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