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La Isla Oeste

Solo una decena de estudiantes acude a la escuela en Isabela

Varios estudiantes acudieron también a solicitar transcripción de créditos porque se van para Estados Unidos. 

Foto: Victor Manuel Vazquez Domenech / Para La Isla Oeste

Por Víctor Manuel Vázquez Domenech / Para La Isla Oeste

Isabela. Con megáfono en mano, la profesora de educación física, Rosita Soto, recibía a los estudiantes y brindaba las instrucciones a los salones que debían dirigirse en uno de los centros comunitarios del Departamento de Educación de la región  educativa de Mayagüez.

Solo diez estudiantes -de una matrícula de 749- y tres padres acudieron ayer a la escuela vocacional Dr. Heriberto Domenech en Isabela, respondiendo al llamado del Departamento de Educación para dar el primer paso en la “normalización” del sistema educativo tras el paso del huracán María.

Acudieron sobre 60 maestros provenientes de centros de trabajo en Rincón, Moca, Quebradillas y Arecibo, pero con residencia en Isabela.

Desde el pasado martes los 13 directores escolares de las 18 escuelas isabelinas se reúnen a primera hora de la jornada laboral para enterarse de las últimas instrucciones que brinda el Departamento de Educación, según explicó la profesora Caro Caro, directora del Programa Aprendizaje de Idioma Español a Inmigrantes.

Mientras, según la doctora Carmen Quintana Bonilla, directora de la escuela – ahora centro comunitario- la baja asistencia pudo ser producto de la poca divulgación y promoción, aunque no descartó que podría incidir en que los estudiantes no tengan los servicios básicos en sus hogares y la conocida falta de gasolina.

Sin embargo, Quintana García, calificó el centro comunitario como todo un éxito. “Nosotros planificamos ayer. Yo ubique a todo el personal que estaba presente los que eran de nuestra escuela y los que venían de las otras escuelas.”

“Se hicieron ocho grupos y en cada uno de los grupos yo tenía un trabajador social, tenía el de español, el de inglés, el de matemáticas, el de ciencia, el de estudios sociales. Tenía todos los recursos. En cada salón hay recursos para atender a los estudiantes”, añadió Quintana.

Agregó que ya se tenían planificadas las actividades que se iban a realizar entre los maestros y estudiantes desde ayer.

Por otro lado, varios maestros que prefirieron no identificarse, expresaron su malestar en tener que asistir a trabajar en horario completo, pues también tienen situaciones apremiantes en sus hogares, incluyendo la falta de gasolina para poder llegar a su centro educativo.

Denunciaron que las instrucciones eran que tenían que reportarse a trabajar y que de no hacerlo le serían descontados los días no trabajados a pesar de que en otras escuelas los maestros no van a trabajar y en muchas otras los maestros firman y los despachan, según alegaron

Sobre este particular, Quintana Bonilla manifestó seguir instrucciones tanto de nivel regional como de nivel central a través de la profesora Caro, quien advirtió que los maestros que se ausenten “tendrían consecuencias”.

La directora escolar confirmó que los convenios colectivos del magisterio puertorriqueño no están en vigencia ya que existe una emergencia en el país.

De otro lado, por el pasillo del plantel escolar emanaba un rico olor desde el comedor. Allí las cocineras confeccionaban el almuerzo. “Arroz integral con salchichas, habichuelas rosadas guisadas, zanahorias y leche es el menú de hoy”, detalló Awilda Nieves, encargada del comedor.

Nieves explicó que tenían agua de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA). No tenían sofrito pero la administración escolar lo compró. Se prepararía almuerzo para unas 115 personas.

Nydia López, madre de un estudiante de cuarto año, llegó a la escuela para recibir información sobre el reinicio de las clases para que su hijo no se atrase, pues se gradúa ahora de escuela superior. “Yo vivo en Llanadas y está lejos y si hay que traerlo porque no proveen transportación se me va hacer bien difícil”, expresó evidentemente preocupada.

Amisadai, es estudiante de 4to año en el taller de carpintería. El joven residente en Galateo Bajo, tiene 18 años y está en su último año escolar. Ayer llegó a su escuela, pero no a tomar clases, sino a informar que se va “a dar de baja” porque va a trabajar y estudiar al estado de Florida en Estados Unidos.

“No tengo gasolina y mis suegros me sacaron pasajes para el 13 de octubre. Allá trabajaré para enviarle dinero a mis abuelos”, dijo el joven con ojos llorosos.

Tres estudiantes acudieron también a solicitar transcripción de créditos porque se van para Estados Unidos.

Susan Colón, del barrio Llanadas y madre de un estudiante de duodécimo grado también llegó hasta la escuela. “Yo oí en las noticias que teníamos que venir a buscar trabajo para que los nenes los hagan en la casa y por eso estoy aquí. Pero se nos va a hacer difícil llegar aquí porque no hay gasolina y ni dinero y vivimos lejos”, subrayó.

Por otra parte, la doctora Damaris Varela, representante del Programa de Educación Especial, explicó que tienen las asistentes de servicios permanentes en los diferentes salones para atender a estudiantes que tengan algún tipo de condición que amerite tener un asistente.

“Hay siete maestros ubicados en cada uno de los grupos a su vez trabajando con los maestros de la corriente regular en el apoyo a los estudiantes”, declaró.

Varela se mostró esperanzada en que según transcurran los días se alleguen más estudiantes y personas de la comunidad al plantel escolar.

A media mañana trabajadores de la Autoridad de Edificios Públicos (AEP) recogían escombros mientras que por otra entrada del centro educativo llegaba un camión de la Autoridad Escolar de Alimentos a entregar suministros para confeccionar las comidas

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