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La Isla Oeste

El lado bueno de la catástrofe

El autor es profesor de la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla .

2017/Foto One Red Media

Por Martin Candelaria

¿Hace cuánto tiempo no estábamos en contacto con la obscuridad, la soledad y la falta de noción del tiempo?

¿Hace cuánto tiempo, no podíamos hablar abiertamente con amigos, familiares y vecinos sin tener que estar estríctamente envueltos en las redes sociales y en un mundo artificial?

Ciertamente, aunque el daño de María ha provocado desespero, preocupacion y ansiedad en nuestra gente, el lado bueno es, que hemos tenido que hacer un “back to basics” dejando en el piso el ego, las diferencias, la política, entre otros temas que usualmente nos dividían como pueblo.

Yo también tuve que hacer largas filas para buscar gasolina.  Largas colas para buscar el recurso más preciado y básico que es el agua. Que curioso, que solía gastarme varios galones en una sola cuchara; y ahora me tengo que bañar con uno sólo pa’ rendirla.

Sin embargo, les confieso, que en las filas hice amigos y compañeros de cruzada. A veces dedicando la jornada, a contarnos cuán devastador fué el ciclón en nuestras respectivas áreas.

Esto, ha sido una enseñanza especialmente para los niños. Pues le ha podido mostrar los beneficios de usar adecuadamente los recursos. La responsabilidad que se debe tener ante el uso correcto y sensato de los mismos.

Creo que teníamos un serio problema como pueblo, de uso desmedido de los recursos. Incluso, gastando mas de lo que tenemos. Limitarnos a lo que tenemos, en vez de lo que creemos que tenemos.

Además, hemos podido precenciar un pueblo, que ante la necesidad que provocó este fenómeno atmosférico, estrechar sus más sublimes lazos de colaboración y apoyo al mas necesitado. Unos, abriendo brechas y despejando el camino, algunos recogiendo escombros y otros, sencillamente compartiendo lo poco que tienen: incluso el agua con el vecino, y hasta con el policia en el semáforo (dirigiendo el tránsito).

Todos, los que hemos tenido pérdidas económicas y de valor significativas, tenemos que darle gracias a Dios que sólo fueron eso: pérdidas materiales. El recurso más valioso que tenemos, contamos con el él: que és la vida.

Además de una gran experiencia que podremos compartir con nuestras próximas generaciones y contribuir a desarrollar ciudadanos mas sensibles y comprometidos con su entorno. Por eso pienso, que fué más importante el lado bueno de la catástrofe, que la catástrofe en sí.

No perdamos el juicio y la sensibilidad, una vez se restablezcan los servicios esenciales. De esa forma, si podremos levantar un país como se supone.

El autor es presidente de MC Media Management, Agencia de Manejo de Mercadeo y eventos, Profesor de la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla Departamento de Administración de Empresas (ADEM) y Vice Preidente de la Asociación de Ejecutivos de Venta y Mercadeo del Oeste (SME del Oeste Corp)

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