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La Isla Oeste

Adiós acrílico, bienvenido Maslow

Esta es la primera de dos columnas dedicadas a Maslow desde los tiempos de María.

Por Dra. Mariam Ludim Rosa Vélez

Desde que tengo uso de razón universitaria, Maslow ha sido uno de los personajes más nombrado durante mi jornada académica. Conocido como uno de los precursores de la psicología humanista, Abraham Maslow es recordado, mayormente, por su teoría de la pirámide de las necesidades humanas, publicada en la década del 40.

Me he pasado la vida estudiando. Primero, Gerencia de Recursos Humanos; luego Comunicaciones y ahora Psicología. En cada una de esas etapas, Maslow estuvo presente, tanto es así que mi esposo José Luis no cesa en decirme, en un tono cuasi burlón: “Y nuevamente estás tomando la misma clase de Maslow”. Y para añadir a la presencia de este afamado psicólogo a mi vida, también es parte de los cursos universitarios que imparto.

Tal vez por esa razón, lo recordé durante esta mega crisis ocasionada por María en nuestra isla y sus subsiguientes micro crisis (que por ser más pequeñas, no dejan de ser importantes). Él aseguraba que primero debemos satisfacer nuestras necesidades básicas fisiológicas, seguidas por la de seguridad y de afiliación, para entonces, trascender a la autorrealización del yo.

¡El vendaval nos devolvió a la semilla, a la base de la pirámide de Maslow! Somos una nación que prácticamente está pendiente solo a sus necesidades básicas. Tras casi un mes del huracán son muchos los que luchan a diario por lo básico: agua, comida, seguridad y un techo para vivir.

 

Y les decía que, dentro del gran panorama de abatimiento colectivo, vivimos pequeñas situaciones en el día a día que nos trastocan, aunque no son tan relevantes como el desastre mayor a nivel de todo Puerto Rico. Una de esas instancias me aconteció el domingo después del ventarrón. Amanecí con un dolor intenso en dos de mis uñas que estaban cubiertas por acrílico. Pensé que se me habían partido en su raíz y sabía que si no resolvía la situación podía experimentar consecuencias más serias.

Precisamente, hace como 20 años atrás perdí una uña revestida de acrílico por un portazo. Así que estaba consciente que cualquier impacto me llevaría tanto el acrílico como mi uña.   ¡Y definitivamente no era buen momento para ir a un hospital! La pregunta era: Después de que un huracán que ha trastocado un país, ¿dónde se consigue acetona pura?

La primera línea de defensa en cualquier emergencia: los vecinos (que en este caso son familia). Así que fui hasta la casa de Arlene, ella es estilista y tal vez, aunque no se dedica a las uñas, por casualidad podría tener esa sustancia mágica, que es la única que despega el acrílico. ¡No tenía! Sin embargo, me dijo que había visto recientemente en las redes sociales que con un hilo dental se podían despegar. Amablemente me limó y cortó parte del material artificial para sentar las bases para la intervención. Luego comenzó, con mucho temple, el novel y extremadamente doloroso procedimiento. Yo aguanté con gallardía (como Sabal, mi palma) el dolor que me llegaba hasta el alma. Ella se mantuvo firme hasta cumplir con la misión. Los dedos perjudicados, que eran uno en cada mano, estuvieron latiendo par de días. Afortunadamente no estaba desprendida la uña natural, pero sí lastimada. ¡Adiós al acrílico, bienvenido Maslow!

Al igual que la mayoría de los puertorriqueños, en mi casa estamos lavando a mano (y digo estamos porque no se trata, ni antes, ni ahora, de una labor exclusiva de las féminas). Entre nuestro entorno, sufrimos significativos derrumbes, así que el lodo rojizo es la orden del día en mi casa, por lo que a diario hay que mantener las áreas. En fin, mis manos -con mis actuales uñas que también sufrieron un impacto categoría 5- de aquí, en adelante estarán dedicadas a resolver las macro y micro crisis que se presenten en el día a día.

Te invito a ti también a que en estos momentos apremiantes utilices tus manos para aportar, reconstruir, resembrar y reverdecer.  Por ahora, la base la pirámide, las necesidades básicas del cada día, se convirtieron en mi autorrealización personal.

La autora @MariamLudim es Directora de la Oficina de Prensa del Recinto Universitario de Mayagüez 

 

 

 

 

 

 

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2 Comments on Adiós acrílico, bienvenido Maslow

  1. Susan M Olivera Alonso // October 21, 2017 at 2:21 pm // Reply

    Bravo guapa!!!

  2. Muchas gracias por leerme Susan. Seguimos en la jornada un paso a la vez. ¡Bendiciones!

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