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La Isla Oeste

Luego del paso de María, ¿qué le regalamos a los niños en Navidad?

Se hace necesario que volvamos a lo básico, aún al seleccionar juguetes. 

Suministrada

Por Lic. Nellie Torres de Carella / Instituto Fonemi de Puerto Rico

Esta temporada navideña será diferente porque nuestras vidas, a nivel personal y como país, ha cambiado drásticamente tras el paso del huracán María. Por muchos años ha habido una tendencia al momento de seleccionar los regalos para los niños, lo cual, al igual que otras áreas de nuestras vidas, tendrá que cambiar.

Los juguetes que han dominado la lista de regalos en la última década son tecnológicos, dependiendo de electricidad o baterías para su funcionamiento, alternativas poco prácticas en estos momentos.

Volviendo a lo básico

Colectivamente hemos tenido que regresar a lo básico en diversas áreas de nuestras vidas, como lavar a mano, alumbrarnos con velas, hervir agua para tomar o dormir con mosquitero. Aún aquellos que ya tienen electricidad, la realidad de los apagones y la conciencia de que tenemos que ser comedidos para evitar sobrecargar las líneas eléctricas, hace necesario que volvamos a lo básico, aún al seleccionar juguetes.

Los libros, los rompecabezas, los juegos de armar y los relacionados al deporte, son parte del entretenimiento tradicional y hacia eso debemos dirigirnos, dependiendo de la edad del niño o niña, según se indica a continuación:

Para infantes: para los bebés de menos de un año, los “gimnasios” para bebés que se colocan en el piso son muy buenos porque se convierten en un juguete que pueden manipular. Las maracas y los libros de tela (los de papel los rompen y podrían “comérselos” al explorarlos con la boca), también son juguetes recomendados para los niños hasta el año.

Niños de 1 a 2 años: a esta edad se benefician de libros de papel duro o grueso (son más duraderos en manos inexpertas), juguetes para pretender, como teléfonos y marionetas, además de juguetes que se insertan uno adentro de otro.

Niños de 2 a 3 años: los regalos como rompecabezas de 4 a 12 piezas, libros interactivos (aquellos en los se halan pestañas para pretender movimiento), bolas de diversos tamaños, instrumentos musicales y juguetes para pretender, como las cocinas de tamaño infantil con alimentos plásticos, así como teléfonos de juguete que no requieran baterías, son excelentes. Los triciclos son muy buenos a esta edad, especialmente para propiciar el desarrollo motor.

Niños entre 3 a 5 años: se benefician de jugar con bloques, categorizar objetos por forma, color o tamaño. Los juguetes para pretender ser otra persona o adulto siguen siendo recomendables, aunque pueden ser más sofisticados, como ser doctor, veterinario, músico, carpintero, dueño de una tienda con alimentos plásticos y caja registradora, o papá y mamá de un bebé. Los libros deben contener láminas o imágenes con colores brillantes y pocas palabras u oraciones por páginas.

8 años en adelante: desde esta edad el interés se orienta hacia los juegos de reglas más complejas o con una serie de instrucciones o normas que los jugadores deben conocer y respetar para conseguir un objetivo. Los juegos de mesa y de razonamiento o estrategia cumplen esa función como actividad pasiva y los deportes como activa. Ambos son excelentes para desarrollar destrezas de socialización, de aprender a tomar y ceder turnos, de respetar las opiniones de otros y de ser generoso, tanto al ganar como al perder. Además, ayudan al desarrollo del lenguaje, la comprensión de lectura, escritura, matemática, memoria, el razonamiento y la atención.

Celebrar una época tan hermosa como la Navidad este año será un reto porque nos hemos acostumbrado a la abundancia, gastando cifras exorbitantes en juguetes para los niños. Sin embargo, hemos perdido tanto como país que, tal vez, este año deberíamos meditar en la enseñanza del pesebre, en la verdadera razón para celebrar la Navidad. El pesebre carecía de toda comodidad, pero allí nació la esperanza, el amor y la paz para toda la humanidad. Que esta Navidad esos sean los regalos que compartamos como familia y como país.

La autora es patóloga del habla y lenguaje y directora del Instituto Fonemi de Puerto Rico, una institución terapéutico-educativa. Ha desarrollado un programa para niños con autismo, así como uno de intervención temprana para infantes con rezago en la comunicación.  Para información, llama al 787-774-1163/ 1164, o escriba al correo electrónico info@fonemipr.com.

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