La Isla Oeste

Jurado halla culpable a veterano por asesinato de enfermera sabaneña

La víctima trabajaba para él como Ama de Llaves bajo un programa de cuidado adscrito a la Administración de Veteranos.

2017 / One Red Media

Por Daileen Joan Rodríguez /La Isla Oeste

Mayagüez. “Somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras”.

Un Jurado encontró hoy al veterano Guillermo Cummings Irizarry, de 58 años, culpable de asesinar a la enfermera sabaneña, Maritza Rodríguez Morales, el 9 de mayo de 2017, en su residencia en Sabana Grande, donde la víctima trabajaba para él como Ama de Llaves bajo un programa de cuidado adscrito a la Administración de Veteranos.

El veredicto se dio por unanimidad en el caso por asesinato. En los tres cargos por destrucción de prueba: uno fue encontrado culpable por unanimidad; en otro fue declarado culpable por mayoría 9-3; mientras que en el tercero, el Jurado lo encontró no culpable por una mayoría 11-1.

Cummings Irizarry (Guillo) fue acusado el 12 de mayo de 2017 por asesinato en primer grado y destrucción de prueba. El veterano fue representado por el licenciado Carlos Vera Muñoz, abogado asignado por oficio.

“Aquí se probó a saciedad que la persona que planificó e instigó (a otros dos coacusados) a matar a Maritza es este acusado”, resumió en su argumentación el fiscal José Arocho, en representación del Ministerio Público.

El caso tomó forma cuando el hijo del ahora convicto, Guillermo Cummings Vélez (Guillito), quien entonces tenía 22 años de edad, confesó haber cometido el crimen mediante estrangulación por órdenes de su padre, quien además dirigió el modo para desaparecer el vehículo de la víctima y su cuerpo, que fue lanzado en el cauce de un río entre Hormigueros y Cabo Rojo por la carretera 114.

Por esto, podría enfrentar 99 años de cárcel por el cargo de asesinato y tres años por cada uno de los delitos cometidos por destrucción de prueba.

Durante el juicio celebrado en la sala 203 de la jueza Legna Gonzalez García en el Tribunal de Mayagüez, los fiscales Arocho y Omar Manfredy, desfilaron prueba testimonial, pericial, gráfica y circunstancial.

Unos 19 testigos de cargo declararon contra Cummings Irizarry, entre ellos: el esposo de la víctima, Carlos Comas Berrocales; el supervisor de la agencia de seguridad que grabó con sus cámaras el momento cuando el asesino abandonó el carro de Maritza en el Mayagüez Mall; los agentes del CIC; Miguel A. Rodríguez Morales, quien identificó el cadáver de su hermana cuando lo encontraron; la patóloga forense que certificó la causa de muerte por estrangulamiento manual y la manipulación post-mortem en el área perianal de la víctima; y los coacusados Guillito y Yamaris, entre otros.

La Defensa abogó por la no culpabilidad de Cummings Irizarry, planteando que quien mató a Maritza fue Guilllito, basándose en la causa de muerte certificada por la patóloga Edda Rodríguez Morales. “La causa de muerte es compatible con estrangulación”, dijo la patóloga el miércoles pasado. “Es compatible con asfixia… la manera de nosotros verla es homicidio, muerte producida por otra persona”, puntualizó la doctora, quien además señaló que el cuerpo de la víctima mostraba tres laceraciones en el área perianal. “Las laceraciones están, pero no tienen reacción vital, por lo que fueron después de muerta”, sostuvo la experta.

Esto dio paso para que el fiscal Arocho apelara ante el Jurado que de las declaraciones juradas del mismo Cummings Irizarry, se desprende que el se quedó a solas con la occisa. “El único que estuvo a solas con ella después de muerta, fue este señor”, y lo señaló.

En eso –contrario a las normas establecidas por el Tribunal- Cummings Irizarry clamó en voz alta desde su silla –No señor- en un intento desesperado por desmentir al ministerio público. La jueza intervino solicitando orden y mandándole a callar.

Cabe mencionarse que durante la declaración de la doctora Rodríguez Morales, se pasó prueba gráfica ante el Jurado, del estado en que fue encontrado el cuerpo de Maritza. Personal del Servicio a Víctimas y Testigos recomendó al esposo de Maritza y demás familiares salir de la Sala, dado el fuerte contenido de las imágenes, que mostraron las laceraciones.

Habiendo sometido el caso ante la consideración del Jurado, el fiscal Manfredy comenzó su argumentación afirmando que este es “uno de los crímenes más horrendos y macabros que se han cometido en este país”.

“Pretendió perseguir a Maritza hasta el más allá, causándole la deshonra después de la muerte”, acotó el fiscal, quien procedió a hacer un resumen de los hechos.

Recordó que Guillito confesó que su padre tenía obsesión con Maritza y lo insitaba a “hacerle un tortolo”, es decir, desprenderle el cuello. También mencionó que tras estrangular a Maritza, salió de la casa a deshacerse del carro y que cuando regresó, encontró a su papá en la cama con la occisa semidesnuda. Optaron por vestir a la muerta y entonces se sintieron mal del estómago y comenzaron a vomitar, por lo que fueron al hospital. Al regresar, encontraron a la occisa desvestida nuevamente.

La Defensa en su rebate planteó que el Ministerio Público no presentó prueba directa, por lo que le acoge la presunción de inocencia. Señaló que ni la patóloga ni la seróloga probaron que Guillo fue el asesino. “Los coacusados mienten, y tienen razones porque les rebajaron las sentencias”, acotó la Defensa.

A esto, el fiscal Arocho debatió señalando que Cummings Irizarry “sembró en las mentes de dos vulnerables (coacusados) la idea de matar a Maritza”. Insistió en que la prueba más directa, es la propia declaración del ahora convicto.

 

“Se hizo justicia”

Para el viudo, hoy dio por terminada una larga jornada de angustia y dolor. Reiteró que tal y como lo había expresado a la prensa, su cristiano corazón ya perdonó a los asesinos.

“Nos sentimos satisfechos y gracias a Dios que se hizo justicia. Aunque esto no nos devuelve a Maritza, por lo menos vamos a tener tranquilidad de que a estas personas no las vamos a volver a ver más en la calle”, expresó el viudo de la víctima.

Por su parte, doña Martina Morales, madre de Maritza, manifestó que todavía en su corazón hay mucha emoción, “porque eso no me la va a devolver, pero… se hizo justicia, que era lo que yo quería, aunque no me la devuelvan”, dijo.

“Ella tiene un hijo que yo tengo que cuidar”, dijo la madre de la víctima, meditando entre sollozos a su salida de la Sala. “Yo me hago cargo de él cuando el papá no está”, acotó.

Doña Martina reconoció a que esta altura no sabe cómo le comunicará al niño de seis años lo que hoy pasó en el Tribunal, “porque es muy pequeño”, dijo. “(Pero) me siento satisfecha porque no quedó impune su muerte”.

“Estamos extremadamente satisfechos con la determinación del jurado”, expresó el fiscal Arocho, al tiempo en que Manfredy afirmaba que “no era para menos”.

La imposición de la sentencia fue señalada para el mes de julio. “Es una sentencia en la que esta persona va a pasar el resto de sus días en la cárcel”, concluyó Manfredy.

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