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La Isla Oeste

Puerto Rico: Alto desarrollo humano con el peor de los ingresos per cápita

El primer Informe sobre Desarrollo Humano de Puerto Rico destaca que la alta tasa de desigualdad en la Isla debe ser reconocida como factor clave del estancamiento económico del país y requiere diseñar de inmediato políticas correctivas.

La desigualdad en Puerto Rico quedó retratada en el primer Informe sobre Desarrollo Humano (2016) de Puerto Rico, presentado ayer por el Instituto de Estadísticas.

Resalta del Informe que Puerto Rico figura entre los primero cinco países con mayor desigualdad en el mundo, por lo que el equipo de trabajo multisectorial constituido en 2014- sin presupuesto- para preparar el documento oficial recomendó colocar la reducción de la desigualdad como objetivo central de la estrategia de recuperación económica de Puerto Rico.

El estudio concluye que Puerto Rico atraviesa una crisis multidimensional, que va más allá del estancamiento y la deuda pública.

“La estrategia de desarrollo no ha consolidado un proceso de crecimiento sostenido a largo plazo. Muchas empresas cerraron al terminar su periodo de beneficios contributivos desaprovechando así la fuerza de trabajo adiestrada que quedó desempleada.  El desarrollo humano es mucho más que el crecimiento de la economía”, revela el Informe.

Puerto Rico tiene la quinta distribución de ingresos más desigual en el mundo, que representa un serio problema que necesita atenderse con políticas específicas diseñadas para revertirlo.

“Los municipios con mayor desigualdad en los ingresos de sus habitantes suelen tener una mayor población, relativamente menos personas mayores, una menor tasa de participación laboral femenina y una mayor proporción de empleados en el sector de servicios”, lee el documento.

En Puerto Rico, aunque trabajar disminuye la probabilidad de ser pobre, no eradica la pobreza. Se dijo que un 21% de las personas empleadas son pobres, cifra que es tres veces mayor que en los Estados Unidos.  La pobreza tiende a perpetuarse, ya que ocho de los 15 municipios más pobres se han mantenido con mayor pobreza por 30 años.

Se estima que entre los pueblos con el mayor nivel de pobreza figuran Adjuntas, Barranquitas, Peñuelas, Orocovis, Ciales, San Germán, Lares, Lajas, Las Marías y Sabana Grande. Donde los ingresos son más bajos, se encuentra Maricao, Adjuntas y Guánica.

Adjuntas, Guánica, Orocovis, Patillas y Lares comparten el infortunio de estar entre los 12 municipios con mayor desempleo y pobreza, según estadísticas de la Encuesta de la Comunidad del Buró del Censo de Estados Unidos para el año 2015.

Las transferencias a individuos, como el PAN (Programa de Asistencia Nutricional), las becas y otros subsidios, han servido como un amortiguador de la desigualdad.  Sin embargo, no se han traducido en formas efectivas de creación de empleos o de autosuficiencia económica, que ayuden a sacar a las personas de la pobreza.  “Estas sostienen un orden social jerarquizado, donde la pobreza y la desigualdad se han convertido en funcionales a la dependencia y la relación colonial”, puntualiza.

Contrario al imaginario colectivo, con la recesión todos los estratos sociales sufrieron disminuciones en sus ingresos reales. Pero la reducción fue grave en el sector más pobre de la población (30%).  La clase media fue la que menos impacto sufrió (8%).

Mario Marazzi / Instituto de Estadísticas de Puerto Rico

Esfuerzo multisectorial

Más de una treintena de instituciones hicieron contribuciones significativas del tiempo de sus investigadores, incluyendo la Universidad de Puerto Rico, particularmente los Recintos de Rio Piedras, Cayey y Ciencias Médicas, la Universidad Interamericana, el Sistema Ana G. Méndez, y el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico (Instituto), entre otras.

El Informe sobre Desarrollo Humano 2016 de Puerto Rico parte del reclamo de una visión más holística sobre el desarrollo de Puerto Rico, luego que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) comenzara a publicar desde el 1990 el Informe Mundial de Desarrollo Humano, mediante el cual da a conocer los resultados estadísticos de su Índice de Desarrollo Humano (IDH), sin incluir a Puerto Rico.

El esfuerzo contó con el apoyo y la asistencia técnica de varios expertos internacionales en desarrollo humano que donaron de su tiempo solidariamente.

Según el primer Informe Mundial de Desarrollo Humano de 1990, el Desarrollo Humano es un “proceso de expansión de las oportunidades del ser humano, entre las cuales las tres más esenciales son disfrutar de una vida prolongada y saludable, adquirir conocimientos y lograr un nivel de vida decente”.  El Informe por tanto examinó estas dimensiones de manera prioritaria, pero incorporó otras que se han reconocido más recientemente, tal como el rol transformativo que juega la cultura en el proceso de desarrollo humano, y la desigualdad y la pobreza como los mayores escollos para el desarrollo humano en Puerto Rico.

Otros resultados y conclusiones del Informe son:

En Puerto Rico, las mujeres viven 8 años más que los hombres en promedio, una de las diferencias en la longevidad de los géneros más grandes del mundo.  Tres de estos años se debe a que los hombres están relativamente más expuestos a la mortalidad violenta, tales como los homicidios, suicidios y accidentes.  Los últimos años de las mujeres suelen estar plagados de enfermedades relacionadas con la obesidad, el sedentarismo y la diabetes, entre otros.

El sistema educativo de Puerto Rico está relativamente bien financiado, pero la calidad de logros no va a la par con la inversión de recursos.  A partir de la escuela secundaria, se comienza a palpar la feminización de la educación, la cual llega a 60% a favor de las mujeres en la educación superior.  A través de todo el sistema educativo, es notable una falta de sensibilización a resultados científicos recientes que demuestran cómo un ambiente de mucho estrés puede afectar el desarrollo de las capacidades cognitivas de nuestros humanos desde edades muy tempranas.

La enorme riqueza cultural de Puerto Rico puede ser un importante motor del desarrollo humano.  Cada vez más, a nivel mundial, la cultura es valorada como una fuerza transformadora.  Para ello hay que fortalecer el sector, ampliar sus mercados y promover sinergia con otros sectores económicos.

El IDH de Puerto Rico para el 2012 fue 0.851, lo cual coloca a Puerto Rico entre los primeros 31 países de entre 187 en el mundo.  Según la clasificación más reciente de la ONU, Puerto Rico logra ser categorizado como un país de alto desarrollo humano; esto, gracias al desempeño relativamente bueno en términos de la esperanza de vida que tienen los puertorriqueños y el número relativamente elevado en los años de escolarización.

“Puerto Rico sale peor en términos de sus ingresos per cápita relativamente bajos, para los cuales obtiene la posición 60 entre 187 países”, puntualiza.

El desarrollo humano es más bajo fuera del área metropolitana de San Juan.  Hoy en día, un 60% de los puertorriqueños viven fuera de Puerto Rico.  En comparación con estudios previos sobre el desarrollo humano de la diáspora, los puertorriqueños que viven en el área metropolitana obtienen un desarrollo humano parecido a la diáspora.  Pero, los componentes para este fenómeno son distintos: mientras la diáspora puede aprovechar ingresos per cápita mucho más elevados que en Puerto Rico, su salud se deteriora mucho en comparación con los puertorriqueños que se quedan en Puerto Rico.

En el Informe, se aplica la metodología de ajuste por desigualdad al IDH de la ONU y encontramos que la desigualdad está presente en la esperanza de vida y en la escolarización, pero su efecto es mucho más intenso en los ingresos per cápita.   Cuando se toma en consideración la desigualdad, hay 34 países que sobrepasan a Puerto Rico en términos de su desarrollo humano, el mayor número en el mundo, solo empatado con la República Islámica de Irán.

El desarrollo del capital local en Puerto Rico es muy bajo.  Pocas empresas locales exportan sus productos o servicios.  La política pública de estímulo empresarial privilegia los incentivos a grandes empresas extranjeras, sin un buen sistema de monitoreo del impacto y de los resultados.  La alta tasa de desigualdad de Puerto Rico debe ser reconocida como factor clave del estancamiento económico del país y diseñar de inmediato políticas correctivas.

 

 

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