Advertisements
La Isla Oeste

Bayle; un “satorriqueño” que sirve de terapia educativa en colegio de Añasco

Tras ser rescatado del huracán María ahora es felizmente aceptado en el Colegio La Salle de Añasco, donde interactúa con maestros, estudiantes y hasta con sus padres.

Bayle (2018 / One Red Media)

Por Daileen Joan Rodríguez / La Isla Oeste

Añasco. Dicen que el mejor amigo del hombre es el perro. Ciertamente, de los humanos dependen estas criaturas domésticas que saben retribuir el buen trato pese a que algunos optan por abandonarlas.

Esta es la historia de Bayle, un “satorriqueño lasallista” que del abandono pasó a ser un recurso de terapia para toda una comunidad escolar.

Había  pasado el huracán María y en medio de la recuperación, allá para el 30 de octubre de 2017, apareció en los predios del Colegio La Salle de Añasco un perro esquelético, cuyo pelaje había perdido por deshidratación y desnutrición. Traía las patas lastimadas, le faltaban dos dientes y en su cuello llevaba un collar rojo, aunque sin chapa de identificación, señal evidente de que había sido abandonado por alguien.

“Nosotros nos quedamos sorprendidos, porque le vimos el collar y la reacción fue: –vamos a ver si alguien lo reclama”, dijo Gabriela Acosta Ayala, estudiante de undécimo grado. La joven de 16 años narró que a Bayle lo encontraron detrás de un vagón, hambriento y desvalido. Nadie nunca lo llamó ni lo reclamó.

Es así que, siguiendo la misión de esta institución de base Cristiana -que persigue que sus alumnos sean agentes efectivos de cambio y colaboren en la construcción de un mundo mejor- adoptaron al sato y le pusieron nombre.

Lo llevaron, pues, a la Clínica Veterinaria Dr. Ricardo Marrero en Mayagüez. El diagnóstico fue neumonía, malnutrición y deshidratación. Como necesitaba ganar peso, la maestra de religión aceptó llevarlo consigo a su casa para darle el cuidado intensivo que requería.

“Necesitaba aumentar de peso. Bayle pesaba solamente 50 libras (que para un perro de su tamaño es muy bajo peso). Era una cosa impresionante. No había a dónde ir (con él), acababa de pasar María (el huracán) y las verjas del colegio estaban en el piso”, narró la profesora Ivelisse García Figueroa, quien acogió al can en su casa el 7 de noviembre de 2017.

“En este momento me estoy adiestrando con Bayle para yo ser una maestra de clases asistidas con mascota; y que Bayle tenga la capacidad de ser un perro de terapia”, explicó la maestra, que también dirige cuatro grupos de líderes de pastoral.

 

“Desde que llegó el perrito –por la situación en que llegó- todo el mundo se identificó con su causa, lo protegió. Al ser tan disciplinado no lo vemos como un perro, pensamos que es un santo que el Señor nos ha enviado”, expresó Emma Isabel Mayensi, directora del Colegio La Salle, quien dice patrocinar el proyecto “porque ayuda a los estudiantes en la modificación de sus conductas”.

Despues de su recuperación, Bayle regresó como mascota oficial al colegio para un field day (día de juegos). “Empecé a llevarlo y a ver cómo él modificaba la conducta de los estudiantes y cómo los estudiantes atendían más porque él estaba allí. Entonces empecé a llevarlo poco a poco al colegio”, detalló García.

“Cuando yo empecé a ver esto, yo supe que Bayle podía ser algo más. Supe que lo convertiría en un perro de terapia”, explicó la profesora, quien buscando información, dio con la organización Pets Support a Teacher.  “Eso era ideal para nosotros”, acotó. Es así que, fue a la orientación el pasado 25 de agosto, cuando Bayle pasó las evaluaciones y ahora continúa asistiendo todos los sábados a sus clases en Arecibo para convertirse en un oficial canino de terapia educativa.

Se prepara para ir al colegio

Todos los días Bayle se prepara para salir a la escuela a fungir como perro de terapia. No puede fallar el “ritual” de lavarlo con un pañito húmedo, cepillarlo y ponerle un pañuelo del mismo color de la camisa de la maestra custodia, con el sello estampado del Colegio La Salle. “Siempre es del color de mi ropa porque somos un equipo”, señala la maestra. Seguido, el perro se monta en el carro y jadeando de alegría llega a la escuela “como un niño más”.

 

“El está presente en todo lo que yo hago (en la escuela). Tiene interacción con los niños y jóvenes”, destaca la profesora García. “En prekinder y kínder, los niños lo aman”, puntualiza la maestra, que hace las bases para certificarse como maestra asistida con mascota.

This slideshow requires JavaScript.

Advertisements

Leave a Reply

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

error: Content is protected !!
%d bloggers like this: