La Isla Oeste

La travesía hacia una nueva vida

Alba y Nany aprovechan para despedirse y darle mimos a la hermosa Luna, una de las querendonas del Sasfa. Fotos por Alex Román

Por Carmen Arroyo Colón / voluntaria del Santuario de Animales San Francisco de Asís

Melina observa con asombro. Su corazón late a mil por hora y hace coro con el mío mientras la acurruco en mi pecho. Sabe que algo importante está pasando.

Entre el corre y corre de gente, ella, sus dos hermanitos y otros compañeros suyos del Santuario de Animales San Francisco de Asís (SASFA), de Cabo Rojo, se preparan para el gran viaje de su vida.

Me encuentro con ellos a su llegada a Isla Verde, desde dónde partirán a Nashville, Tennessee. Sólo uno de sus compañeros, el gran Summer, irá a Connecticut pues su nuevo papá reside allí. Ellos han completado la primera etapa de la travesía a su nueva vida.

El viaje, que es el primer transporte del 2019 y el más grande en la historia del Santuario, fue posible gracias al apoyo de Nashville Human Association, The Sato Project y Wings of Rescue.

Suministrada

Como hormigas, los ángeles del SASFA (no tengo otra palabra para describir a quienes dedican tiempo y esfuerzo a cuidar, proteger, mimar y adorar a los perros y gatos que viven allí) comienzan a sacar a cada perro y gato para limpiar y verificar que esté todo bien. Algunos están un poco tensos. Salieron en la tarde desde Cabo Rojo y el viaje fue pesado para algunos que se marearon un poco.

Cada animalito es llamado por su nombre, y su historia es contada con precisión y amor. Sus manías, gustos y su carácter todos los conocen. Esta es una muestra clara de la devoción con la que se cuidan a estas amorosas criaturas. Nada se pasa por alto. Ellos no son una estadística o una cosa; son hijos del Santuario y como tal son tratados.

Cada uno representa una historia de la crueldad que enfrentan miles de animales. Sin embargo, también simbolizan el esfuerzo de muchos humanos solidarios que luchan día a día por darles otra oportunidad de vida. Donde un humano vio un problema y un estorbo, otro vio vida, amor, compasión y alegría.

Doris ama a los peluditos del Sasfa como si fueran suyos. La despedida fue triste por el adiós, pero alegre y llena de esperanza porque sabe que robarán corazones. (Suministrada)

Durante el proceso de preparación para el viaje no hay tiempo que perder. “Tijeras, periódicos, papel, agua”. Estas son palabras constantes que vuelan en el aire y que todos van recogiendo para moverse a hacer su trabajo. Cada cual sabe lo que tiene que hacer y responden afirmativamente cuando cada etapa está completada.

El trabajo no para. Y entre una cosa y otra se cuentan las historias de los perros y gatos. “Esta es Diana. Fue abandonada con sus bebés en el 2018. A Luna su familia la atropelló y la dejaron desangrándose en la calle y la rescatamos. En el caso de Fani y Fan, los dueños llegaron al santuario diciendo que los iban a matar, y a nosotros también si no los aceptábamos. En este viaje se va Deditos, una gata vivió nueve años en el Santuario, y que llegó cuando tenía tan solo ocho meses”.

Las historias son desgarradoras. Los deseos de una vida mejor son un grito de ayuda para quienes dedican su vida a salvar a estos animales que han sufrido en carne propia lo peor de la raza humana.

Después de dos horas y media de arduo trabajo limpiando las jaulas de transporte y revisando los gatos y perros. Llega la hora de colocar el hielo, lo que nos advierte que el inicio de la travesía hacia el destino final está cerca.

Todos los perros y gatos viajan en jaulas de transporte que se aseguran con agarres plásticos y se preparan con “pads”, papel de periódico y hielo, para que tengan agua durante todo el trayecto. (Suministrada)

Aunque todos saben que estarán bien, la atmósfera es de despedida y tiene un aire de tristeza. Son muchas las aventuras, las historias, los besos, las risas y la felicidad que se han compartido.

Se dan los últimos paseos a los más ansiosos. Se reparten las tareas finales y se escogen los acompañantes de los perritos y gatitos hasta la pista donde abordarán el avión.

“Te quiero”. “Hará mucha falta”. “Deja un vacío”. “Estarán bien”. “Se me va un pedazo del corazón”. Cada cual se consuela a sí mismo pensando en lo vivido y en lo que será la nueva vida para sus amigos.

Al filo de la medianoche, el grupo de SASFA se despide y parte de vuelta a Cabo Rojo. Entre abrazos y felicitaciones se respira satisfacción por la misión cumplida. Su batalla no culmina, pues quedan muchos animalitos en el Santuario que necesitan ayuda y cuidados. Por ellos y para ellos son estas líneas. Ojalá inspiren al que lee a unirse a la causa. Por ellos hay que seguir.


“Tu apoyo y donaciones lograron que a mediados de enero estos chicos viajaran a Estados Unidos en busca de un hogar. ¿La mejor noticia? Muchos ya han sido adoptados”. 

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