La Isla Oeste

ANÁLISIS: Para Trump, Puerto Rico no es importante

Donald Trump #sotu

Por Dr. Eddie Javier Ruiz Cordero

Como si se tratara de una gran oportunidad para desarmar a su principal detractor político, el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, se dirigió al mundo para ofrecer su mensaje de situación desde la Cámara Baja del Congreso Federal.

Con un mensaje cargado de actos que aludían principalmente a la posición de Estados Unidos en la política exterior y revestido de un profundo amor patriótico, Trump intentó fundir las fuerzas republicanas y demócratas llegando a confundir en repetidas ocasiones a la audiencia, sobre si el mensaje era dirigido a los republicanos o a los demócratas.

Resulta un tanto lógica la decisión del presidente de optar por un mensaje motivador y me atrevería a decir que hasta conciliador, cuando expresó que “… no gobernaremos como dos partidos, sino como una nación”, en momentos cuando el Partido Republicano ha perdido el control de la Cámara de Representantes en el congreso y su principal opositora Nancy Pelosi, no accede a los pretenciosos reclamos presidenciales.

Aunque mayormente apreciamos a un presidente menos desafiante, creemos que éste haya optado más, por una postura que mitigara el impacto negativo en su imagen que generó el cierre del gobierno federal y su fracaso en el proceso de negociación con el congreso para la asignación de los 5.5 billones de dólares, que Trump necesita para la construcción del muro fronterizo.

El presidente intentó poner a prueba su astucia al resaltar aquellas promesas que unían los esfuerzos del gobierno federal como un cuerpo al pueblo americano cuando expresó que: “muchos de ellos (congresistas) prometieron en sus campañas los mismos principios fundamentales, defender los empleos de América, exigir un comercio justo para los trabajadores estadounidenses; reconstruir y revitalizar la infraestructura de (la) Nación; reducir el costo de la salud y medicamentos recetados; crear un sistema de inmigración que sea seguro, legal, moderno y seguro; y perseguir una política exterior que ponga en primer lugar los intereses de Estados Unidos” (traducción nuestra).

En fin, vimos a un presidente cuya intensión principal fue la de crear un contrapeso en la oposición, estableciendo las pautas para una mejor opinión pública, resaltando así las cosas buenas que por décadas ha logrado los Estados Unidos, y en aquellas malas decisiones que han tomado, mostró su mollero anunciando las acciones correspondientes para enmendar su error y así posicionar a los Estados Unidos como una verdadera potencia mundial.

No puedo negarle que en un momento dado se sintió un ambiente un tanto cargado cuando enérgicamente declaró que estarían saliéndose de importantes acuerdos entre ellos y Rusia y así establecer planes que fortalecerían sus programas de misiles y guerra.

En Puerto Rico, mucho se especuló sobre este mensaje y la posible incursión del tema de la isla como uno relevante para los Estados Unidos. Sin embargo, en los 80 minutos de duración, en ninguna de las 5,250 palabras empleadas por el presidente, se incluyó a nuestra isla como una prioridad, ni siquiera como sub-tema.

Aunque, igual de decepcionados deben estar aquellos que defienden la gesta de Trump con la isla, con ello constatamos el verdadero compromiso que tiene el presidente Trump con Puerto Rico y con nuestro eterno proceso de recuperación. No basta con ver a nuestra Comisionada Residente Jennifer González siendo ignorada por el presidente Trump a su salida del hemiciclo congresional; el mero hecho de no liberar los miles de millones de fondos asignados para nuestra isla, es sinónimo del desprecio y del poco interés que tienen de llevar a nuestra isla, a la recuperación y estabilización que humanamente necesita.

El autor es doctor en Derecho, con vasto conocimiento en temas de desarrollo económico y analista político.

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