La Isla Oeste

Líder cazador reacciona a señalamientos en islote de Mona

El autor es presidente de la Organización sin fines de lucro Defensores de Ambiente y la Cacería en Isla de la Mona, inc. (DACIM).

Archivo/EntremedioImages

NOTA: El autor reacciona a la pasada publicación del 23 de abril hecha por el Ing. Víctor Elgueta COMENTARIO: Isla de Mona; una crónica de muerte anunciada

Por Carlos A. Ramos 

Estimado Ingeniero Elgueta:

El que suscribe es el presidente de la Organización sin fines de lucro Defensores de Ambiente y la Cacería en Isla de la Mona, inc. (DACIM) y soy Ingeniero retirado del Gobierno de PR, ambientalista por convicción y cazador deportivo por más de 30 años.

Quizás le parezca incongruente, pero en la organización que presido por más de 15 años creemos en la misión del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) que usted esboza al final de su escrito. Esto es: “Proteger, conservar y administrar los recursos naturales y ambientales del país de forma balanceada,  para garantizar a las próximas generaciones su disfrute y estimular una mejor calidad de vida”.

También  creemos firmemente en nuestra misión que es la de “unir a todos los amantes de la naturaleza y del deporte de la cacería, creando así un mecanismo efectivo para utilizar la Reserva de Isla de Mona como un área segura para el desarrollo de nuestro deporte, conservando un medio ambiente saludable para el disfrute de futuras generaciones”. En palabras sencillas, creemos en que “tenemos que cuidar el ambiente para disfrutar del deporte en cualquiera de sus modalidades”.

 En su escrito usted hace énfasis, por observación, en el  problema que existe en Mona con el manejo de la basura que se acumula de las distintas actividades que allí se generan. Estamos totalmente de acuerdo con usted. A tales efectos, nuestra organización tiene un compromiso formal convenido con las autoridades de utilizar todos nuestros recursos disponibles para minimizar el impacto de la basura en todo lo que sea posible.

Para que usted tenga una idea, antes y después de las temporadas de cacería, anualmente vamos a la isla a limpiar las áreas que serán impactadas por el deporte. Tenemos estadística de los últimos diez años que demuestran el progreso del  trabajo realizado. Sin embargo hay otros tipos de basura generadas por actividades de las cuales no somos responsables aunque estamos dispuestos cooperar si se nos brindan los recursos económicos necesarios. Me explico; son toneladas de desperdicio lo que arrastran las corrientes marinas provenientes de la República Dominicana y Puerto Rico. A estas tenemos que añadirle los desperdicios  que arrojan al canal las embarcaciones de pesca, de carga y barcos turísticos. Este tipo de basura se encuentra a lo largo de las playas y en los arrecifes.

El Gobierno tiene un destacamento de administración que evidentemente tiene que generar basura pero no goza de un programa regular para disponer de ella teniendo algunas veces que almacenarla por varios meses.

Como verá, este es un problema mayor que debe atenderse con premura, pero se toma livianamente para reforzar la información de entrada que usted obtiene de Island Conservation para justificar y recobrar una propuesta multimillonaria que hace 7 años le hicieron al DRNA para la erradicación de los vertebrados invasores (cabros, cerdos, gatos y ratones) en Isla de la Mona. No sabemos si usted es parte de esa organización pero lo que usted señala  es lo mismo que está en la propuesta de ellos, excepto que usted no menciona los ratones.

Sepa que a esta propuesta nos opusimos, como nos oponemos ahora, por la inclusión de los cabros y por algunas de las soluciones que solo denotaban un total desconocimiento sobre la isla y su ambiente. Solo por mencionarle uno; se proponía usar perros entrenados para la caza de cerdos lo que es imposible dado la gran cantidad de espinas de cactus que hay en la isla. (En el pasado se han tratado de utilizar en búsqueda de personas perdidas y han durado solo minutos.)

Por otro lado, tenemos estudios hechos por el propio DRNA que reflejan que, en el caso particular de Isla de la Mona y con la caza como mecanismo de control, el efecto de la presencia del cabro ha sido favorable para la flora de la isla. De igual forma estamos convencidos que las otras tres especies son extremadamente dañinas y que deben erradicarse. A tales efectos le hemos propuesto al Departamentos medidas de control para cada especie utilizando nuestros recursos humanos y el privilegio que nos concede el gobierno para utilizar la cacería como mecanismo de controlar las especies y no hemos sido favorecidos.

En el caso de los cerdos, se nos ha limitado su cacería bajo el argumento de un brote de brucelosis y un protocolo del Departamento de Salud y del Departamento de Agricultura Federal. A nosotros se nos limita pero se envían cazadores profesionales a matarlos y abandonarlos. Por otro lado se asignan fondos federales para realizar trabajos dirigidos a controlarlos.

Finalmente sepa que la Reserva de Isla de Mona es el único lugar de Puerto Rico donde se permite practicar la cacería mayor y que el DRNA, en su misión de administrar los recursos naturales de forma balanceada, tiene la prerrogativa de evaluar que le conviene permitir.

El autor es presidente de la Organización sin fines de lucro Defensores de Ambiente y la Cacería en Isla de la Mona, inc. (DACIM) y soy Ingeniero retirado del Gobierno de Puerto Rico, ambientalista por convicción y cazador deportivo por más de 30 años.

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