La Isla Oeste

Serie Especial III: Alto volumen; un daño irreparable

Si la exposición al ruido es constante, va a tener un daño permanente.

Foto One Red Media / Archivo

Por Daileen Joan Rodríguez / La Isla Oeste

Cuando una persona está expuesta a ruidos de gran impacto, aunque se acostumbre, verá los efectos de lo que se conoce en audiología como un “cambio temporero de umbral”. Esto no es otra cosa que una disminución de la audición. Cuando esto ocurre, en ocasiones la persona experimenta síntomas de oído tapado y un zumbido leve.

Según el audiólogo Juan Figueroa, aunque la audición “puede volver a subir, si la exposición al ruido es constante, va a tener un daño permanente”, acotó el experto, único médico certificado en Puerto Rico para tratar el síntoma de Tinnitus, condición que responde mayormente a ruidos de gran impacto.

¿Cómo el sonido impacta el oído y causa efectos irreversibles?

La intensidad del sonido es la fuerza que se ejerce en un medio o superficie. El oído tiene sobre 20 mil células que son muy sensitivas. Cuando llega el sonido, las células lo buscan; pero si el ruido es de impacto, es como si las golpeara directamente, dañándolas sin que puedan regresar a su estado normal.

Los efectos del ruido pueden ser desde un leve zumbido en el oído o síntomas de Tinnitus, hasta desbalance; este último, debido a que se afecta la percepción del cerebro. También el daño puede representar la pérdida de audición súbita, lo que se puede tratar con esteroides, pero solo durante las primeras 48 horas y mediante cámara hiperbática, explicó Figueroa.


Gráfica / One Red Media

“Cuando la célula se dobla, usted pierde la audición”, explicó el audiólogo. “Cuando la célula se cierre y se destruye, ya no hay estímulo auditivo”, añadió el médico de Audiology Clinics of Puerto Rico, con oficinas en Aguadilla y Mayagüez.

Por lo general la pérdida auditiva por exposición al ruido no se refleja de inmediato, sino que se manifiesta más tarde en la vida. “No necesariamente porque un joven de 20 años escucha música bien alta -por muchos años- la va a ver reflejada (la pérdida auditiva) al momento, a menos que no sea (ocasionada por) ruido de impacto”, acotó Figuera.

El problema con daño ocasionado por ruido de impacto al oído es que la célula distorsiona el sonido y el cerebro no lo interpreta. La persona entonces no tiene la capacidad de entender.

Figueroa explicó que por lo general, la manera en que se devuelve la calidad de vida es dando estímulo a la célula mediante dispositivos como audífonos, los cuales, en su mayoría son costosos y no todos tienen la misma calidad.


Partes del oído | Fuente: NIH Medical Arts

Según la Organización Mundial de la Salud, “la deficiencia auditiva es el riesgo ocupacional irreversible más frecuente y se calcula que 120 millones de personas tienen problemas auditivos. En países en desarrollo, no sólo el ruido ocupacional sino también el ruido ambiental es un factor de riesgo para la creciente deficiencia auditiva”, destaca en las Guías para el Ruido Urbano.

Gráfica | One Red Media

“El estado tiene que enfrentar el problema y corregirlo”

profesor josé Alicea Pou

El último programa en Estados Unidos que regulaba el ruido a nivel local (de territorio) estaba a cargo de la Junta de Calidad Ambiental (JCA), bajo el Área de Control de Contaminación por Ruido.

En agosto de 2018 la nueva ley de política ambiental de Puerto Rico consolidó la JCA con el Departamento de Recursos Naturales y Ambientes (DRNA), es decir, que esta es la agencia obligada hoy a actuar sobre el control del ruido en la Isla.

En veranos pasado hemos visto cómo el DRNA ha levantado el llamado para que las personas que vistan los cayos en La Parguera –por dar un ejemplo- sean comedidos con el ambiente, incluyendo a aquellos que montan tarimas en botes con mega sistemas de sonido para celebrar actividades multitudinarias en la zona marítima. Ciertamente, el ruido afecta la vida natural de la bahía, pero hasta ahora, no se conoce de multas emitidas por este comportamiento.

Foto: Flaco Martinez / Facebook

Según el profesor José Alicea Pou, experto en temas de control de ruidos, describe este tipo de actividades como una “guerra acústica”. Reconoció tener conocimiento de que “lo que pasa en los cayos se escucha en las “casas bote” de La Parguera”.

2018 / One Red Media

“Recursos Naturales tiene jurisdicción sobre anclaje, seguridad y otros aspectos, pero en el asunto del ruido no pueden “apretar” porque no tienen disposición”, sentenció Alicea Pou.

Según dijo el también exdirector del Área de Control de Ruidos y Querellas Ambientales (2002-2009) y del Área de Control de Ruidos y Contaminación Lumínica (2013-2016) de la JCA, en Puerto Rico no está documentado cuánto exceden del límite reglamentario submarino, los barcos que amplifican música sobre el mar.

Suministrada

Alicea Pou recordó que en algún momento la Unidad Marítima de Puerto Rico abogó para que la Ley 71 aplicara a las embarcaciones. “La ley no dice embarcaciones, pero tampoco las excluye”, puntualizó Alicea Pou, quien aún cree que esta pudiera ser la herramienta para atajar el problema de ruido antropogénico en la zona marítimo terrestre.

En un principio el Congreso de Estados Unidos dio a la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés), la responsabilidad de controlar el ruido al amparo del Noise Control Act.  No obstante,el gobierno optó por delegar los controles a nivel local, de manera que en Puerto Rico, la agencia a cargo de hacer cumplir la ley es la JCA, basándose en guías de la EPA.

Sin embargo, la pasada gerente interina del Área de Control de Contaminación por Ruido en  la JCA, Vanesa Villafañe Cruz, dijo a La Isla Oeste que al momento a nivel de agencia solo se atienden querellas por ruidos en zonas permanentes –como residencial, comercial e industrial- y no se interviene con sonidos emitidos por vehículos o emisores ambulantes, porque estos casos los atiende la Policía de Puerto Rico al amparo de la Ley 71 de 1940 de Delitos Contra la Paz Pública.

El profesor Alicea Pou, refutó el planteamiento de Villafañe Cruz, señalando que “el estado tiene que enfrentar el problema y corregirlo” y conseguir los recursos para lograrlo porque así está contenido en la ley federal.

“En Puerto Rico, las ciudades, no tienen la capacidad de atender el problema por contención por ruido”, acotó Alicea Pou, explicando que al disolverse el programa que revisaba la escala de ambientes acústicos comunitarios del Área de Control de Contaminación por Ruido en la JCA, murió el manejo y el estudio para entender el efecto acumulativo de esta contaminación.

¿Cómo podemos evitar el daño irreversible por contaminación?

El audiólogo Figueroa aconseja ser comedidos con el prójimo; mantener los sonidos a bajo nivel, a menos de 85 decibles.

Aísle el ruido, cierre los cristales del auto cuando haya demasiado ruido en el exterior. Si sabe que estará expuesto a demasiado ruido -como festivales y conciertos-, proteja sus oídos para amortiguar el sonido y no se acerque a bocinas.

Por su parte, el profesor Alicea Pou recomienda al Gobierno central fortalecer el recurso humano, su capacitación y colaboración con los municipios y la Policía para coordinar esfuerzos en aras de atajar e intervenir con los infractores de la ley con estas “armas de sonido”.

A su vez, instó a las personas a querellarse por contaminación acústica cuanto sea necesario, porque ayudaría a obtener una radiografía del ruido en Puerto Rico que sería útil para el Gobierno establecer prioridades.

Lea también Serie Especial I: Alto Volumen; ¿Música o ruido sobre ruedas? y Serie Especial II: Alto Volumen; Impune el ruido sobre ruedas

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