La Isla Oeste

Hablemos sobre la violencia doméstica en Puerto Rico

Por Dra. Iris Beth Rodríguez-Quiñones

El machismo es un mal social causante de las violencias de género. El mismo es la representación de la ideología patriarcal en nuestra sociedad que tiene el propósito de mantener la hegemonía masculina, posicionando a las mujeres como sujetos inferiores.

Para sostener este sistema de creencias, que conforma la base de nuestra sociedad, se transmite las ideas de superioridad masculina, a través de la enseñanza: de la socialización, en la escuela, iglesias y medios de comunicación.

Los roles sociales que se le atribuyen por excelencia a las mujeres, de ser cuidadorasy de estar a cargo de las tareas del hogar, por un lado, y por otro, el de los hombres como quienes llevan las riendas económicas, y gozan de privilegios masculinos, se reproduce en todas las instancias, pasando a verse como algo normal.

Esto, junto a las construcciones sociales de lo que es el matrimonio y el amor crea una visión de propiedad privada en las relaciones de pareja. Por otro lado, como se ejerce el poder a través del control, la violencia es aprendida socialmente. Para erradicar la violencia doméstica, es necesario desarrollar en las escuelas los currículos con perspectivas de género, romper con el discrimen contra las mujeres y aprender desde pequeños/as una visión de equidad.

Los silencios, el atribuir la culpa a las sobrevivientes de violencia machista, el no querer involucrarse o ver estas situaciones como unas privadas, son respuestas en las que se reproduce el desigualsistema patriarcal.

Una de las contribuciones que podemos hacer para ir transformando nuestro entorno social machista es evitar ser cómplices silentes y convertirnos enagentes sociales de cambio, identificando y no fomentando aquellos espacios que discriminan contra nuestras niñas y mujeres Debemos también denunciar la inacción del gobierno para implementar una acción concertada que prevenga y atienda de forma adecuada esta terrible situación.

Convergen muchos otros aspectos que complican el problema de las violencias de género tales como la interseccionalidad de esta situación con la violencia rampante que existe en Puerto Rico, al igual que el uso problemático de substancias, la salud mental, la crisis económica y la falta de poder político para desarrollar medidas preventivas propias, entre otras.

Por otro lado, además del género, existen otros ejes de poder que generan a su vez desigualdades sociales en las que se amparan las violencias en relaciones de pareja, tales como la edad, el nivel económico, la raza y la etnia, entre otros.

El Estado, es llamado a atender las necesidades de las personas a quien sirve, son las instancias del gobierno las que deben llevar a cabo prácticas coherentes que respalden los derechos humanosbásicos y la Vida es uno de ellos.Se requiere que el gobierno coordine un trabajo serio, entre las agencias, y que juntas puedan articular un Plan Nacional que responda a la crisis que hemos estado viviendo desde hace años.

El gobernador debe asignar los dineros necesarios para fortalecer los programas que brindan servicios a las víctimas-sobrevivientes, así como supervisar los programas para rehabilitación y reeducación de hombres o personas agresoras. Es inminente invertir dineroy recursos en programas masivos de prevención, e implementar los currículos con perspectiva de género en las escuelas, desarrollar programas comunitarios donde no solo se capaciten líderes, sino que se desarrollen redes de solidaridad.

Al brindar respeto, proteger la dignidad y la vida de nuestras mujeres, de nuestras niñas y niñosestaremos dando un paso esencial para alcanzar la paz para nuestro pueblo, …nos cuesta la Vida no hacerlo.

La autora es psicóloga clínica y presidenta del Comité Coordinador Coordinadora Paz para las Mujeres.

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