La Isla Oeste

Rehabilitan pozo comunitario para distribuir agua en medio de emergencias

El propósito principal de este pozo, ubicado en el barrio Cuba de Mayagüez, es proveer agua y facilitar servicios de comida, baño y lavandería a quienes necesiten del preciado líquido.

Por Abimael Castro / La Isla Oeste

El Club Rotario de Mayagüez y la Iglesia La Viña celebraron ayer la rehabilitaron de un pozo de agua comunitario. El mismo se ubica en las facilidades de la institución religiosa La Viña, en el barrio Cuba, sector Pitillo, de Mayagüez.

El propósito principal de este pozo, nombrado “First Responders”, es proveer agua y facilitar los servicios de comida, higiene y lavandería a toda la comunidad o a quien así lo necesite durante futuras emergencias o simplemente cuando se carezca de este servicio. 

A través de un conversatorio entre personal de la iglesia y miembros del Club Rotario de Mayagüez, se precisó que la iniciativa surge a raíz del desastre causado por el huracán María. En medio de la emergencia, la iglesia identificó por medio de actividades comunitarias la necesidad de una fuente de agua alterna. Posteriormente, se realizaron estudios y se concluyó que una alternativa viable era la rehabilitación de este pozo ubicado en los predios de la propia Iglesia. 

“Este proyecto empezó después del huracán María”, dijo Christa von Hillebrandt, presidenta del Club Rotario. Orlando “Tato” Carlo era el presidente de aquel entonces, en donde se percataron que la necesidad de que la gente tuviera comida, agua o medicina era mayor a la que se creía”. Así fue cómo este club rotario recibió suministros de otros capítulos y regiones, convirtiéndose así en un centro de abastos. A su vez, el Club Rotario de Mayagüez tuvo una partida de fondos para proyectos comunitarios y un inventario de filtros de aguas, linternas y otros suministros que fueron entregados a la comunidad. 

“La ausencia de agua fue muy importante; podías tener mucho dinero, pero si no tenías agua, no podías tener higiene”. Solo hay una fuente de agua, la de acueducto”, precisó la presidenta del club. Así se desarrolló la idea de establecer una fuente de agua alterna. Muchos de los fondos destinados para su rehabilitación fueron parte de la donación de miembros del club rotario, Bob y Edith Murray, así como otros fondos identificados por Rotary Internacional y ofrecidos por la propia institución religiosa en donde se ubica el pozo.

Precisamente, cinco de los enfoques de esta organización recaen sobre la salud, el agua, la paz, la educación y el cuidado materno infantil. “De botella de agua a botella de agua uno no puede ducharse, no puede cocinar… pero si se rehabilitaba el pozo, se podía hacer una entrega más amplia a la comunidad”, dijo Christa von Hillebrandt afirmando la importancia que tiene este proyecto comunitario.

“Nosotros como institución, a los dos o tres días ya estábamos ofreciendo servicios a la comunidad. El huracán amplió esa visión, y para nosotros el asunto de la provisión del agua es un elemento clave en caso de una catástrofe, afirmaron el pastor Marvin Suarez, quien también es ingeniero de profesión, y la pastora Ana Minerva Díaz. Por su parte, la gobernadora del club rotario, Juanita Valentín Morris, se mostró muy contenta y satisfecha de poder aportar y ser parte de esta gestión comunitaria. 

A pesar de que el agua que proviene del pozo -hincado a unos 120 pies de profundidad- pasaron los estándares establecidos para considerarse como agua potable, la Iglesia La Viña invirtió en un sistema de filtros con unidades de .1 a 5 micrones, así como de lámparas de luz ultravioletas para garantizar su calidad. De hecho, es la institución religiosa quien se encargará del mantenimiento del mismo. 

Sepa que no tiene que esperar a que se vaya el agua en su comunidad o que ocurra alguna eventualidad que afecte los servicios, y es que el pozo también favorece los servicios domésticos o hasta para el disfrute de los niños. Se ha establecido una lavandería, de la cual los estudiantes del Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico pueden hacer su uso. Además, en la Iglesia se le ofrece un espacio de estudio, servicio de internet y hasta café para los estudiantes. 

A su vez, la iglesia realiza esta semana un campamento de verano como parte de una colaboración comunitaria en donde incluye actividades acuáticas, con agua proveniente del pozo, en donde disfrutan alrededor de 100 niños. La capacidad del pozo es de unos 14 galones por minuto, y se espera impactar a unas 16,000 personas que tienen acceso a esa zona en particular. Inclusive, el propio municipio podría satisfacer la necesidad de agua en caso de enfrentar algunas limitaciones. 

Dentro de los proyectos futuros de la Iglesia se encuentran la creación de un área de almacenamiento de suministros y la creación de una clínica de salud gratuita para personas de escasos recursos y los más necesitados. “Todo comenzó como un problema específico, y después del huracán, se amplió esa visión para tener una presencia constante para ayudar a la comunidad. Ahí fue como Dios comenzó a abrirnos la misión. Cuando uno le es fiel a Dios con lo poco, Dios le da más… hasta que tiene un proyecto amplio”, afirmó el pastor. 

Para más información, uso del pozo y/o la lavandería, o para ofrecer donaciones, comuníquese al 787-832-8462 o al 787-410-8462. 



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