La Isla Oeste

El Rey Terco

Por Dra. Elcides González Medina

Había una vez un Rey, mejor dicho, un joven príncipe que llegó a ser Rey…Entonces, de la noche a la mañana, su vida cambió. Ya no sería más aquel joven, altanero, despreocupado, siempre rodeado de nuevos amigos. Ahora, debía enfrentar con seriedad, solemnidad y responsabilidad las decisiones de su nación.

Entender, comprender, planificar, proyectar y decidir de manera sabia y prudente le parecía interesante. Por eso, se esmeró en aprender rápido, como deben aprender los reyes, y se rodeó de una corte excepcional, pero como es usual en las cortes, salpicada por el favoritismo y el amiguismo político… A la vez, se rodeó de personas experimentadas y hábiles en asegurar nuevos proyectos supuestamente dirigidos a engrandecer el poder de la Corte.  De modo, que se convirtieron en sus grandes socios, aliados y colaboradores, hasta para liberar el stress de las consabidas tensiones que le provocaba las exigencias de un estado.

Esa era definitivamente la parte más divertida de ser rey; precisamente despojarse a ratos de la corona y bromear con sus íntimos sobre los inconvenientes y exigencias que le traía la vida real e incluso mofarse de ello con palabras soeces, así como endilgar epítetos a diestra y siniestra a gente “molestosa” o no simpatizante y hacerla blanco de sus burlas…. A fin de cuentas, nadie tendría por qué enterarse, eso pensaba el monarca en su sorprendente inocencia…

Hasta que un día, la casualidad, la negligencia, la traición o …la justicia, dejaron al descubierto esta parte oscura de la vida de nuestro Rey y de sus aliados delante de todo su Reino, que se sintió sumamente humillado y ultrajado… Y de golpe, toda la confianza y simpatía de la gente, o al menos de buena parte de esta, se vino abajo, se desmoronó y con ello; su prestigio como soberano.

Entonces los amigos y allegados, favorecidos por su inocencia, quedaron al descubierto y finalmente renunciaron o se denunciaron entre sí…pero, aun así, el terco Rey se proclamó inocente y aunque se disculpó ante el Reino, continúo obstinadamente aferrado a su poder, no se sabe aún hasta cuándo, pese a la gran avalancha de protestas de su pueblo. 

Manual del Rey:

Si eres Rey o con ganas de serlo, debes cuidar tu lengua y sobre todo, tus actos.

Evita el favoritismo político y el fraude; mejor, entrégate a la causa de tu gente y de tu país.

Elige bien a tus verdaderos amigos y colaboradores. (los reyes deben ser desconfiados y visionarios).

Apégate en todo momento a la honestidad, responsabilidad y el compromiso que exige tu puesto 

Evita los pasatiempos a través del chat, los hay privado, pero se pueden convertir en públicos por mal manejo o malas intenciones…y sobre todo, recuerda que proyectan tu imagen y la gente espera, merece y confía en quien supuestamente, eligió, para dirigir la nación hacia el progreso, …Entonces, seguramente, serás un sabio y Gran Rey. Solo se requiere aceptarlo, entenderlo y llevarlo a la práctica.

La Dra. Elcides González Medina es graduada en Filología con especialidad en Literatura Hispanoamericana. Posee un doctorado en Filosofía y Letras con especialidad en Historia y un doctorado en curso, en Lingüística.  Laboró en el campo del periodismo en Cuba como reportera del periódico 5 de septiembre, en la provincia de Cienfuegos y luego, en la Agencia Internacional Cubana de Noticias, (AIN). En Santo Domingo, República Dominicana, colaboró en el periódico Última Hora; en Puerto Rico, en el periódico Primera Hora.

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