La Isla Oeste

BITCH & the city: La letra “I” de inseguros

Profesora Wendaly Barbosa Ramos

Por Wendaly Barbosa

Los celos son una de las señales que mejor reflejan la inseguridad de las personas. He tenido muchas amistades, tanto hombres como mujeres, que han vivido las consecuencias de este tipo de conducta con sus parejas.

Casi todos coinciden en que uno de los comportamientos que comparten las personas celosas es que llaman a su pareja insistentemente por teléfono para averiguar, a toda hora, el más mínimo detalle. Por eso en el habla popular a veces los llaman “phsycooooos”. Algunos de ellos tratan de justificar este proceder al presentarlo como una muestra de “amor” o “preocupación,” pero en realidad encubre un alto grado de inseguridad.

¿Qué entendemos por inseguridad?

Como señala David Garriga Guitart (2012) en su artículo “Relaciones posesivas una señal de inseguridad,” las personas posesivas se caracterizan, a grandes rasgos, porque llaman a su pareja un sinnúmero de veces al día, 10 o más, para averiguar dónde se encuentra la otra persona, con quién está, qué hace, cuándo regresa, entre otras. Los celosos también desconfían de las respuestas que reciben, por lo que sospechan y temen constantemente que les sean infieles y se enojan si su pareja comparte con otros, aunque sean amistades y familiares. En pocas palabras, exhiben una conducta poco saludable. Garriga Guitart se apoya en algunos planteamientos del doctor Daniel G. Guttfreund, quien sostiene que las personas inseguras confunden o justifican su comportamiento al afirmar que están motivados por “un gran amor,” pero la realidad es que la posesividad constituye una clara señal de una personalidad insegura y llena de temores.

Por otro lado, las experiencias con personas celosas no se limitan al plano personal, sino que también las podemos experimentar en otras facetas de la vida, entre ellas el mundo laboral, en el que adquiere otros matices, pero que son igualmente nocivos.

¿Celos y envidia en el trabajo?

Hace algunos años atrás estuve en el proceso de búsqueda intensa para cambiar de empleo y me entrevistaron en ocho compañías diferentes.  El proceso fue muy curioso e interesante porque las primeras siete entrevistas fueron llevadas a cabo por mujeres y la última, después de la que me contrataron, fue un hombre. Debo aclarar que no pretendo implicar que fui seleccionada porque él fuera del sexo opuesto, sino que esto coincide con lo que reflejan algunos estudios sobre las dinámicas entre hombres y mujeres en el trabajo, en los que ellas tienden a sentir mayor inseguridad y lo manifiestan a través de los celos profesionales ya que a veces pueden surgir ciertas rivalidades propias del entorno laboral. 

El artículo de Elena Sanz (2012) “Los celos y la envidia en el trabajo son distintos en hombres y mujeres” destaca un estudio realizado con 200 personas por investigadores de España, Holanda y Argentina en el que se encontró que la competencia entre personas de un mismo sexo en el trabajo afecta más a las mujeres que a los hombres.  El análisis de los resultados estableció distinciones entre los celos y la envidia. Los primeros se refieren a la pérdida o temor de perder lo que se tiene, mientras que la segunda es la reacción a lo que posee otra persona y que uno quiere para sí. “Las mujeres con un alto nivel de competición intrasexual[1] son más celosas si la rival es más atractiva; y más envidiosas si la rival es más poderosa y dominante” según afirma Rosario Zurriaga, investigadora de la Universidad de Valencia, citada por Sanz (2012). Por otro lado, añade que “en los hombres no se obtienen estos resultados, ya que ninguna de las características del rival que provocan celos y envidia predicen la competición intrasexual” (Sanz 2012).

Mi pregunta es: ¿Porqué competimos? ¿Cuáles el premio? ¿Cuáles la necesidad de insultar, humillar, aplastar o denigrar a las demás? Como si el simple hecho de sermujer no fuera suficiente. Con lo complicado que es salir adelante en nuestra propia vida, para todavía tener que ir defendiéndonos unas a otras sin tregua, 24 horas, siete días a la semana, no vaya a ser que al exponer nuestra vulnerabilidad sea vorazmente utilizada en nuestra contra por la frustración colectiva en el ambiente “entre mujeres”.

No hay necesidad de reducir la población femenina, ni para el futuro de la especie, ni para nuestra “psique”. No venimos a este mundo a competir, sino a evolucionar, a ser mejor que ayer para nosotras mismas. Abandonemos el macabro juego de las rivalidades entre mujeres que nos han impuesto sin consultarnos y seamos libres.

Todos tenemos nuestro propio camino y experiencia de vida y ser mujer no es sencillo, pero si en lugar de competir, de comparar, de menospreciar y debilitar, usamos un poco más la gran inteligencia que poseemos y nos protegiéramos, nos aliáramos, nos comprendiéramos y nos acompañáramos sin culpas ni temores, tendríamos menos enemigas y más aliadas.

Bastaría sólo con enfocarnos en ser la fuerza dominante de nuestro propio universo en lugar de andar invadiendo universos. El apoyo y la colaboración debe ser mutuo y constante, además servirían no solo para evitar conflictos, sino para adelantar la búsqueda de la igualdad a nivel personal/profesional entre los hombres y las mujeres.  Si esto se logra, ciertamente, todos ganaríamos.

A continuación, menciono algunas herramientas que te pueden ayudar a identificar y manejar a personas con comportamientos de inseguridad.

¿Cómo podemos identificar a las personas inseguras?

En “Cuatro signos que delatan a una persona insegura” (2016), Eva María Rodríguez nos invita a plantearnos varias interrogantes para que nos evaluemos a nosotros mismos y nuestras relaciones con otras personas.

  1. Buscan que los demás se sientan inseguros – Si por lo general no somos inseguros y empezamos a dudarlo, a sentirnos incómodos o hasta inferior cerca de algunas personas por sus comentarios, lo más probable es que ellas estén proyectando sus inseguridades sobre nosotros.
  1. Necesitan demostrar sus logros – Las personas inseguras tienden a alardear de lo que tienen, de su estilo de vida, de su educación privilegiada o de su familia maravillosa, etc. En otras palabras, se empeñan en presentar una vida perfecta con el fin de convencerse de su valía.
  2. Pregonan frecuentemente su “humildad” – Presumir de ser humilde se considera una forma disfrazada o hasta inconsciente de buscar sobresalir, aunque sea por lo que no pudieron ser, obtener o alcanzar. Esta actitud puede incomodar a los demás y hasta provocar sentimientos de culpabilidad o inferioridad.
  3. Se quejan constantemente de que nada es bueno – Las personas con complejo de inferioridad no se sienten afortunados con lo que tienen. En ocasiones pueden sabotearse al fijar metas muy altas, que seguramente no van a poder alcanzar, con el fin de lograr notoriedad frente a los demás. El proponerse metas prácticamente inalcanzables terminará por reforzar su inseguridad.

¿Cómo podemos manejar a las personas inseguras?

Terri Rocker (2017) recomienda las siguientes estrategias en “Como lidiar con una persona insegura:”

  1. Evitar “tranquilizarla” – Decirle repetidamente a una persona que es hermosa o brillante a menudo provoca que ésta se sienta más ansiosa y cuestione lo que le dicen. Esto puede llevar a que descalifiquen la opinión de los demás y reafirmen sus sentimientos de inferioridad.
  2. Limitar consejos o sugerencias – Si la persona insegura se queja constantemente podemos querer ayudarla ofreciéndole algún consejo. Comentarios como: “¿Trataste la dieta nueva?”; “¿Has pensado retomar tus estudios?” o “¿Por qué no le dejas saber qué es lo que tanto te molesta?” pueden tener el efecto contrario al esperado porque una persona insegura, por lo general, tiene alguna idea sobre cómo puede mejorar su vida, pero es incapaz de hacerlo.
  3. Ignorar las afirmaciones de inseguridad – Una persona insegura puede manifestar con frecuencia frases que van en su contra como por ejemplo: “¡Odio mi nariz!” o “Nunca me buscará de nuevo.” Si les prestamos mucha atención a estos comentarios o nos dedicamos a contradecirlas tajantemente, podemos lograr el resultado contrario y solo estar reforzando sus inseguridades.
  4. Animar a la persona a hablar de sus inseguridades cuando no las muestre – Si oportunamente le planteamos a la persona, sin sermones ni discusiones, que reevalúe alguna situación o decisión y que hable del asunto, puede que logre examinar las cosas desde una perspectiva nueva y con más confianza en sí misma.

Si desean saber y utilizar más herramientas en su vida diaria le exhorto a leer mí  libro ¿Sabes cómo identificar y manejar a los B.I.T.C.H.? Guía práctica y humorística (personal/profesional), el  mismo lo pueden conseguir en Amazon a través de éste link: aquí.


[1]El término “competición intrasexual” se refiere al sentimiento que se relaciona con la competitividad entre personas de un mismo género para lograr acceso a personas del sexo opuesto.

La autora es escritora con estudios graduados en Psicología Industrial/Organizacional, Profesora universitaria, especialista en adiestramientos, consultora de Desarrollo Organizacional, Recursos Humanos y Conferenciante.

Esta es la tercera columna de la profesora. Puedes leer la primera aquí. ¿Sabes cómo identificar y manejar a los B.I.T.C.H.? (Bipolares, Inseguros, Traidores, Controladores, Hipócritas). La segunda columna está aquí.

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