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A despedir el Año sin pirotecnia por nuestros caminos

Por Nelson Arnaldo Vera Hernández / Catedrático en Sociología

Pito, Sam Bigotes, Shanty, Mía, Cloe, Jenalys, Coto, Nietzsche y Amina Isabel son integrantes de las diversas familias inmediatas a la nuestra. Es Amina Isabel mi hija de cuatro patas. Al leer en este medio que se han gastado millones en la compra de pirotecnia, nos causa mucha angustia pensar en los hijos caninos.

Llegó al hogar en las navidades del 2013 cuando apenas tenía unos dos meses de edad. Una bolita de algodón que desconocía haber sido rescatada. Ese diciembre fue uno espectacular porque se convirtió de inmediato en parte de la familia. Una cachorrita que se le brindó y nos otorgóde mucho amor. 

No obstante, su integración al núcleo familiar fue en el momento que los humanos celebramos el nacimiento del Niño Jesús. Con ello, personas irresponsables olvidan que en este momento de alegría hay que respetar el derecho de los animales a vivir en paz. Cada vez que surgía una explosión pirotécnica, nuestra hija canina sufría mucho. Siendo aún una bebé comenzó a enfrentar sonidos desagradables a la audición, incluso para nosotros.

Desde ese momento, cada vez que se detona uno de estos artefactos, su nerviosismo se expresa. Comienza a estar inquieta, temblar, salivar y a buscar la ayuda de papa y mamá. No sabe dónde escapar de los bastardos y crueles sonidos. Por años le brindamos todo lo recomendado por su veterinario para evitar el ruido de las explosiones. No obstante, cada vez la pirotecnia se hace más ruidosa, al grado que molesta y desagrada.

Las campañas en contra de la pirotecnia deberían ser mucho más frecuente como ocurre en otros países del planeta para concienciar sobre los traumas causados para los seres vivos. A mi juicio, similar al aumento de las campañas contra las balas perdidas al aire y de prevención del suicidio para estas temporadas navideñas, debería ser igual para la protección de los hijos caninos. ¡Cuán importante es que adicional a educar sobre los peligros de la pirotecnia en humanos se incluya las consecuencias hacia los otros componentes de la vida social!

Ahora Amina comienza un proceso de preparar a su hermanito Nietzsche quien llega a la familia con dos meses de vida. La preocupación familiar es que, este pequeño integrante, esté fuera de los traumas que surgen por la pirotecnia.

Cuando era niño experimenté con mi hermanita canina Vivi. Murió tratando de escapar de las explosiones en una despedida de año. Luego tuve a Prieto quien era muy fuerte de comportamiento, pero eso no le quitaba que se exaltara y le creara ansiedad cada vez que escuchaba las explosiones.

Pito, Sam Bigotes, Shanty, Mía, Cloe, Jenalys, Coto, Nietzsche y millares de su especietambién sufren por estas explosiones. Hay que hacer un alto en este tipo de práctica humana. Estamos seguros de que cada persona que lea estas líneas y tiene integrantes familiares de cuatro patas, sabe de lo que escribimos.

Los y las hijas caninas brindan mucha satisfacción, amor, cariño y alegría. El llamado es a una celebración sin pirotecnia por nuestros hijos caninos.

Nelson Arnaldo Vera Hernández
Catedrático en Sociología at Universidad de Puerto Rico en Aguadilla | + posts

El autor es Catedrático en Sociología del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla. Entre los años 2014 al 2017 fungió como Rector de la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla. Ha dictado cursos en diversas instituciones universitarias en las áreas de investigación, dinámica de grupos, problemas sociales y relaciones del trabajo. También realiza análisis sobre problemática social y política puertorriqueña para emisoras radiales de Puerto Rico.

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