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A dos años de la Revolución Pacífica

Por Nelson Arnaldo Vera Hernández / Catedrático en Sociología

Muy por debajo del radar, han pasado dos años que varios eventos socavaron la estructura gubernamental
en Puerto Rico en el 2019. El más recordado es el “chat” que estremeció la fibra más profunda social, al
hacerse público el contenido de un grupo exclusivo de personas asociadas al exgobernador Ricardo
Roselló Nevárez. Provocó la paralización de toda la sociedad puertorriqueña y la primera renuncia de un
mandatario del puesto de gobernador.

Recordamos que el primer escalón fue el despido del ex secretario de Hacienda, Raúl Maldonado. La
persona que había estado en el acercamiento más íntimo en relación profesional con el pasado
mandatario. Maldonado, le había expresado al gobernador de situaciones que entendía estaban contra la
pulcritud de los procesos gubernamentales e indicó que existía una mafia en el gobierno. Sin embargo, su
sinceridad y fidelidad a su jefe trajo consigo que se le despidiera.

El otro escalón fue cuando la prensa puertorriqueña recibió una copia de las primeras páginas de unas
conversaciones que sostenía el grupo privilegiado donde se delataban prejuicios, estereotipos, ofensas e
improperios (entre otros) sobre figuras públicas y privadas. La cantidad de comentarios repudiables fue
tan intensa que el pueblo comenzó una serie de manifestaciones que iban en escalada cada día.

Las primeras actividades fueron espontáneas, pero luego coordinadas por personas y grupos fuera de la
palestra pública. Fue un movimiento de pueblo ejecutado por todos los grupos sociales: una revolución.
Aquí la división por ideologías políticas, religiosas o filosóficas fue inexistente. Tampoco existía límites
por edad ni clases sociales. Cada día subía el tono de las manifestaciones.

Un grupo de artistas (de todo tipo de arte) y deportistas se unieron al hacer un llamado a manifestarse
directamente en la Calle Fortaleza. Personalidades de renombre y que siempre han recibido el respaldo
del pueblo. Sencillo, como diría Pitágoras: A 2 + B 2 = C 2 .

El exgobernador no aparecía públicamente y comenzaron las teorías de dónde estaba. Entonces un
comunicado indica que tomaba unas merecidas vacaciones con su familia en Europa, pero que regresaba a
Puerto Rico para dar frente. Era tarde. Los elementos de una revolución pacífica como la de Gandhi y
Luther King arroparon la Isla. No había excusas. Solo quedaba renunciar. Así fue.

Las renuncias en masa erosionaban el orden sucesor. La lucha interna por el puesto se hizo visible ante las
diferencias en el liderato del partido gobernante a un año del proceso electoral. Previo a la renuncia el
exgobernador había dejado en camino el nombramiento de licenciado Pierluisi, hoy gobernador, para la
Secretaría de Estado. Según el pueblo una de cal y otra de arena porque no veía luz al final del túnel. Al
final, la licenciada Wanda Vázquez es certificada como gobernadora partiendo del orden constitucional de
sucesión.

La historia inmediata puertorriqueña demuestra que al provocar la fibra más profunda a un pueblo, este
despierta y toma las riendas de qué hacer. Ya lo hizo en el 2019. ¿Lo volverá a hacer? ¿Estaremos
observando los primeros fermentos organizativos?

Nelson Arnaldo Vera Hernández
Catedrático en Sociología at Universidad de Puerto Rico en Aguadilla | + posts

El autor es Catedrático en Sociología del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla. Entre los años 2014 al 2017 fungió como Rector de la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla. Ha dictado cursos en diversas instituciones universitarias en las áreas de investigación, dinámica de grupos, problemas sociales y relaciones del trabajo. También realiza análisis sobre problemática social y política puertorriqueña para emisoras radiales de Puerto Rico.

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