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Al fin están en un hogar seguro

Desde el 2013 una falla geológica dañó su residencia en la PR 446 en el Barrio Robles de San Sebastián. 

Por Víctor Manuel Vázquez Domenech

San Sebastián. Luego de tres años de comenzar con la solicitud al programa R3, a través del Departamento de la Vivienda, para obtener un hogar seguro, la luz al final del camino era algo tenue para Rebeca Sotomayor Barbosa y su esposo.

El pasado viernes, 5 de agosto, por fin, Rebeca y su esposo, firmaron el cierre anhelado de tantos años de tener un hogar seguro pues su situación se remonta a más allá del año 2013 por una falla geológica que provoca la inseguridad en el terreno donde ubicaba su residencia a la altura de la carretera 446 en el Barrio Robles de San Sebastián. 

El huracán María empeoró el panorama pues fueron advertidos que la inestabilidad del terreno lo que podría acelerar deslizamientos ante cualquier circunstancia o movimiento en esos terrenos. 

“Después de tres largos años de espera que solicitamos el programa, debido a que nuestra casa estaba inhabitable después del huracán Irma y María, pues se dio el cierre el viernes pasado”; indicó Sotomayor Barbosa. 

Catalogó el proceso como uno lento aunque reconoció que se debe a lo minucioso que el trámite pues tienen que verificar las certificaciones de la casa que van a entregar e igualmente los múltiples estudios e inspecciones que le tienen que realizar a la casa que van a recibir. 

“Un programa un poco lento para muchas personas. Un proceso lento pero pues se dio. Nos perjudicó un poco la pandemia. Tuvieron cuatro meses que no abrieron la oficina. Después trabajaron remoto, solamente a través de emails. O sea, que esta situación de la pandemia hizo el proceso mucho más largo”; lamentó. 

Rebeca, junto a su esposo, identificaron, una residencia que les ubica muy cerca a su antigua casa. De ahí comenzaron el proceso de titularidad, en la cual tuvieron que segregar los terrenos. Los costos también los cubrió R3. Para que fuesen reubicados, tuvieron que dar su antigua casa y terreno al programa. En cambio recibieron la titularidad de su nuevo hogar seguro que pudiera estar valorado en unos 140 mil dólares. 

“Ellos hicieron todo. Lo único es que tenemos que entregar nuestra casa damnificada. Entregar la llave. Le pertenecen a ellos y aparentemente van a demoler”; explicó detallando el proceso. 

“Ya en esta zona no hay problemas de inundaciones ni deslizamientos”; comentó aliviada. 

Relató que muchas familias no quisieron mudarse. El Gobierno identificó 13 familias en riesgo que deberían irse del lugar. De estas, cuatro familias abandonaron las mismas y otras no las quisieron dejar.  

“Solamente hemos sido participes del programa cuatro familias. Soy la segunda y las otras están en el proceso todavía”; indicó. 

Detalló que tienen su casita con título de propiedad a nombre de ellos y no tuvieron que pagar gastos de cierre. Todas las gestiones de pago los realizó directamente el programa R3 con el dueño de la casa que iban a adquirir. “Simplemente nos dieron la llave”.  

El único requisito es que no pueden vender este hogar en cinco años. 

“Nosotros nos sentimos muchos más seguros ahora. Aquí nos sentimos tranquilos, felices y seguros”; exclamó. 

“Vale la pena esperar y luchar. R3 ha cumplido. Aunque sea un proceso lento, vale la pena esperar porque la recompensa es algo como un sueño al adquirir una casa”; concluyó Sotomayor Barbosa. 

El Gobierno de Puerto Rico, a través del Departamento de la Vivienda, tiene a cargo el Programa R3, subvencionado con fondos asignados por el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de los Estados Unidos (HUD, por sus siglas en inglés) donde provee asistencia para la reparación, reconstrucción o reubicación de viviendas unifamiliares que fueron afectadas por los huracanes Irma y/o María.

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