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Aún con secretos las ruinas de Ermita de Isabela

Por Víctor Manuel Vázquez Domenech

Hoy las ruinas de la Ermita de San Antonio de Padua de la Tuna en Isabela está preparada para recibir a los visitantes para los actos de celebración de la tradicional fiesta patronal que lleva a cabo la Corporación Mabodamaca, que ha sido el custodio de la historia y el desarrollo de las mismas. 

“La corporación es el custodio, porque rescató bajo la dirección, QEPD, de la señorita Sandra Girald, quien estuvo ahí, el doctor Liciaga y el compañero Julio González, ellos fueron los pioneros, junto a un grupo de isabelinos, que rescataron este hermoso proyecto y nosotros le estamos dando seguimiento”; expuso Pablo Juarbe, actual presidente de la corporación en entrevista radial para WABA 850 AM. 

Desde las diez de la mañana habrá una casa abierta en las instalaciones que incluye poder visitar el museo. También habrá los actos protocolares, con música y presentaciones artísticas. Se realizará la entrega del Guanín, que es el premio al enriquecimiento de la cultura al profesor José A. Santiago Gómez. Culmina con una misa a las 5:30 p.m. con juegos artificiales. 

Fue antes de que se establecieran los españoles en esa área, que todo estaba poblado por nuestros indios taínos y dirigido allí por el cacicato del  Mabodamaca.

“Ese cacique es considerado uno de nuestros primeros héroes porque fue quien se enfrentó a los españoles en la famosa batalla del Guajataca en el 1511 donde la mayoría de los taínos perecen y desaparecen”; explicó Mariluz Nieves, guía turístico del museo. 

En honor al cacique Mabodamaca es que la corporación adopta su nombre porque era allí donde originalmente estaba establecido. 

Según dicta la historia, los frailes franciscanos llegaron a evangelizar y tenían como líder a San Francisco de Asís, patrón de Aguada. Viendo cómo fue creciendo la población en Aguada, se fueron trasladando a La Tuna en Isabela. Este poblado fue llamado así por la gran cantidad de plantas de tunas que tenían. 

“Heredamos de ellos las tradiciones, parte de la escultora española, el idioma español y heredamos también a San Antonio de Padua, que en ese momento se llamó el pueblo así, hasta que se trasladó el pueblo donde ubica ahora,  que se llamó La Isabela”; indicó Irma Bonilla, tesorera de la corporación. 

Bonilla explicó que ellos surgen debido a que una estudiante universitaria, María Judith Colón, estaba haciendo una tesis doctoral y decidió escoger Isabela. Así que esta joven, para el año 1981, coincide con Sandra Girald en el Archivo de Puerto Rico. 

“Vinieron a ver el lugar, pero esto era un desastre. Estaba todo esto lleno de arbustos, de chatarra, de basura”; describió Bonilla. 

Después de esta primera visita, se organizó un movimiento para realizar un sueño donde las personas pudieran visitar y disfrutar de las ruinas que es el único vestigio que queda de pie de esa época colonial en Isabela. 

“Aquí nadie tiene salario.  Aquí somos voluntarios. Aquí es el amor al terruño, el amor a nuestro pueblo y el amor a la historia, a la cultura, lo que nos hace que estemos aquí”; exclamó Bonilla también en entrevista para WABA 850 AM. 

Se realizaron múltiples gestiones y la corporación consiguió ser nombrada custodio de este artefacto histórico. 

“Somos custodio por un documento de la administración municipal. Desde ese entonces, poco a poco, se han ido progresando en el mantenimiento de preservarlo de la forma tan hermosa que se encuentra”; subrayó Bonilla. 

Entre los primeros apellidos de las familias pobladoras en el pueblo surgen: De La Cruz, De Vargas, De Rivera, De Nieves, De Matos, De La Rosa, Del Valle, Del Río, Vélez, Cordero, Borreros, Pèrez, Barreto, Román y González. 

“Esta fue la primera iglesia que data desde los orígenes. Ahí se bautizaron, aquí se casaron, aquí se registraron en los libros desde el 1750. Los dueños de esos libros es la Iglesia Católica. Registro de bautismos, de bodas y de defunciones”; aclaró Bonilla. 

De otra parte, la también administradora de la corporación, Mariluz Nieves, aseguró que para el año 1733 es que se funda el pueblo de La Tuna donde se construye la iglesia. Siendo este uno de los primeros diez pueblos en haberse fundado en la Isla. 

“Un dato interesante es que el pueblo de La Tuna, en aquel entonces, se extendía en territorio, a lo que más adelante se estaría convirtiendo en los pueblos de Isabela, Quebradillas y Camuy”; subrayó Nieves. 

Desde el Río Camuy hacia donde termina la Quebrada de los Cedros en Aguadilla, era lo que componía el territorio de La Tuna. 

Nieves, según relató en entrevista para WABA 850, para el año 1992, cuando estaba en todo su apogeo el Quinto Centenario del Descubrimiento de América y donde se llevaron a cabo distintas actividades alrededor de la Isla, por cada municipio escogieron una actividad representativa de cada pueblo. 

“En Isabela se tomó como monumento representativo las ruinas de la Ermita. La corporación recibe un donativo y ese donativo iba con el fin de construir lo que se convertiría en la Plaza Mabodamaca. Cuando comienzan el proceso de construcción de la plaza es que se encuentran con los enterramientos”; detalló Nieves. 

El proceso se detuvo dirigiendo los esfuerzos a los hallazgos de los enterramientos. Era común que las iglesias fueran utilizadas como cementerios donde enterraban afuera y adentro de estas pues dependía de la jerarquía que tenían dentro de aquella sociedad colonial. 

“Dentro de la Ermita es un área donde todavía nosotros no hemos podido trabajar, quien sabe si dentro, sobretodo dónde está el Altar, pueda haber algún fraile enterrado. De ahí adentro nosotros no hemos podido tocar nada”; agregó la administradora. 

Las 12 osamentas enterradas fueron encontrados frente a la Ermita y se los llevaron estudiándolos por unos diez años. Determinaron que eran criollos, ósea, la mezcla de las tres razas entre niños, adultos, adolescentes, hombres y mujeres que sus edades fluctúan entre ocho años hasta 58 años de edad. 

Son devueltas, las osamentas, para el año 2002, y se entierran nuevamente dentro de la Ermita misma en unas cápsulas especiales para preservarlos y mantenerlos. 

Entre los anhelos de la corporación está en poder sacar nuevamente los enterramientos para lograr que se le realicen los estudios de ADN a estos y a muchos de los pobladores que aún residen en ese barrio donde están las ruinas, y se podría determinar a qué familia pertenecieron. 

En el museo se proyecta un video de aproximadamente cinco minutos que fue trabajado por el doctor Juan Luciaga. Además, de que proyectan una recreación virtual tridimensional tomando como base un dibujo de un naturalista francés realizado durante su visita entre 1821-1823. 

Tienen para exhibición entre otros, el molde original de hierro donde se confeccionaba la hostia, el cáliz original y los libros de bautismos. 

El horario del museo son los sábados y domingos desde la la 10:00 a.m. a 3:30 p.m. y es completamente libre de costo. 

Para más información pueden llamar al (787) 872-0059 o escribir al correo electrónico: corpmabodamaca@gmail.com 

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