La Isla Oeste

Causa para juicio contra acusado de masacre de Cabo Rojo

La jueza Zapata Toro encontró causa en todos los cargos según imputados.

2016/Foto One Red Media

Mayaguez. “I kill them all”.

Con esas palabras confesó Justin Andrés Acosta McGowin, de 23 años, haber masacrado a sus abuelos paternos. Aunque dijo que a quien primero mató fue a otro anciano minusválido que vivía con la pareja en su residencia.

Hoy, la jueza Ivelisse Zapata Toro, encontró causa para juicio contra el joven norteamericano que arribó a Puerto Rico hace unos meses junto a su papá para celebrar en familia los 80 años de su abuelo Jorge Alberto Acosta López, un reconocido pescador y querido feligrés de la Iglesia Advestista en Cabo Rojo.

Acosta Mcgowin enfrenta tres cargos por Asesinato en Primer Grado, Ley 8 Vehicular por apropiación ilegal de la guagua de su abuela, Ley de Armas y Robo Agravado.

En la última vista preliminar declaró el agente Julio Rosado Barreto, un policía nuyorican adscrito a la División de Homicidios, quien estuvo presente cuando Acosta McGowin confesó al fiscal José Arocho haber cometido el crimen el pasado 29 de abril.

Los hechos ocurrieron en la carretera 301 km 7.4 Interior, del sector El Corozo.

Su testimonio fue importante en esta etapa, pues confirmó que el joven narró ante el fiscal todo lo que hizo en detalle esa noche tormentosa.

Narra en detalle la masacre

“Justin pone sus manos en su rostro, mira al fiscal y le dice -I kill them all. Indicó que mató primero a Piri (Pedro Bonilla Acosta) que estaba afuera en silla de ruedas. Que empezó a agredir a Piri con una piedra. Se paró encima de él, lo empezó a estrangular”, narró el testigo.

Según el relato del agente Rosado Barreto, Justin dijo al fiscal que en ese momento tomó un machete y empezó a darle a Piri. Que intentó estrangularlo, pero como no moría, confesó que “le puso el fondillo en la cara para asfixiarlo y se empezó a reir”.

En eso, supuestamente el abuelo salió y lo atacó también con el machete. Entonces Piri empezó a atacarlo, logrando alcanzarle la camiseta de Justin, que pudo razgar.

En medio del ataque a su abuelo, Justin alcanzó cortarle uno de sus dedos. Luego el anciano cayó de lado al suelo. Según dijo, Justin sacó de su bolsillo ocho pesetas, con las que se quedó.

Entonces entró a la cocina donde su abuela Norma Ojeda Martínez, de 68 años, estaba y comenzó a atacarla también con el machete. Pero ella huyó hasta la sala, donde alcanzó el control remoto de la televisión para agredirlo en defensa.

Justin… ¡Justin! -dijo el testigo que gritaba la abuela al asesino confeso.

“Ella no moría y la encerró en el cuarto. Allí la acabó”, apuntó el agente Rosario Barreto en su declaración sobre lo que escuchó confesar al fiscal el joven.

Según dijo, tras acabar con la abuela, Justin salió afuera y tomó a Piri para subirlo a su cuarto en el segundo nivel de la residencia. Piri estaba desnudo -dijo- y le pregunta qué iba a hacer. Supuestamente Justin le dijo que lo iba a quemar pero los fósforos estaban mojados, por lo que bajó a Piri y lo puso en el cuarto de abajo.

Luego se fue a bañar. Salió en la guagua de Norma a una gasolinera, donde pagó con un billete. Era de madrugada. Cuando regresó a la casa, decidió dormir en la parte de atrás de la guagua porque “la casa olía a sangre”, según dijo.

Allí dijo haber llamado a su papá para decirle lo que acababa de hacer. Justin alegó que su padre se distanció de los hechos y le dijo supuestamente que se matara. Allí pasó la noche, en el baúl del vehículo.

Por la mañana subió a la habitación de sus abuelos en la casa. Narró que llegó una mujer llamando, por lo que se escondió. Fue entonces que bajó con la maleta y se marchó. Momentos más tarde fue arrestado.

El testigo sostuvo que cuando Justin hizo su confesión manifestó haberse sentido mejor. Pero dijo que no se arrepentía.

Para entonces el fiscal Arocho dijo a los medios que la razón que Justin había dado para justificar sus actos, era porque no tenía sexo, no tenía amor y estaba solo.

La Prueba

El abogado de defensa, licenciado Julio E. Gil de Lamadrid Pérez, recibió de parte del ministerio público, el protocolo de autopsia realizado por la patóloga forense Rosa Rodríguez a las tres víctimas de la masacre, conforme a la Regla 23 de Procedimiento Criminal.

A pesar que el abogado objetó el documento porque en esta etapa la patóloga no estaba disponible para contrainterrogar, la magistrada admitió la prueba en base a las enmiendas a la ley.

También la defensa recibió fotografías tomadas de la escena del crimen.

De las que se mostraron hoy en vista preliminar se destacan varias que muestran el cuerpo de Piri, desnudo y en suelo. La silla de ruedas estaba a su lado.

En ese momento se le vio a Justin estrujarse los ojos en sala.

También se mostraron fotos de los cuerpos de los abuelos, afuera en el patio al lado de la puerta de entrada. Se podía observar recostado de una pared el machete de algunas 20 pulgadas.

La jueza Zapata Toro encontró causa contra el acusado en todos los cargos presentados y fijó lectura de acusación para el 8 de agosto y el inicio del juicio para el día 26 de ese mismo mes.

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