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Coincidencias de elecciones 1980 y 2020

Por Nelson Arnaldo Vera Hernández

Uno de los procesos electorales que mayor impacto causó en la segunda mitad del siglo XX en Puerto Rico fue el del 1980. Aún sin derecho al voto poseía una tradición política familiar y con limitada capacidad para llegar a opiniones generales. No obstante, la constante opinión pública permitía estar bien informado a los acontecimientos.

Carlos Romero Barceló era el gobernador desde el 1977 y buscaba revalidar en el 1980. Sus oponentes principales eran conocidos en el 1976: Rafael Hernández Colón y Rubén Berrios Martínez. Rafael mantuvo una campaña en la televisión puertorriqueña dirigida a presentar un gobierno de altura en los tiempos. Rubén puntualizó en la importancia de la independencia como vehículo a solucionar los problemas en Puerto Rico. Cuatro partidos políticos en disputa por un alcanzar el poder.  Así llegó el día de las elecciones generales.  

Todo parecía normal. Recuerdo que nos encontrábamos en la residencia de mi abuelo materno cuando llegó uno de mis tíos indicando que había problemas en la escuela y que él iba a defender los votos. Le dije si quería que lo acompañara. Rehusó y me dijo: esta defensa no es en el conteo. Los comentarios en la radio indicaban que habían ocurrido escaramuzas violentas en diferentes partes de la Isla. Era cerca del cierre de colegios.

A la Comisión Electoral (instrumento para administrar los procesos electorales) en el edificio Valencia comenzaron a llegar los resultados. Rafael Hernández Colón gozaba de una buena ventaja en votos. No obstante, un evento trastocó el proceso: se fue la luz en el área donde precisamente se contaban los votos. Una larga noche; muy larga. Al otro día se reinicia el conteo y, sorpresa, Carlos Romero Barceló, aparece al frente de la contienda. Al finalizar el evento Romero prevalece como gobernador, el Senado y la Cámara lo gana el Partido Popular. Tras bastidores se decía que dos líderes populares buscando la presidencia del cuerpo: el veterano legislador Severo Colberg y José Ronaldo Jarabo. Muchos litigios legales en los tribunales estatales y en el Primer Circuito de Boston fueron la orden del día en los meses venideros.

En el 2020, la campaña estuvo concentrada en el estatus político, el historial de corrupción, en quién es la mejor alternativa de administración de los fondos públicos y la administración del nuevo Código Electoral. Cinco partidos políticos certificados con sus aspirantes a gobernación junto a uno independiente. Una Ley Electoral aprobada en el mismo 2020 y con acusaciones de estar sesgada hacia el partido de gobierno. Un presidente de la Comisión Estatal de Elecciones nombrado a menos de dos meses del proceso.

La primera elección en Puerto Rico bajo un estado de alarma de salud por la pandemia y la segunda utilizando las máquinas de conteo de votos. El día comenzaba con largas filas de electores y con la inseguridad de efectividad del proceso ante la experiencia de las primarias de agosto 2020.

Al momento de cerrar los colegios y llegar los primeros cómputos a través de la Isla, se daña la transmisión de resultados externa. Nadie en la Comisión sabía de inmediato qué fue lo que ocurrió y se limitó a decir que era un asunto técnico que se estaba trabajando con la rapidez necesaria. Varias horas más tarde se resolvió la situación no sin antes recordar “el fantasma de Valencia” y los cuestionamientos de los resultados.  

La candidatura a gobernación muy cerrada y con sorpresas de resultados. Contrario a procesos previos, en esta ocasión no se sabía de donde llegaban los resultados por haber el proceso de conteo electrónico. Situación similar ocurría con los resultados del Senado, Cámara y alcaldías. La Comisaría Residente estaba muy clara a favor de la incumbente desde el inicio.

Finalmente, los resultados preliminares llegaron: Gobernación PNP por un corto margen de votos, Comisaría reelección PNP, el Senado, Cámara y las alcaldías en mayoría popular. En la Cámara por pocos votos el PPD, pero con dos líderes buscando la presidencia del cuerpo. Al observar los hechos, son  muchas coincidencias con el 1980.

Debemos resaltar que en el 1980 hubo cambios en el organismo a administrar el proceso, acusaciones de fraude masivo, el asunto del estatus político como centro de atención, una lucha latente interna en el PNP, entre otros. Esos cuatro años fueron de lucha constante entre los cuerpos administradores del gobierno.  

Al recordar aquel proceso y compararlo con el del 2020, nos lleva a reflexionar si el pueblo puertorriqueño volverá a tropezar con cuatro años de administración gubernamental perdidos. Eso está por verse.

El profesor Nelson Arnaldo Vera Hernández es Catedrático en Sociología del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla. (Suministrada)

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laislaoeste@gmail.com

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