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¿Como expresar el coraje en el trabajo de forma constructiva y saludable sin que te perjudique?

Por Wendaly Barbosa Ramos / Actívate al Máximo

Es difícil mantenerse ajeno al coraje en el ambiente laboral; mucho más señalado en estos tiempos de pandemia que esta “a flor de piel” la poca tolerancia y la paciencia. Una lista de tareas que no se ajustan al horario, e incluso roces personales, hacen que el conflicto se desate más a menudo de lo deseable y son detonantes que causan estrés.

Expresar la ira o coraje ante el jefe o con un cliente casi nunca es una buena idea. Sin embargo, esto no quiere decir que haya que mantener en secreto el desencanto. Pero, ¿es posible manejar esta situación sin verse perjudicado?

“Por muy buen ambiente que haya en una empresa, es inevitable que surjan roces o tensiones entre los miembros del equipo. El estrés, la competitividad o el vertiginoso ritmo de trabajo pueden ser potenciales generadores de disputas, y cualquier mínimo roce puede resultar un factor de conflicto.

Otro de los detonantes más comunes de los enfados en el trabajo es la sensación de amenaza. No hablamos solo de la física, sino también de cualquier amenaza simbólica para nuestra autoestima. En el ámbito laboral, por ejemplo, el enfado puede desencadenarse por sentirse tratado injustamente, sentirse menospreciado o sentir frustración al desarrollar una determinada tarea.

Sin embargo ¿cuál es la mejor forma de abordar el problema sin que tenga una repercusión negativa? ¿Es posible sacar provecho a una situación de coraje, ira o desencanto? İCiertamente! A continuación, claves para convertir la frustración en una oportunidad de crecimiento.

  1. Fomentar la resiliencia
    Expresar el enfado de la forma adecuada puede ayudar a construir mejores relaciones con jefes, compañeros o colaboradores. Compartir de forma sincera una situación incómoda y estar dispuestos a ponerle remedio puede incrementar la confianza en el equipo. Pero para ello hay que tener predisposición al cambio y capacidad de adaptación, y aquí es donde entra en juego la resiliencia.
    Esta es una de las habilidades mejor valoradas por los reclutadores, entre otras cosas, por las situaciones de tensión que suelen aparecer en el entorno laboral. Esta capacidad de adaptación de un ser humano frente a un estado o una situación adversa es clave para resolver conflictos de forma eficaz.
    Cuando surge una situación que genera enojo y desagrado, la mejor opción es expresar de manera asertiva (amable y respetuosa) lo que nos ha molestado, estableciendo límites.
  2. Cuanto antes, mejor
    Si tienes un roce con alguien de tu equipo es crucial que actúes lo antes posible. Dejarlo pasar hará que la tensión se acumule y provocará que el conflicto estalle más adelante. Ten en cuenta que, si no lo resuelves cuanto antes, el enfurecimiento puede desembocar en escenarios de difícil solución, y cuanto más esperes para actuar, más difícil será su resolución.
  3. Cambiar el tú por el yo
    Las acusaciones no funcionan cuando se quieren resolver conflictos. Aquí, el lenguaje toma un papel determinante. Para expresar el enfado de manera efectiva, es necesario hablar desde nosotros mismos, desde lo que sentimos, compartiendo cómo nos afectó la situación o comportamiento. Por ejemplo, cambiar el “tú me haces sentir…” por «yo me siento…”.
    Partiendo de esta premisa, es interesante intentar describir la situación de la forma más objetiva posible, y crear un ambiente sereno. Es recomendable desarrollar esta conversación personalmente. Si no es posible hacerlo, es una buena opción recurrir a una video llamada o al teléfono. Podemos utilizar los beneficios de la tecnología para enfrentar estas situaciones. Lo importante es generar un espacio sin distracciones, donde pueda desarrollarse una conversación íntima que genere la suficiente confianza y empatía para aumentar la receptividad del otro.
    OJO: Evite enviar un correo electronico, a menos que haya afectado en forma general los intereses de la compania y tengas toda la evidencia para redactar el mismo.
  4. Saber escuchar
    Antes de iniciar cualquier conversación para expresar el malestar es esencial estar en calma, ya que de otra forma es imposible activar la escucha. La capacidad de escuchar es importante para entender el punto de vista del otro, puede ayudarnos a comprender su mirada acerca del problema, sus necesidades y expectativas. Es imposible solucionar un conflicto a través de un monólogo; todo lo contrario, es importante darle al otro la oportunidad de expresarse y no dar por verdadero lo que creemos que el otro piensa.
    Asimismo, la empatía es una herramienta clave para resolver problemas. En el caso de un cliente, conociendo sus necesidades podremos ofrecerle soluciones a medida; y en el caso de un colaborador, nos permitirá reconocer sus verdaderas motivaciones y entender mejor los comportamientos que nos han causado desagrado.
    En ocasiones, el coraje puede estar derivado por una sobrecarga de trabajo. En estas situaciones hay que utilizar también la empatía para decir NO. “Para manifestar un “no” empático que no resulte en una confrontación, lo importante es que te muestres firme y seguro. Recuerda que firmeza no es sinónimo de agresividad, y que debes demostrarle a a la otra persona que lo escuchas y lo respetas. Confiando en ti mismo podrás transmitirle que te encantaría ayudarle, pero que, por diversos motivos, no puedes decirle que sí.
  5. Un solo tema por conversación
    Puede ocurrir que sean varios los factores que hayan motivado el descontento laboral. Sin embargo, es necesario analizar los detonantes y tratar cada uno de forma individual para resolverlos de forma efectiva. Es importante que, al expresar un enfado, abordemos una situación específica. No es conveniente incluir en la conversación un listado de cosas que nos han enfado o nos molestan de la otra persona y no hemos expresado anteriormente.
  6. Apostar por la confianza y la sinceridad
    Un conflicto o situación desagradable puede ser una gran oportunidad para practicar la comunicación asertiva, expresar nuestros sentimientos, poner límites a la otra persona y demostrar un punto de vista. Pero para manejar estas situaciones de forma saludable y aprovecharlas para el crecimiento personal es necesario que seguir una serie de pautas.Hay que identificar lo que necesitamos, lo que nos gusta y también lo que nos desagrada, y tratar de incluir esas pautas en las conversaciones habituales con las personas. Además, es conveniente crear espacios para preguntar el significado que subyace a los comportamientos del otro y no caer en supuestos.
    Asimismo, las conversaciones deben expresar los propios sentimientos, necesidades y deseos, y no incluir excesivos reproches hacia la otra persona.
    Debemos internalizar y comprender que expresar nuestros enfados o corajes de manera constructiva puede ayudarnos a resolver diferencias y desarrollar relaciones basadas en la confianza y sinceridad.

La autora es escritora con estudios graduados en Psicología Industrial/Organizacional;  Profesora universitaria, especialista en desarrollo de adiestramientos y procedimientos.  Consultora Desarrollo Organizacional/Recursos Humanos; y Conferenciante

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