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Compton Nocturne: Odalisca, Medusa o Madre Tierra

Por Susan M. Olivera Alonso

Se dice que los malos espíritus eran atraídos por las botellas y una vez adentro eran destruidos por la luz del sol.

Desde 1776 se ha documentado la costumbre artística de combinar cuencos con ramas de árboles. El uso de botellas nace de los esclavos, para quienes entonces era lo que tenían disponible para expresar su arte.

Un día me encontré con una figura alegórica de la vida. Era como una Madre Tierra. Pero iba más allá. La artista utilizó las ramas de un árbol extendiéndose de la cabeza de una figura femenina. Coronaba cada rama con una botella de cristal blanca. En la escultura, cada botella era diferente en forma y tamaño. Su elemento común era el color blanco.

Es posible que la artista quisiera representar una costumbre que origina en el Congo y posteriormente en el Caribe y al sur de Estados Unidos: un Árbol de botellas.

Medusa, Odalisca y Madre Tierra son tres términos utilizados para describir a grandes rasgos la escultura Compton Nocturne de la artista norteamericana Alison Saar.

Saar es muy reconocida por su trabajo escultórico, aunque también se destaca en litografía y grabado entre otros medios. Desde su niñez estuvo muy expuesta a todo tipo de arte, ya que sus padres son artistas y le proporcionaron una educación teórica y práctica, incluyendo el arte marginal.

Aunque posee un amplio linaje heterogéneo (europeo, nativo-americano, afro-americano, alemán y escoces), ella se inclina más a sus raíces afro-americanas. Incluso su tesis graduada es en arte popular afro-americano sureño.

Esta influencia se puede percibir a primera vista en la pieza Compton Nocturne, una escultura hecha en madera, hojalata, brea y botellas de cristal.

Pude observar esos rasgos afro-americanos en el rostro de la escultura, que aunque escasos, destacan unos labios carnosos y nariz ancha.

El modelado mide unas ochenta pulgadas de largo y presenta una figura femenina acostada sobre su lado derecho mientras que sostiene su cabeza con la diestra y nos mira. La pose hace alusión a la representación clásica de una odalisca, una concubina en un harem del Sultán de Turquía, pero en vez de estar ataviada con finas telas, joyas y tatuajes, esta desnuda. Su piel color chocolate está cubierta de patrones que la adornan y destacan el azul, dorado y negro.

Esta mujer no es un objeto de deseo, representa una mujer fuerte que se levanta ante los que tratan de minimizarla y la amalgama de materiales representa la diversidad étnica de su autora.

Lo más llamativo de esta escultura es su cabeza. En primera instancia vi a Medusa, pues de su cabeza no salía cabello sino unas extensiones rígidas extendiéndose hacia arriba. Pero no son serpientes, sino las ramas de un árbol.

Compton Nocturne alude a lo mitológico, lo ritual, lo histórico y a los temas de identidad. En esta pieza Saar explora sus raíces socioculturales tanto como la feminidad utilizando el cuerpo como agente de formación, lo encontramos en los minúsculos detalles de esta pieza que en su sutileza y aparente reposo en realidad nos comunica “a viva voce” un mensaje de empoderamiento del sexo femenino y las minorías en una sociedad donde lamentablemente en el siglo 21 abunda el discrimen, el racismo y el sexismo.

La autora es artista plástica,  destacada en pintura. Estudia artes plásticas y teoría del arte en el Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico.

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laislaoeste@gmail.com

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