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Crónica de una cobada en la tierra pirata

Video del DRNA / Archivo 2018

Por Keisha R. Vera Soto

Ya se acercaban los días esperados. Así lo dictó la luna. Ese día el sol tardó en salir, pero cuando al fin despertó, el cobo se fue a la costa.

Como era un camino largo, decidió ir en la mañana. Cuando apenas se acercaba a su destinado mar, sintió mi turbulenta presencia, aproximándome lentamente hacia él. Me vio. Traté de esconderme para no perturbarle y poder seguir observándole secretamente en su trayecto.

Ese día yo estaba en la playa recogiendo basura, como parte de un evento de la Liga Ecológica Quebradillana junto a un grupo de voluntarios, cuando me detuve a observar curiosamente el cobito.

Lo admiré por unos momentos y me pregunté: ¿qué hace un cobito en la playa Puerto Hermina tan lejos del mar? Esperé a ver si salía de su caracol, pero decidió quedarse refugiado, así que seguí en el recogido con mis compañeros.

Después, observé una mesa informativa donde se anunciaba que se aproximaba la cobada. Mimi Vázquez, residente de la comunidad, tomó una marioneta de un cobito y comenzaron a grabarla. Vázquez relató que el cobito ermitaño es la especie que más prevalece en Puerto Hermina.

Evento natural

La cobada es un evento de la naturaleza que ocurre una vez al año, cuando infinidad de cangrejos se reúnen en la costa y se procrean.

La reproducción ocurre cuando el macho deposita sus espermatozoides en las patas de las hembras y ella los transfieren a su abdomen para fecundarlos. Luego de tener miles de huevos fertilizados, las hembras salen al mar. Además de procrearse, cambian sus caracoles para reconectar por lo que Vázquez señaló que “es importante llevarse la basura porque muchas veces ellos se confunden pensando que es un casco”.

Añadió que el evento ocurre todos los años en el fin del verano, donde sale la tercera luna creciente. Este año el evento comenzó desde el 25 de julio y continuará hasta el 10 de agosto. La comunidad se encargó de colocar cadenas en el área para impedir el paso vehicular y así protegerlos.

“Hay sobre mil especies de cobito… Puerto Hermina es el segundo lugar más grande de cobada, el primero es la isla mona…”, destacó Váquez.

Una experiencia que inspira

Hace alrededor de 20 años el ingeniero civil, Luis Irizarry, tomaba clases en la escuela superior Manuel Ramos Hernández en Quebradillas. Allí recibió gran inspiración por la investigación y conservación ambiental, del maestro Ernesto Estremera, quien enseñaba biología marina y astronomía.

En aquellos tiempos el evento de la cobada era un misterio. Estremera cuenta que había realizado un censo de población de los cobitos, pero desconocía que el evento ocurría anualmente. La comunidad, que siempre ha estado pendiente del medioambiente, le hizo saber a Estremera que -por la cantidad de cobitos que estaban visitando la playa- pronto se daría una cobada.

Foto por Heidi Avilés Nieves / Liga Ecológica Quebradillana

Recuerda que una noche, Luis Irizarry iba con su padre (quien era el jefe del comisionado de la policía municipal), y su maestro, a ver la cobada en la playa Puerto Hermina. De repente observaron a miles de cobitos salir del bravo mar como un ejército, todos en una misma dirección. Cada uno con su propio estilo por sus diferentes tipos de caracoles, perfectamente seleccionados en acorde con su capacidad. Escucharon sus pasos que se paseaban en las hojas, junto al sonido del viento y el mar. Hasta que poco a poco escalaron las palmas y árboles. Luego, regresaron al agua a llevar los huevos.

Actualmente, Estremera es el presidente de la Liga Ecológica Quebradillana e Irizarry forma parte de ella con otros voluntarios de la comunidad. Juntos, año tras año, han visitado e investigado la cobada. Precisamente, han podido ver que llegan en los meses de julio y agosto, según el calendario lunar.

Su misión es protegerlos, es por eso que colocaron cadenas en el área donde ocurre la cobada.

El evento también acontece en diferentes pueblos y en otras áreas de Quebradillas, pero se dificulta el acceso hacia esas playas quebradillanas. Por ende, solo encadenan a la playa Puerto Hermina.

“Es un evento que se da en otros países, hasta cierran calles de tantos que son”, relató Irizarry.

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