Skip to content

Cuando la ideología es el fin, no el medio

Por Nelson Arnaldo Vera Hernández

Siendo estudiante de bachillerato del Colegio de Mayagüez, en mi último año de estudio tomé varias clases con un profesor que me marcó por siempre. El Dr. Richard Straut brindaba cursos como el de derecho constitucional, teoría política y el de ideología política. Tal vez algún lector le recuerda. 

En plena etapa de joven adulto y con la tradición política puertorriqueña en nuestra espalda, muchos de los planteamientos le considerábamos incorrectos. Un ejemplo de ello fue en la clase de ideología política donde comenzó indicando, a su juicio, que las ideologías llegaban a unirse por más separadas que estuvieran. Dibujó un diagrama circular en la pizarra de tiza donde comenzó a escribir las diferentes ideologías siguiendo las manecillas del reloj. Una por una de las ideologías marcadas, comenzando con el liberalismo hasta el socialismo. En ese entonces eran las más cercanas porque utilizaban los mismos mecanismos. Aún hoy día, sin ser científico político, en muchas ocasiones observo elementos explicados por Straut. Con nostalgia recuerdo que mucho del estudiantado en el programa decía que estaba un poco fuera de la realidad.

En la última década del siglo XX conocí al distinguido Dr. Arturo Torrecilla, en el programa de sociología del Recinto de Río Piedras. Fue en el curso de debates teóricos de la sociología contemporánea. En el curso un día surgió el asunto de las ideologías. Ahí nos explicó que el problema con las ideologías es que en muchos casos se convierte en el fin y no el medio. Presentó varios ejemplos, que aún conservan pertinencia en las cosas que ocurren a diario. Confieso que, aunque sociólogo, es poco lo que trabajo con las ideologías y mucho menos de tipo políticas.

En los pasados días el debate político puertorriqueño se ha centrado en las posiciones ideológicas de condición política. Quienes profesan que Puerto Rico se convierta en el estado 51, indican que continuarán con los procesos electorales, aunque no reciban el aval de quien tiene el poder decisional. Su argumento va dirigido a que en algún momento se reconocerá ese estatus político.

Por otro lado, están los que entienden que existe una diferencia marcada entre soberanistas y estadolibristas. De hecho, el mecanismo para atraer votos se dirige a la cercanía de unión permanente y quienes están un poco más alejado. Interesante que estas posiciones provienen de un debate desde sus orígenes en la institución que la profesa.

Por último, vamos a encontrar los que desean separarse completamente. Esta posición proviene desde el siglo XIX cuando surgieron los primeros fermentos de liberación motivados por los movimientos libertadores de las antiguas colonias españolas en el nuevo mundo. 

Nos ocupa que, en muchos casos, el debate entre estas tres posiciones va dirigido a una posición ideológica. De hecho, cuando se trata de problemas, sin importar el que sea (social, económico, religioso), dos de ellas se limitan a decir que con este o cual estatus se resuelve la situación como por arte de magia. Una insiste en que primero hay que trabajar estos problemas y luego sobre la condición política.

Ya veo los comentarios y críticas a estos párrafos. No obstante, lo aprendido me hace pensar que existen docentes adelantados a su época y que observan muy bien la sociedad puertorriqueña.

Avatar

laislaoeste@gmail.com

Leave a Reply

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

error: Content is protected !!
%d bloggers like this: