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Del sonido al ruido; Discuten niveles nocivos al oído humano

Una banda de rock puede generar 120 decibeles (db) y los que acuden al concierto se mantienen “felices”; sin embargo, un martillo neumático, que puede generar esa misma cantidad de decibeles o poco más, se hace insoportable a todos.

El primero es sonido, el segundo es ruido, aunque ambos sobrepasen por mucho los niveles de nocividad del oído humano. Una conversación entre dos personas puede generar entre 40 y 60 decibeles. Un decibel es la unidad usada para medir el sonido.

El ruido se define como “una mezcla simultánea de varias consecuencias que no presentan relación entre ellas, sonido no deseado, desagradable para el oyente”, reveló María de Lourdes Fernández Valencia en una de varias conferencias dictadas en el 11º Simposio de Contaminación de Ruido de la Junta de Calidad Ambiental (JCA), que se llevó a cabo en la sede de esta agencia en Río Piedras.

La presidenta de la JCA, Tania Vázquez Rivera, al recibir en la actividad la proclama firmada por el gobernador Ricardo Rosselló Nevares que declara el día para la concienciación del ruido, afirmó que “este es un problema que confrontamos día a día, así que tenemos una agenda bien extensa y completa para promover la calidad de vida en cuanto a la contaminación sonora”, se indica en declaraciones escritas enviadas a la prensa.

El simposio anual pretende crear conciencia de la contaminación de ruido en los hogares, y los entornos medioambientales y laborales y se dirige tanto a profesionales como a personas no especializadas en la materia.

Determinar si es ruido o sonido es una percepción subjetiva. Si es deseado, agradable o voluntario es sonido, pero si no es un sonido deseado o es impuesto se clasifica ruido, explica Fernández Valencia, investigadora y profesora en la Universidad Politécnica.

¿Es una sirena de los equipos de emergencia con 120 db, un avión con sus 115 a 140 db o una planta eléctrica con entre 60 y 100 db similar al sonido en el cine de entre 60 y 70 db, con picos de 80 a 90? No lo es, por supuesto.

Sin embargo, dados los niveles de tolerancia del oído humano, todos pueden causar daños. Un oído ya está desarrollado en un feto a las 26-28 semanas, aunque desde las 14-16 semanas ya es capaz de escuchar sonidos ambientales y música.

El gobierno federal y estatal han determinado que el ruido puede ser causa de daños a la salud y han regulado su intensidad. Las agencias OSHA, EPA y la local JCA tienen leyes y reglamentos que regulan de diversas maneras el ruido.

El ruido puede constituir un problema de salud ocupacional, según determinado por OSHA. Esta agencia permite hasta un nivel de exposición de 85 dBA (Decibel Audible usando la escala de medicioìn A del sonoìmetro) promedio en un lapso de 8 horas.

La JCA es más restrictiva y compleja, y hace una hora de medición continua, de día o de noche. Esta agencia permite hasta 52 db en el interior de los edificios; 67 en las residencias, hoteles y hospitales; 72 en el comercio y la industria.

Las fuentes principales de contaminación por ruido son los medios de transportación, la industria, la comunidad, el hogar y las sirenas de emergencia, expone Fernández Valencia, quien indica que el umbral de dolor por ruido es de entre 110 y 130 db.

Para evitar mayor tiempo y nivel de exposición al ruido, deben las personas protegerse y conocer el entorno en que viven. Por ejemplo, una respiración tranquila y el viento pasando entre los árboles se miden en 10 db, un perro llega a los 30 db, la lluvia que puede seducir muchos oídos llega a los 50 db, las cascadas oscilan entre 50 y 90 db, si bien una máquina de coser y un televisor alcanzan los 60 db.

De ahí en adelante destacan instrumentos como la sierra circular, con 80 db, 90 db el taladro y una motora, y 100 db la música en la discoteca. El ruido industrial alcanza los 105 db, el trueno se ha medido en 110 db. Este panorama sobre los 80 db se pinta nocivo para la salud humana.

Curiosamente hay animales de gran ternura que emiten sonidos de una resonancia insospechada, como los delfines, cuyo chasquido de eco localización se ha medido entre 194-219 bd y el cual podemos comparar con los 180 db que tuvo la explosión del volcán Krakatoa o los 200 db de la bomba atómica.

El límite de nocividad se fija entre los 80 y 90 db, de ahí en adelante es nocivo.

La conferenciante advirtió que el sonido nocivo puede causar trastornos de audición, incluso sordera y tinitus, problemas en el equilibrio, en la comunicación, dolor de cabeza, incide en la salud mental, fatiga, estrés, problemas de sueño, digestivos y de seguro produce molestias, irritabilidad y ansiedad, afecta el sistema circulatorio, produce sobresaltos y causa disminución en el rendimiento.

La Organización Mundial de la Salud ha propuesto el límite de ruido al aire libre en 55 db.

Daileen Joan Rodríguez

Periodista con 17 años de experiencia en periodismo hiperlocal. Fundadora de One Red Media / La Isla Oeste. Miembro de la Junta Directiva de la Asppro. Para preguntas o comentarios escribe a: daileenrodriguez@gmail.com

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