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El “panismo” en las empresas

Por Wendaly Barbosa Ramos / Actívate al Máximo

¿El “amiguismo o panismo” fomenta la mediocridad y la ineptitud en las empresas?

Casi la mitad de los empleos que se consiguen hoy en día son gracias a contactos personales ajenos a la formación y la experiencia del candidato.  Es decir, que conseguir un buen trabajo con buenas condiciones y con una buena remuneración es más fácil a través de “una pala o digger” y de las personas que se conozcan. 

Esa relación ya resulta un indicador de la naturaleza del asunto: El problema del conflicto de interés. Y, de por sí, el propio marco de referencia (conflicto de interés) ya es nebuloso. El problema, precisamente, radica en que muy poca gente ve el favoritismo o el nepotismo como “un problema” y ciertamente lo es.

Las malas prácticas o forma de corrupción no son exclusivas del sector público ya que ocho de cada diez empresas reportan casos de amiguismo/nepotismo a la hora de obtener un empleo, un aumento de sueldo o un ascenso.

Desafortunadamente, nuestra sociedad actual, globalizada, competitiva e individualista, es frecuente la organización mediocre, caracterizada por la inexistencia de liderazgos auténticos; la jerarquía y el amiguismo pesan más que los argumentos.

Además, molesta que otros piensen, porque pone en evidencia la ineptitud y la incapacidad de los que no hacen más que retrasar o impedir la toma de decisiones de forma correcta; como hemos experimentado en las últimas décadas.

En una organización mediocre sus dirigentes suelen acaparar y patrimonializar la gestión, ser poco generosos y ser críticos solo con los demás, les importan poco los proyectos y se preocupan básicamente a sí mismos.

El «amiguismo” produce un efecto negativo en la moral de los empleados que, indirectamente, puede muchas veces tener consecuencias sobre el comportamiento ético y la cultura de cumplimiento. Entre los efectos más evidentes que producen la falta de esa cultura en una organización se encuentra la mal entendida fidelidad.

No podemos negar que resulta extremadamente difícil discrepar cuando nuestro puesto de trabajo se lo debemos al favor de aquel al que debemos criticar.

Y ¿cómo romper esa regla por la que talento atrae talento y mediocridad atrae mediocridad?

  • Establecer y mantener claras políticas internas en la empresa que prohíban este tipo de prácticas de contratación – Fáciles de entender para todos los empleados que determinen cuáles son los criterios de la empresa en relación con el conflicto de interés y la contratación de familiares o la selección de empresas afines o con las que existan vínculos de amistad. Importante, enfatizar las competencias reales de las personas.
  • Aplicar esas políticas sin distinción, de modo consistente, no importa de quién se trate.
  • Promocionar y retribuir de forma equitativa a amigos y familiares en relación con el puesto que desempeñan y dentro de los límites intra-competitivos (dentro de la empresa) para poder alcanzar los objetivos deseados y equidad entre los empleados.
  • No sugerir a los empleados recomendar o contratar, en el ámbito de sus funciones, personas que sean nuestros amigos, familiares, entre otros, para evitar conflicto de interés.
  • Estar dispuesto a tomar medidas disciplinarias, incluyendo despido, del mismo modo que lo haríamos con un empleado que no tiene vínculos con nosotros. 

Ante una situación de toma de decisiones a nivel laboral ya sea una contratación, un ascenso o aumento de sueldo es básico ser honestos, imparciales y objetivos. Es necesario predicar con ejemplo, dejando a un lado los prejuicios o intereses personales, hay que saber elegir al empleado mejor calificado y eficiente.

Reclutar amigos y familiares que tienen las aptitudes adecuadas es una cosa, pero si la principal calificación que tienen es su apellido, entonces es algo que impide el ingreso de las personas mejores preparadas al mercado laboralque pueden traer nuevas ideasque generaránresultados positivos.

Puedo entender el dicho que dice: “La sangre pesa más que el agua”, sin embargo, no hay nada más mediocre que esperar que rescaten a uno de su propia mediocridad si se continua con la mala práctica del “panismo”. 

Salir de ella requiere actitud, esfuerzo y fomentar una espiral de aprender – desaprender – reaprender.

Estoy consciente que algunos han aprendido la lección debido a las consecuencias nefastas a nivel organizacional, no obstante, todavía nos queda mucho camino por recorrer…

La autora es escritora con estudios graduados en Psicología Industrial/Organizacional;  Profesora universitaria, especialista en desarrollo de adiestramientos y procedimientos.  Consultora Desarrollo Organizacional/Recursos Humanos; y Conferenciante

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laislaoeste@gmail.com

1 Comment »

  1. donde vive esa sicologa industrial que apenas menciona es panismo en las empresas. No se habra dado cuenta que la rueda que gira este pais es MY FRIEND, MY PARTNER, EL HERMANO EN CRISTO, Este maldito pais corre asi desde hace años y años.. Donde quiera que va un puertorriqueño monte el panismo. Es un regalo negatico que la vida nos dio.

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