Exploran alcance de la energía nuclear para Puerto Rico

Por Daileen Joan Rodríguez / La Isla Oeste

San Sebastián. Una reunión celebrada este martes entre el alcalde de San Sebastián, Javier Jiménez Pérez y un grupo de ingenieros puertorriqueños que forman parte de la organización The Nuclear Alternative Proyect  levantó «bandera roja» en el país.

Resulta que, activistas y sectores ambientalistas de facto advirtieron -a través de las redes sociales- que estarán vigilantes a cualquier propuesta que plantee la posibilidad de construir una planta de energía nuclear en la Isla.

Pero Jiménez Pérez, impulsor de la Pepino Power Autority, salió al paso para decir que “el propósito de la reunión es escuchar y orientar a las comunidades de lo que es la energía nuclear y la utilización que está teniendo alrededor del mundo”.

“Gran parte, el noventa por ciento de las personas que murieron durante el huracán (María), fue porque no tenían energía eléctrica. Esto trajo situaciones en los hospitales, etcétera, etcétera.”, puntualizó el alcalde pepiniano que ahora mira la energía nuclear “como una de las fuentes adicionales para generar energía”.

Es precisamente un ingeniero estructural pepiniano, criado en el barrio Calabaza de esa población, quien trajo al grupo The Nuclear Alternative Proyect a Puerto Rico para iniciar una serie de presentaciones y conversatorios a través de la Isla. Se trata del ingeniero Eddie M. Guerra Fuentes, egresado del Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico (RUM), quien por los últimos ocho años se ha dedicado a realizar estudios de riesgos sísmicos en plantas nucleares.

“Cuando Eddie me habló, lo primero que me vino a la mente fue Hiroshima y Nagasaki (bombardeos atómicos estadounidenses  en 1945). Lo otro que vino a mi mente fue Chernobil (accidente atómico en 1986, considerado el peor accidente de la historia nuclear) y la de Japón (Fukushima en 2011)”, reconoció el ejecutivo municipal. No obstante, luego de esto dijo haber sentido la necesidad de escuchar la propuesta de Guerra Fuentes y sus demás colegas “para estar bien informado”.

Graduado en 2008 de Ingeniería Civil en el RUM, Guerra Fuentes hizo una maestría en ingeniería estructural Pensilvania. Empero, fue la industria nuclear quien se interesó en su trabajo y así Guerra Fuentes comenzó a diseñar reactores nucleares. Hoy día trabaja para ARUP

“Cuando el accidente de Fukushima sucede en el 2011 y fue de los primeros ingenieros que nos encargamos de hacer estudios de riesgos sísmicos en los 100 reactores de plantas nucleares de Estados Unidos”, puntualizó Guerra Fuentes, quien asegura que cuando vio la necesidad de infraestructura energética que enfrentó Puerto Rico tras el paso del huracán, quiso poner manos a la obra por su país.

Para entonces ya existía la The Nuclear Alternative Proyect, fundada en 2015 en Pensilvania como una organización sin fines de lucro. “Yo voy al Departamento de Comercio (federal) y hago un llamado al liderato para que hablen de esto en Puerto Rico, sobre el potencial económico, potencial de exportación, manufactura y todo esto”, explicó el ingeniero pepiniano.

Para el alcalde Jiménez Pérez “esta primera discusión nos trae una nueva alternativa para nosotros como país. No está en mis manos viabilizar eventualmente legislación –porque eso le corresponde a la legislatura y al Gobernador establecer legislación para viabilizar plantes nucleares en Puerto Rico- pero sí, como líderes del país estamos abiertos a todas las alternativas que puedan haber”, dijo el alcalde.

Precisamente hoy, 30 de octubre, está agenda un conversatorio sobre el tema, de 5:00 a 8:00 pm, en el Auditorio de Ingeniería Civil en el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM).

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Los microreactores

Guerra Fuentes señaló que antes se necesitaban sobre 300 cuerdas de terreno para construir un reactor nuclear. “Pero hoy día, en una cuerda (de terreno) tu puedes hacer un micro reactor”, dijo.

De otra parte, el radio de seguridad para desalojar a la población en caso de una emergencia en un reactor viejo, antes eran unas 10 millas de distancia. Ahora se ve reducida hasta 600 pies, incluso las áreas limítrofes de la misma planta, según Guerra Fuentes. Algunos de estos modelos –dice el experto- incluso reciclan el desperdicio nuclear para generar más energía.

“La gente no sabe esto… Nosotros estamos hablando de tecnologías seguras que se van a desarrollar, micro, pequeñitas, seguras contra terremoto, contra huracanes; ¿acaso esa no es la infraestructura perfecta para islas como Puerto Rico”, indagó Guerra Fuentes.

A preguntas de La Isla Oeste sobre si entiende que compite esta propuesta con los recursos que ofrece Puerto Rico para crear energía, tales como aire, sol y mar, Guerra Fuentes respondió que “no competiría; complementaría la (energía) solar”.

“Estas plantas se conectan rápido, son bien flexibles. Cuando una planta vieja (de la AEE) aquí puede tomar 24 horas, estas plantas toman minutos. Son bien flexibles, para pueblos de 20 mil personas son 7 a 10 megavatios que estaría requiriendo”, acotó.

Estas plantas vienen en diferentes diseños bajo diversas tecnologías como Hitachi, Westinghouse, General Electric, entre otras; y algunas se diseñan bajo tierra.”Son diseños bien pequeños. Son edificios por ejemplo de 100 x 50 pies. Hay otros que caben en un trailer”, dijo.

En la década del 1960 se construyó el reactor nuclear Bonus –de algunos 50 megavatios- para investigación, pero por mala administración sus costos de operación dejaron de ser costo efectivos y cerró, según  Guerra Fuentes.

El ingeniero recordó que en la década de 1070 el entonces gobernador Luis A. Ferré decidió retomar el tema de la energía nuclear en Puerto Rico y propuso estudios de sitio en el sur de la Isla para construir una planta de 600 megavatios, pero ante interrogantes respecto a la sismicidad de la zona y la falta de respuestas sobre el tema, el proyecto se detuvo.

En el 2010 el senador Larry Seilhamer retomó el tema y presentó la Resolución del Senado 890 para el estudio de la energía nuclear, pero tampoco ganó adeptos.

Según la Escala Internacional de Eventos Nucleares (INES), existen siete niveles de «sin significación para la seguridad» a «accidente grave» en plantas nucleares y se aplica para «comunicar al público de manera rápida y coherente la importancia desde el punto de vista de la seguridad de sucesos asociados a las fuentes de radiación», según recoge la web del OIEA.

Esta escala se aplica a cualquier hecho relacionado con las instalaciones nucleares, además del transporte, almacenaje y uso de material radiactivo. (gráfica http://www.iaea.org)

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