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Haciendo ruido no resolveremos el problema

Por Lcda. Alicemarie Comas Pérez / JD            

El problema de violencia está en que todo tiene un final de agresividad con diferentes modalidades. Sin embargo, cada acto es producto de diversas causas detonantes. Nunca se justifica la violencia, no importa la causa. Siempre he creído firmemente que el fin no justifica los medios.

Hoy existe una revolución en los medios y una lanza contra el Sistema de Justicia. Hoy volvemos a ver muchos “jueces y abogados” con “títulos de Facebook”, que no conocen como funciona el sistema y pretenden dirimir o adjudicar los procesos sin haber presenciado el mismo o conocer la prueba desfilada. Convencida estoy de que los casos se dilucidan en los Tribunales, no en los foros públicos. Para eso tuve que estudiar un Bachillerato de cuatro años y tres años de escuela de derecho (JD).

Duele ver cómo cada quien -con o sin conocimiento- destroza el sistema de justicia. Sistema que reconozco que no es perfecto y se cometen muchas injusticias.  Pero nadie ha mirado que el sistema de justicia, así como todos los demás sistemas, está compuesto por seres humanos con virtudes, defectos, creencias, valores, costumbres y culturas diferentes, que de alguna manera influencian sus actuaciones. Solo debemos evaluar si en el marco de las funciones y deberes de esa persona empleada, cumplió con las responsabilidades para las que se le contrató al amparo de las leyes vigentes.

Con criticar y destruir el sistema no resolvemos nada. No tengo duda que el exito está en la prevención, es hora de educar, educar y educar, crear nuevos estilos de vida donde desde pequeños a todos los/as niños/as de este país se instruyan sin violencia. Pues si malo y destructivo es el maltrato de una mujer, igualmente malo y destructivo es que existan hombres correctos y no se les valore o se les destruya por actuar como se debería.

Repudio la violencia sin importar de donde venga. Insisto que la consigna debe ser NO A LA VIOLENCIA y punto. No podemos seguir enmarcando la violencia o estigmatizándola con un género. Pues si la violencia contra la mujer es terrible, también lo es la violencia contra los niños, contra los animales, contra los ancianos, contra los miembros de la comunidad y contra cualquier ser humano. Sin embargo, veo muchas personas pidiendo castigos violentos, pero esas mismas personas son las que piden clemencia cuando le toca a algún ser querido. Somos humanos no perfecto, todos cometemos errores. La solución a la violencia no es ser más violentos que el criminal, es educar y prevenir que las emociones y acciones NO desemboquen en actos violentos.

Todos somos responsables de lo que ocurre en nuestra sociedad, pues a todos nos afecta. TODOS somos producto de un óvulo de una mujer fecundado por un hombre. Por tanto, todos, sí todos los seres humanos tenemos familiares que son hombres y familiares que son mujeres y nadie absolutamente nadie debe sufrir por actos violentos de otro ser humanos. El ser humano es un ser sociable y desarrollado para convivir en sociedad. La violencia desde los comienzos del mundo ha existido y por tanto quizás no va a desaparecer, pero si puede disminuir sustancialmente.

Es hora de educar a las madres y los padres para que instruyan con un nuevo estilo de vida a sus hijos, eliminando la violencia para corregir o disciplinar. Pues en este país desde pequeño se intenta educar, disciplinar o corregir con violencia, comenzando en el hogar y así sucesivamente con patrones que se repiten por generaciones normalizando y viendo como algo correcto la violencia. Tenemos que crear una campaña masiva, no de criticar, sino de educar para canalizar las emociones, no podemos responder con violencia a cada acción o emoción,  porque esos actos violentos solo provocan más violencia. Solo observe en el semáforo cuando cambia la luz y no adelantan los carros, de inmediato existe un insulto o un acto de violencia y así sucesivamente en todo.  

Es hora de que en la escuela se instruya a los niños de lo que es violencia, sus diferentes vertientes y las consecuencias. Pero también es necesario que cada uno de nosotros nos evaluemos y observemos nuestras repuestas ante cada acción o emoción.  Comencemos el cambio con nosotros mismos, no pretendamos que los demás cambien.  Un “nalguetazo” a un niño que se porta mal es violencia, pero para muchos eso está correcto, sin saber que con eso lo que estas enseñando es a responder y reprender con violencia. Esta lucha no puede limitarse a las mujeres o a unos sectores, esto es una lucha de TODOS y para TODOS por una sociedad más civilizada, pacífica y feliz.

La autora es abogada litigante, ejerce la práctica privada con especialidad en pleitos civiles, notaría, relaciones de familia, derecho administrativo y legislativo. Ha sido asesora legal de varios legisladores de Puerto Rico. Obtuvo Juris Doctor en la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, donde posteriormente ejerció como profesora. Fue miembro de la Comisión de Derecho de Familia Área Oeste. Para comentarios o contacto escriba a: lcdacomas@gmail.com o llame al 787-851-0817.

laislaoeste@gmail.com

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