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¿Hay alguien ahí?; Aprende a escuchar a tus empleados

Por Wendaly Barbosa Ramos / Actívate al Máximo

Recientemente ví un ‘’post” donde aparece una pregunta hecha en un seminario sobre “Estrategias de Comunicación en las Empresas” que decía: ¿Por qué los empleados no expresan sus frutaciones y problemas con sus jefes? Y uno de los participantes respondió: “Tu no puedes expresar el problema de la Malaria con el mosquito”. ¡Fuerte!; ¿verdad?.

En muchas ocasiones, esta es la frustación que manifiestan la mayoría de los empleados ya que sus jefes inmediatos no tienen una de las destrezas más importantes y básicas que es saber escuchar. Es un arte y no solamente en el mundo empresarial, sino también en el ámbito personal. No escuchamos para entender, escuchamos para contestar.

Algunos “jefes” han expresado que mantener una mala comunicación entre sus empleados es algo muy común. Sin embargo, común no es sinónimo de estar bien, por lo que, se debe tener mucho cuidado cuando se habla de esta deficiencia en la gestión empresarial.

Una mala gestión de la comunicación interna es la causa de la mayoría de los problemas que presentan las organizaciones. Cuando no se resuelven rápidamente pueden crear sentimientos negativos entre compañeros, relaciones débiles entre los líderes y el resto de los empleados, un mal clima laboral y una disminución de la productividad, afectando la continuidad de cada proceso que desarrolla la empresa.

Por lo tanto, como “jefe” debes preguntarte e internalizar ¿Qué estoy haciendo mal con mis empleados? Para muchos, puede ser frustrante no saber cuáles son las limitantes al rendimiento de su fuerza laboral, y, en muchas ocasiones, resulta imposible que este sepa en su totalidad cómo resolver o identificar por su cuenta lo que causa este estancamiento dentro del rendimiento de sus empleados.

Existen múltiples factores que podrían estar sucediendo dentro de tu empresa u organización sin que lo sepas. A continuación, se incluye una lista con problemáticas comunes y una manera para solucionarlas:

  • Jefe Vs líder – Hay una enorme diferencia entre ser un jefe y ser un líder:
    • La palabra jefe tiene una connotación negativa y hace alusión a una persona que da ordenes, ejerce presión y tiene poca empatía con sus empleados; con el único objetivo de hacer que estos finalicen su trabajo bajo el menor índice de error.
    • Mientras que, la palabra líder tiene una connotación positiva, y con ella se hace referencia a una persona que dirige/ orienta y apoya a un grupo, dentro del desarrollo de sus actividades. Siendo entonces, alguien mucho más accesible a sus empleados y con una mejor recepción y disposición para ayudar.

Por consiguiente, hago la pregunta de los 64,000 chavitos: Para tus empleados, ¿eres un jefe o un líder?

  • Un buen líder es aquel que sabe escuchar (mencionado anteriormente) a sus empleados y toma en cuenta sus sugerencias. Para el buen funcionamiento de tu empresa es imprescindible que mantengas una relación de calidad con tus colaboradores. Aunque no lo creas, ellos pueden tener enfoques, ideas y puntos de vista magníficos, que puedes aprovechar para elevar el éxito de tu empresa.
  • A veces algunas sugerencias no resultan adecuadas a la hora de implantarse, sin embargo, por esto no puedes ser radical con el resto.
  • Deficiencia en los canales de comunicación internos –
    • El uso de plataformas de mensajería instantánea como WhatsApp ha tenido un impacto positivo para los líderes dentro de pequeños grupos. Sin embargo, es necesario destacar que, no todas estas plataformas digitales son efectivas y es por ello necesario identificar las más idóneas en base al tipo de información que se quiere comunicar.
    • Identificar el canal de comunicación indicado es sumamente importante si se quiere llegar a todos los miembros de la organización sin dificultad y evitar malos entendidos.
    • Cuando no encuentres las palabras exactas para explicar con exactitud qué es lo que quieres de ellos, sé paciente y esfuérzate por detallarles cuáles son tus objetivos. Recuerda ser respetuoso con sus aportes.
    • Trabaja con las puertas abiertas para tus empleados: Esto no quiere decir que tengas las puertas de tu oficina las 8 horas laborales abiertas, sino que respetes las opiniones personales y laborales de tus colaboradores y sobre todo que seas amigable con ellos.
  • Sobrecargo de tareas en una sola persona –
    • Cuando se tiene un equipo a cargo, es necesario distribuir las actividades de forma equitativa, pero suele suceder que, en ocasiones olvidemos la cantidad de trabajo que designamos a una sola persona dentro de nuestro grupo de trabajo; Lo cual, es uno de los principales causantes del estrés laboral y los conflictos internos entre miembros.
    • Se debe tomar en cuenta que, aunque podemos identificar personal dentro de la empresa que cuenta con habilidades y aptitudes más desarrolladas, se debe tener cuidado en el sobrecargo de labores para garantizar un rendimiento grupal equitativo, evitando así, la subutilización tus empleados.
  • Evaluación del rendimiento –
    • La utilización de instrumentos de medición estandarizados es poco efectiva, y, en mayoría tienen poca profundidad, pues, existen con el único objetivo de controlar y medir resultados.
    • Es necesario para un buen líder, ver más allá de los indicadores para poder identificar áreas de oportunidad en sus empleados, y así, ayudar a que estos puedan crecer continuamente a nivel profesional.
    • Si de todas formas deseas llevar a cabo la evalaución, esta tiene que ser de forma objetiva, imparcial y de acuerdo a sus tareas/responsabilidades.

Recuerda, saber escuchar y mantener una buena comunicación sirve como motivación, favorece los lazos que existe con sus allegados cercanos, subordinados y diferentes departamentos de la organización. Ademas, desarrolla en los empleados un sentido de pertenencia.

No es necesario imponerte ya que trabajar con autoridad, prepotencia y altaneria frenará la productividad y la buena disposición de los empleados, además de que disminuirá tu imagen como alguien accesible.

“A veces, lo que una persona necesita no es una mente brillante que te hable, sino un corazón paciente que te escuche”.

La autora es escritora con estudios graduados en Psicología Industrial/Organizacional;  Profesora universitaria, especialista en desarrollo de adiestramientos y procedimientos.  Consultora Desarrollo Organizacional/Recursos Humanos; y Conferenciante.

Siguela en:

laislaoeste@gmail.com

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