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Ingenieros evaluarán daños a residencias; “un país” duerme en casetas

Por Daileen Joan Rodríguez / La Isla Oeste

“Estoy como coco”, afirmaba el octogenario a las afueras de su casa, al tiempo en que decía chistes sobre la situación que le mantenía en vilo desde la acera, debido a los frecuentes sismos que jamaqueban la residencia construída hace algunos 60 años.

Empero, el humor del anciano distaba de la respuesta de su cuerpo, que mostraba manos temblorosas ante el terror que corría por sus venas, luego de haber experimentado el terremoto de magnitud 6.8 que azotó con una intensidad de VIII a Puerto Rico el 7 de enero. Aparentemente el anciano quería mostrarse fuerte ante su viejita, que estaba sentada a su lado tomando sus medicamentos para controlar el azúcar de su cuerpo, que ya iba por 200. 

Adentro en la casa infinidad de figuritas, cuadros y demás objetos yacían rotos en el suelo. Los temblores allí se sienten como si un tren estuviera pasando por encima del techo. El sonido del techo cuando se mueve es como “chucu-chaca-chucu” y se siente desde el 28 de diciembre y va en creciendo.

“Desperté de sopetón con el jamaqueo. Todo se estaba cayendo y no supe qué hacer”, confesaba la hija que esa noche había dormido en el sofá de la sala, por si en algo podía ayudar a sus padres entre tanta incertidumbre. La casa ya empieza a mostrar grietas preocupantes.

En la calle, se hablaba de la mansión en venta del doctor que había colapsado. “Gracias a Dios que nadie estaba viviendo allí”, comentaban los vecinos asucultando fotos del desastre en las redes sociales. Ese día la pareja de ancianos se fue a dormir a casa de una de sus hijas.

Este es uno de tantos casos que mantienen en consideración del gobierno para evaluación de estructuras residenciales como medida preventiva ante lo inesperado; un sismo mayor que pudiera terminar con vidas y propiedades.

Según afirmó el director del Negociado para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (Nmead) de la zona de Mayagüez, Alberto Trabal, ya recibió órdenes de levantar un listado de residencias en peligro de desastre.

Sobre 200 resisdencias han sido ya referidas por los municipios que componen la zona, para evaluación.

“Tenemos un equipo certificado en estructuras colapsadas, de ocho personas, que enviamos a Guánica, para dar apoyo”, afirmó Trabal, destacando que entre el grupo hay graduados de la Academia de Búsqueda y Rescate de Nmead, dando apoyo a los municipios del Sur.

“Están evaluando las estructuras que han colapsado, para asegurarse de que no hayan personas o animales pillados en los escombros. Son las misiones que se están encargando”, acotó. 

Según Trabal, toda estructura que tenga peligro de colapso será evaluada por medio de esta iniciativa que forma parte del plan de respuesta.

“Se va a asignar un staff de ingenieros estructurales. Nos están pidiendo (una lista de) las estructuras de las residencias que están dañadas, por municipio, para evaluarlas una por una”, afirmó el director regional de Nmead, que tiene a su cargo los pueblos de Sabana Grande, Lajas, San Germán, Hormigueros, Cabo Rojo, Mayagüez, Maricao, Las Marías y Añasco.

Preliminarmente, hasta el mediodía del miércoles 8 de enero, se habían referido 30 viviendas par evaluación estructural en Sabana Grande, 40 en Lajas, 13 en San Germán, 3 en Hormigueros, 12 en Cabo Rojo, 23 en Mayagüez, 42 en Maricao y sobre 100 en el pueblo de Las Marías, donde ya se dijo que 6 son inhabitalbles.

Este grupo de ingenieros certificados lo que evaluará será si la vivienda puede ser habitada o no. “Eso se va a comenzar a trabajar ya” afirmó Trabal. 

Será a través de los municipios que se refieran los casos a la oficina regional del Nmead. “Ellos nos van a hacer la petición y nosotros vamos a asignar los ingenieros”, dijo sin poder precisar en esta etapa cuantos ingenieros hay disponibles ni de donde vienen.

En medio de toda esta incertidumbre, ya se confirman que 141 personas han sido refugiadas en Mayagüez, 150 en Lajas, 56 en el centro de Maricao y otras 47 en el sector 30 de ese municipio; al igual que 96 en el Coliseo de San Germán y otras 62 en las instalaciones de la antigua Guardia Nacional de ese pueblo. 

“Estos refugios están en lugares abiertos por seguridad”, dijo Trabal.

En caseta trasnochados

Aca en donde vive mi mama se quedaron familias completas en los patios y nosotros dormimos en los carros, si eso es dormir. Los vecinos nos reunimos a orar. Fue muy emotivo”, comentó una perjudicada que no quiso ser identificada. 

En efecto, la mujer encarna la misma situacion que muchas otras familias de la zona afecta en el epicentro de los sismos sentidos.

Otra afectada narró que durante el fuerte sismo las gavetas de la cocina se salieron del gabinete tirando todo al suelo.

Las casetas de campaña son la orden del día. Los ojos ojerosos también. Esto se suma al sereno fresco de la noche de invierno caribeño y la falta de energía para conservar frescos los alimentos. La malnutrición se asoma.

Mientras, el director de Nmead en la región, afirma que se ha coordinado vigilancia de la Policía en rondas preventivas, sobre todo en lugares donde estas personas están pernoctando. 

“Tenemos personas pernoctando en estacionamientos, en Mayagüez Mall, en la Concha Acústica de San Germán. Son personas que prefieren dormir en sitios abiertos” acotó Trabal.

El jefe de zona en Nmead advirtió a las personas que tengan residencias cimentadas en columnas y aquellas que viven en zonas vulnerables a deslizamientos, a que tomen la iniciativa de salir de ellas. “Esas son las casas que más nos preocupan”, dijo, alentándolas a llegar a un refugio.

El número a llamar para Nmead Mayagüez es el 787-833-7272.

Daileen Joan Rodríguez

Periodista con 17 años de experiencia en periodismo hiperlocal. Fundadora de One Red Media / La Isla Oeste. Miembro de la Junta Directiva de la Asppro. Para preguntas o comentarios escribe a: daileenrodriguez@gmail.com

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