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Inoperantes centro de injertos de chinas en Las Marías en espera de fondos

Hay $62.5 millones atascados en la burocracia.

San Juan. Lentitud en la entrega de fondos federales Re-Grow, para promover la rehabilitación de las fincas. En el pueblo de Las Marías hay 28 empleados de un vivero que desde el paso del Huracán María, han dejado de ejercer su trabajo de propagar e injertar cítricos. Se trata de un servicio de gran importancia para los pequeños agricultores de la zona.

Así lo dejó saber Elisa Sánchez Torres, coordinadora del Centro de Apoyo Mutuo Jíbaro de Bartolo en Lares, quien depuso en una vista pública celebrada por la Comisión de Agricultura de la Cámara, que preside el representante Jorge Alfredo Rivera Segarra.

Sánchez señaló que el Fideicomiso de Ciencia y Tecnología, entidad designada por el Departamento de la Vivienda para administrar los fondos Re-Grow “es una entidad sin experiencia en el tema agrícola y como habíamos anticipado, ha resultado altamente ineficiente e incapaz para procesar las solicitudes atrasando aún más la recuperación del sector”.

Al momento hay $62.5 millones en fondos Re-Grow atascados en la burocracia del Fideicomiso de Ciencias y Tecnología. De hecho, a pesar de haber sido debidamente citado, el Departamento de Agricultura no asistió a la vista pública.

La deponente mencionó además que los pequeños agricultores enfrentaron diversas  crisis; las crisis sicológicas post desastre, la perdida de décadas de trabajo, la falta de ayudas inmediatas para la recuperación de sus fincas y la llegada de un fondo de recuperación que no les responde. Por otro lado la Corporación de Seguros Agrícola tardó en otorgar ayudas y cuando otorgó, las cantidades fueron muy bajas en relación a las pérdidas, aumentando la frustración entre los agricultores.

“Ante esta realidad nuestros pequeños agricultores y agricultoras de la montaña, que en su mayoría están sobre los 60 años, tuvieron que comenzar desde cero a levantar sus fincas con muy poca ayuda, sin mano de obra, sin acceso a maquinarias para limpiar los caminos y sin semillas, solo con el amor a su trabajo. Hemos observado en nuestras visitas a las fincas que los agricultores pequeños enfrentan numerosos problemas y se han acrecentado luego de los huracanes. Para los agricultores que llevan una vida en este trabajo, darse de baja no es una opción. El agricultor nunca se retira, solo disminuye su trabajo. Trabajar una finca toda una vida es una vocación y su orgullo es poder mantenerla y que algún familiar continúe su trabajo”, añadió Sánchez.

“Para darles una idea, los costos aproximados para levantar una finca de 5 cuerdas fueron de unos $15,000 a $20,000 dólares. Para un agricultor que lo ha perdido todo y que no recibió ningún ingreso por aproximadamente dos años está cifra era inalcanzable de obtener. El  aumento en el costo de la mano de obra a ($10.00 la hora) y los altos costos de  los insumos  hicieron de este evento uno más critico para el pequeño productor.  Y si consideramos que en la zona de la montaña  el trabajo de la preparación del suelo es un trabajo  artesanal, pues debido a la condición geomorfológica no es posible usar maquinaria, el gasto de nómina es uno bien alto y se convirtió en su mayor reto, sin embargo, los fondos de recuperación no permiten su uso para el gasto de nómina”, expresó la deponente en la vista celebrada en el Salón de Audiencias Severo Colberg Ramírez.

Redacción One Red Media
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