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Insisten que acusado de masacre en Cabo Rojo no es procesable

Por Daileen Joan Rodríguez / Para La Isla Oeste

Mayagüez. La defensa de Justin Andrés Acosta  McGowin, acusado por la masacre de tres ancianos en Cabo Rojo el pasado 30 de abril, está solicitando el traslado del caso a otra jurisdicción, luego que el fiscal José Arocho, quien investigó la escena, pasara a ser testigo de cargo para validar la confesión del crimen que le hizo el imputado en la celda.

Tras haber radicado una moción de supresión de confesión, ayer, se vio una vista en la sala 202 de la jueza María Negrón, en la que la fiscal de distrito, Blanca T. Portela, tomó el caso y sentó a tres policías que tuvieron contacto con el acusado durante el arresto, para probar que, pese a que el primer idioma de Acosta  McGowin es el inglés, los dos agentes bilingües lograron ese día comunicarle al detenido  por qué estaba siendo detenido y posteriormente procesado.

Antes de comenzar la vista, el licenciado Julio Gil de Lamadrid, quien se había retirado del caso dejando a cargo al licenciado Miguel Rodríguez Robles, presentó una moción para retomar la defensa, solicitud que fue declarada no ha lugar por la juez Negrón, quien entendió que ello podría retrasar el proceso. La jueza aclaró que las mociones las atenderá en su momento.

El próximo 27 de octubre, Acosta  McGowin cumpliría 180 días encarcelado, lo que daría paso a una solicitud de excarcelación por Habeas Corpus.

El licenciado presentó además otra moción bajo la Regla 240, nuevamente para que se declare no procesable a su representado, pues alegó que ha vuelto a tener alucinaciones y conducta incoherente y disparatada.  Según dijo, un médico de la institución carcelaria de Bayamón, donde Acosta  McGowin está recluido, afirmó que está desmejorada su salud mental.

Sin embargo, a solicitud de la jueza, el licenciado no pudo probar con documentos que Acosta  McGowin no está apto para ver el caso. Por su parte, el ministerio público manifestó que es una estrategia de la defensa para manipular la precepción del Tribunal y del público, en caso que el juicio sea visto por jurado.

El fiscal Arocho en la silla de los testigos

Al igual que los tres agentes testigos de cargo, el fiscal Arocho llegó bien preparado para declarar sobre la prueba que el mismo investigó y repasó durante vista preliminar.

Un tío abuelo del acusado, quien estuvo presente en sala, volvió a escuchar la narración de la macabra escena del crimen y detalles de la confesión que le hiciera Acosta  McGowin al fiscal Arocho, sobre cómo fue masacrando uno a uno a sus familiares la noche del 29 de abril.

Las víctimas fueron Pedro Bonilla Acosta, un anciano minusválido de 78 años, Jorge Alberto Acosta López, de 80 años, abuelo paterno del imputado y su esposa Norma Ojeda Martínez, a quienes según el relato, fue matando en ese mismo orden.

En un momento de humanidad y tensión el anciano logró tener contacto visual con su sobrino nieto y visiblemente angustiado le hizo gestos desde la banca del público cuestionándole porqué había cometido el crimen. La alguacil de sala le tuvo que llamar la atención.

El fiscal declaró con detalles la escena sangrienta y repasó una a una de las fotos tomadas como evidencia.

Durante el contrainterrogatorio, la Defensa cuestionó si existe una declaración jurada del fiscal.

-No.

¿Usted no lo entendió necesario?, preguntó el licenciado Rodríguez Robles.

-Ya se había expresado en la declaración del agente Rosario (que estuvo presente con el fiscal durante la confesión). No lo entendí necesario, respondió el fiscal Arocho.

¿Entrevistó a Justin?

-En más de una ocasión.

¿Tomó notas?

-Comencé pero prácticamente eras apuntes breves para mí y no seguí.

¿Esas notas las entregó (como prueba)?

-No.

El abogado también hizo sacar cuenta de las horas que estuvo el acusado bajo interrogatorio. El testigo respondió que fueron en total unas 52 horas entre los días que estuvo detenido.

El abogado preguntó si en algún momento pensó que el acusado tenía problemas mentales, a lo que contestó que no.

-Pienso que es una persona muy inteligente, que está manipulando la situación, dijo el fiscal.

También estableció que la escena la trabajó de 2:06 de la tarde del 30 de abril a las 4:37 de la madrugada del 1 de mayo. Describió la escena como una confusa y complicada con varias escenas dentro de sí. Luego de la confesión de Acosta  McGowin, las autoridades regresaron al lugar de los hechos para reconstruir la escena, donde encontraron compatibles algunos detalles de la teoría del fiscal con lo narrado por el acusado.

La jueza se reservó su determinación para expresarla por escrito en los próximos días. Entretanto, fijó una vista de estatus para el 27 de septiembre.

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