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La debacle educativa y el futuro incierto de nuestro país

Por Alicemarie Comas Pérez  / Abogada – Notaria

Mientras muchos hablan, pelean y gritan de cómo sacar el programa de la televisión, de cómo unos grupos o sectores sacan provecho del asunto, o de quien gana las elecciones según las encuestas, dejamos a un lado lo que sin duda nos debe importar a todos: la educación de nuestros niños y niñas.

La educación debería ser el tema del cual nunca debemos dejar de hablar. La educación es la única fórmula, garantizada y probada para el éxito en cualquier materia y para cualquier país. 

Parecería que a muy pocos les preocupa que todavía hay niños desde enero 2020, que no están recibiendo sus clases.  En ese momento, los niños dejaron de asistir a las escuelas porque había que inspeccionar las mismas, pero han continuado los eventos sísmicos y ya nadie habla de inspeccionar las escuelas. Aún cuando se pagaron millones de dólares a compañías privadas para realizar inspecciones, esas inspecciones no tuvieron efecto ante las constantes réplicas sísmicas. Para complicarnos la cosa, en marzo 2020, nos atacó la bendita Pandemia y volvemos a paralizar la educación. 

Entonces, deberíamos preocuparnos de cómo regresar a las aulas o de cómo vamos a educar nuestros niños y niñas ante esta complicada situación que enfrentamos, ciertamente un evento no imaginado. Sin embargo, improvisamos ante el mundo moderno y cibernético, donde todo es virtual.

Debería ser prioridad como presentamos a los niños y niñas el pan de la enseñanza, pues  sin duda, ahora los problemas son otros. No todos tienen computadora, no todos tienen internet, familias de varios hijos y un solo equipo. Los módulos en papel no llegan, y a los niños de educación especial nadie los asiste… 

Pero no solo eso, sino que las clases son en menos horas contacto entre estudiantes y maestros.  Los padres con una responsabilidad mayor para que sus hijos puedan ser educados y los maestros con un reto casi inalcanzable de lograr la atención de los niños y jóvenes a través de una cámara, sin que terceros influyan o sean los que brinden o realicen las tareas para beneficiar las notas de los estudiantes. 

Así pues, los maestros se quejan de que ellos trabajan más con menos recursos, los estudiantes se quejan de que ellos no entienden o no comprenden y no son escuchados y los padres se quejan de que son ellos los que están haciendo el trabajo y mantienen la  mayor responsabilidad, o simplemente que no tienen equipos ni módulos para educar. 

Pero, a quien le vamos a creer?  Quizás todos tienen razón.  Solo que ante las peleas y los mal llamados esfuerzos, ninguno se ha preocupado en cuán efectivo e importante debe ser el pan de la enseñanza para la generación que nos gobernará en varios años más. Sí, esa generación que se debería estar preparando con las mejores herramientas y las mejores técnicas, hoy vive una tragedia académica. Mientras tanto, nuestros políticos solo buscan soluciones simpáticas y agradables al voto.  Nuestros educadores, muchos frustrados ante el sistema y otros contentos disfrutando el “comfort zone”. 

Pero, ¿acaso alguno se ha preocupado en que esos que les toca educarse hoy, serán los que tomen las decisiones del país mañana? ¿Estos serán los que lleven la política pública que nos afectará a todos los que vivamos en Puerto Rico?

Hacemos muchos movimientos y levantamos muchas voces, pero no veo movimientos ni voces para educar a nuestros niños y niñas.  Eso debe ser prioridad para todos.  Si no educamos nuestros niños, tendremos un futuro improvisado en todas las facetas, un país descalabrado y solo unos pocos controlaran todo.  Pues, serán aquellos a quienes su situación económica les haya permitido educarse o aquellos que hayan tenido bastante dedicación y esfuerzo de ellos mismos y sus padres, los que podrán salir adelante. 

No se olviden, sin educación no tenemos ningún profesional y sin profesionales el país no funciona. 

Lcda. Alicemarie Comas Pérez

La autora es abogada litigante, ejerce la práctica privada con especialidad en pleitos civiles, notaría, relaciones de familia, derecho administrativo y legislativo. Ha sido asesora legal de varios legisladores de Puerto Rico. Obtuvo Juris Doctor en la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, donde posteriormente ejerció como profesora. Fue miembro de la Comisión de Derecho de Familia Área Oeste. Para comentarios o contacto escriba a: lcdacomas@gmail.com o llame al 787-851-0817.

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laislaoeste@gmail.com

1 Comment »

  1. Leo este artículo y no entiendo el punto de su autora. Todo el mundo opina de la educación en este país pero a los que estamos dentro del asunto no se nos pregunta. El simple echo de expresar que hay una debacle educativa ahora demuestra un poco de enajenación de lo que es el sistema de educación pública de país. Ese debacle educativo lo tiene este país hace años. No viene por que las clases se están dando en línea. De echo la educación a distancia es una herramienta tan efectiva como la presencial. Ya está probado en investigaciones.
    En este país hace ya más de 20 años se educa el que tiene interés y el deseo. Con la situación actual es lo mismo se está educando el que tiene el interés. Presencial o a distancia no hará que cambie la percepción que tienen muchas familias sobre si es importante o no educarse.
    Pero a pesar de que el sistema educativo en este país se encuentra en debacle desde hace más de 20 años siguen saliendo profesionales de excelencia. Eso se le debe agradecer no a un sistema burocrático de educación. Se le debe agradecer a esos Maestros y Padres que día a día se preocuparon por que sus estudiantes e hijos aprendieran.
    El tema de la educación en la Isla va más allá de que si estamos a distancia o presencial. Es un tema social al cual como bien dice usted nunca se le ha dado la importancia que amerita.
    Le digo a la autora que en este país y entiendo que en el mundo entero no hay nadie que esté viviendo en comfort. Esta pandemia ha venido a trastocar nuestros estilos de vida y mientras nos encontremos en esos cambios es imposible que el ser humano se sienta en comfort.

    Dra. Susana Arias Hernández
    Maestra del Sistema Público y Profesora Universitaria.

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