La Isla Oeste

La demencia, la música y la danza terapia: Una práctica multisensorial

Esta es la tercera y última entrega del profesor Juan Carlos Claudio en esta serie de relatos sobre su trabajo con personas con demencia.

Profesor Juan Carlos Claudio, MFA (Suministrada)

Por Juan Carlos Claudio, MFA

La música y el baile son formas científicamente investigadas de terapia complementaria en personas que viven con demencia. No tienes que ser músico o bailarín para involucrar a una persona con demencia a través de experiencias de movimiento físico y creativo. No tiene nada que ver con girar, saltar y tirarse por el espacio; tiene todo que ver con el cuerpo, la mente y el espíritu.

El baile es una actividad multisensorial que involucra a todo el cuerpo. Bailar puede reconectar el cerebro, según el neurólogo Dr. Robert Katzman, un investigador internacionalmente conocido en la enfermedad de Alzheimer. Explica que las personas que participan en actividades de baile tienen mayores reservas cognitivas y una mayor complejidad de las sinapsis neuronales (Stollings, 2017).

Bailar hace que el cerebro se vuelva a “cablear” debido a la complejidad de las tareas, la necesidad de recordar rápidamente los patrones de movimiento, que son parte integral de cómo el cerebro responde a los problemas. También aumenta su memoria; más cableado y una red más saludable de neuronas que construyes en tu cerebro, más fácil será para el cerebro encontrar los medios para realizar una tarea (Stollings, 2017). Incluso si las células cerebrales mueren y las conexiones se vuelven obsoletas, tienes caminos alternativos listos para entrar en acción. Este complejo se llama la Neuroplasticidad cerebrar. Existe una idea de que las células neuronas y conexiones cerebrales mueren con la edad, pero esto no es cierto.

A pesar de que las neuronas mueren o pierden una conexión neuroquímica potente, es más el crecimeinto que podemos proveer que la pérdida. Nosotros tenemos la capacidad de crear nuevas conexiones para efectuar acciones laborales de uso diario, solo si hacemos ejercicios mentales y físicos a través de la neuroplasticidad.

Cuando se trabaja con personas con demencia, los bailes tienen que ser de simples a complejos. Proporcione instrucciones o declaraciones breves a la experiencia. Durante las clases, la persona y el grupo, juntos pueden descubrir la sintonía consigo mismos y entre sí, haciendo que el espacio sea vibrante y único.

Profesor Juan Carlos Claudio, MFA (Suministrada)

Comienza de forma sencilla mediante el uso de la repetición, pero una vez que sientas que el grupo está contigo, no dudes en subir un poco añadiendo complejidad de ritmos, el tiempo, y el uso del espacio. Los patrones de movimiento pueden ser complejos en el ritmo, en el hecho de que estás haciendo dos partes del cuerpo a la misma vez (multitarea), en el sentido de que estás haciendo el mejor uso de los niveles en el espacio; asegúrate de cruzar la línea media del cuerpo, esto ayuda a la capacidad neurológica.

Bailar aumentará el ritmo cardíaco; fortalecerá los músculos, estimulará el flujo sanguíneo, lubricará las articulaciones y sin duda una actividad muy divertida.

También reactivará los músculos de movimiento rápido, y ayudará a recuperar la propriocepción en el cuerpo encontrando una manera más eficiente de moverse. Esto ayudará con el balance, incrementando un sentido de seguridad en la persona. Esto previene la causa de caídas potenciales u otras a situaciones externas que sean inesperadas.

A través de la música y el baile , una persona con demencia puede vivir en su cuerpo y estar completamente presente en el tiempo. El baile no tiene que ser de pie, pues hay maneras muy eficientes de bailar desde una silla.

Conviértase en un oyente atento, creativo y ayude a compartir un espacio vibrante y lleno de energía positiva. La experiencia se convierte en una ventana a la risa, la tontería, las acciones sin juzgar y la creatividad a través de la expresión física. Sé juguetón, imaginativo y sé el co-creador de una experiencia infantil. Ayúdalos a florecer con lo que traen, ayúdalos a involucrarse con la vida que tienen delante de ellos.

En literatura del desarrollo humano se establece que entramos en este mundo, reconociendo el pulso y los ritmos. A diario nos movemos a un ritmo interno y externo. Caminamos, nos reímos, hablamos, y hacemos acciones laborales diarias a un ritmo. Estamos bailando constantemente, aunque no de manera consciente. Si no tenemos la capacidad de tener ritmo no seríamos capaces de existir de manera ‘normal’. Nos gusta movernos al ritmo de la música, ponemos una hermosa melodía, y nuestros cuerpos se mueven automáticamente, incluso en los movimientos más pequeños. La música y el baile se convierten en nuestra esencia de existir. No robes la oportunidad de que las personas con demencia tengan esta experiencia.

Como terapista practicante participativo, esto es sólo el comienzo. También es esencial dar sentido al por qué y cómo nos estamos moviendo; esto ayuda a las personas con demencia a relacionarse con los recuerdos y el mundo presente.

Practica el uso de imágenes o actividades de la vida diaria de una manera divertida, esto les ayuda a reconocer el uso práctico de la realización de tareas básicas.

La demencia y el envejecimiento generalmente interrumpen la capacidad de realizar tareas múltiples, por lo que a través del uso de la repetición y la creación de capas físicas o la secuencia, reentrenamos el cerebro para recuperar la capacidad de escuchar, hacer, repetir y recordar todo al mismo tiempo.

La Neuroplasticidad cerebral se obtiene de mejor manera a través de la música y el baile. Esto no excluye la terapia de juegos de crucigramas y juegos de rompecabezas, sino que la música y el baile se involucran más apropiadadamente si se planifica de manera adecuada.

En conclusión, participar en la experiencia de demencia me abrió los ojos a una práctica más compasiva. Diferentes condiciones de demencia causan diferentes comportamientos físicos y emocionales. No todo tipo de demenia se manifesta igualmente. Tomar el tiempo necesario para aprender qué tipo de demencia nuestros seres queridos estan viviendo es impresindible.

Recuerda que su mundo es más complicado que el nuestro. No hay porqué reirse de ellos, la condición  de demencia no es juego ni broma. Recuerda que cada día es un nuevo día.

Es vital conectarse a las personas con demencia donde ellos están, por más frustrante que parezca, o por más difícil que la situación se vea, tratar de llegar siempre con una mentalidad de un principiante es menos frustrante. Los planes de lecciones en música y baile son solo una guía flexible para ayudarle a mantenerse a flote. Practica la compasión, la paciencia y la comprensión. No tenga expectativas cuando estés trabajando con ellos, puede sorprenderte cómo este enfoque puede proporcionarte una práctica más feliz y satisfactoria. Ríete, sigue tus instintos y deja que el juego y la creatividad te guíen. Date cuenta de que tu mundo es diferente, que tus dos realidades están separadas, y que la experiencia en el momento es el lugar donde puedes unirte a ellos. Es más fácil para nosotros entrar en su mundo que para ellos regresar al nuestro.

Esta es la tercera y última entrega del profesor Juan Carlos Claudio en esta serie de relatos sobre su trabajo con personas con demencia.

Si te perdiste las primeras dos entrega, aquí puedes leerlas:

Profesor Juan Carlos Claudio, MFA (Suministrada)

El autor es yaucano radicado en Estados Unidos; fue profesor de danza de la Universidad de Utah, investigador en artes terapéuticas, salud humana y el envejecimiento (demencia). Es cofundador y presidente de operaciones Minding Motion™, fundador y director Grey Matters: Dance for Parkinson’s Utah, especialista de aptitud física del cancer de Huntsman Cancer Institute. Además sirve como director comunitario de la compañia de danza contemporánea Ririe-Woodbury en Salt Lake City, Utah. Posee un bachillerato en ciencias de danza y bilogía, un año post-grado de danza terápia, y una maestría en danza contemporénea con especializacion en coreógrafia y educación. Actualmente esta aplicando para su doctorado en desarrollo de salud pública. El Profesor Claudio es exalumno de la Clase Destellos-Escuela Superior Luis Muñoz Marin de Yauco (1990).

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