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La otra cara de los jóvenes ante el COVID-19

Por  Dra. Sacha M. Ruiz Rodríguez

Desde que se inició el distanciamiento físico, no tan solo en Puerto Rico sino a nivel mundial, estamos en una incertidumbre en cuándo finalizará todo esto. El incremento de las estadísticas en cuanto a la cantidad de muertes, contagios y zonas infectadas, hace que la ansiedad de cada uno de nosotros aumente.

En primer lugar, están nuestros envejecientes que, al ser los más vulnerables ante esta pandemia, son los que más sufren emocionalmente debido a que no pueden ver a sus hijos y sus amados nietos que, para muchos de ellos, hacen que sus vidas seande gran sentido y amor. En segundo lugar, están los de primera línea de batalla:  todo el personal de los hospitales que, rogando llegar sanos y salvos a sus casas, salen a enfrentar esta pandemia día a día para poderla así controlar. Y en tercer lugar están los estudiantes de escuelas públicas y privadas, enfrentando la atípica transición de una educación que de por vida ha sido una tradicional (presencial) en la gran mayoría de sus clases. Durante este proceso, no tan solo los estudiantes sino los padres o tutores, han tenido que enfrentarse a una realidad cibernética la cual no están acostumbrados o simplemente, no están preparados.  Sin embargo, en esta columna está dirigida a estudiantes universitarios, población la cual comparto como docente y presento como la otra cara de los universitarios ante la pandemia.

Para los estudiantes de la universidad, la cual imparto el pan de la enseñanza, el tener que enfrentar lo antes expuesto, ha sido retante. Sin embargo, a pesar de lo que se está viviendo, estos universitarios han enfrentado todo esto de una forma muy responsable, enfocados en su futuro. 

Me explico, cuando el pasado mes de marzo la Universidad (la cual colaboro) ordenó un receso académico, fueron dos semanas que los docentes (como yo) aprovechamos el tiempo,no tan solo en reforzando nuestros conocimientos en Educación a Distancia a través de talleres e información sino, además utilizamos este tiempo en corregirexámenes, asignaciones, entre otras tareas que los estudiantes nos habían entregado antes del receso.  También, se aprovechó a subir material para que, cuando regresáramos del receso, los estudiantes pudieran continuar sus cursos sin ningún obstáculo al respecto. Para mi sorpresa, durante ese receso, los estudiantes me escribían haciéndome preguntas relacionadas a trabajos para entregar (lo cual la fecha límite para los trabajos era para mediados de abril o principio de mayo).  Al mismo tiempo, se les explicaba que las tareas ubicadas en la plataforma eran para cuando regresemos del receso académico, mientras tanto, no tenían que hacer entrega de ningún trabajo asignado.  Sin embargo, la reacción de muchos de ellos fue “deseo aprovechar el tiempo y realizar los trabajos, pues deseo hacerlo bien”, seguido de eso, comencé a recibir un sinnúmero de trabajos de mis estudiantes a sabiendas que no me lo tenían que entregar. Por lo cual, no tan solo me los entregaban sino, la calidad de los trabajos era de excelencia.

Como resultado, ante esta pandemia, los jóvenes se han enfocado en su formación y en la culminación del semestre académico. Los problemas emocionales que pudieran estar enfrentando ante esta situación y/u obstáculos ante los límites de equipos tecnológicos, los han llevado al compromiso de lo que es cumplir como estudiante.  No todo está perdido, los universitarios son el futuro (no muy lejano) que Puerto Rico dependerá en par de años.Motivémosle como sociedad y brindémosle el apoyo necesario para que Puerto Rico siga echando pa’lante como resilientes que somos.

La autora es Catedrática Auxiliar en el Departamento de Educación y Estudios Humanísticos de la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Puede contactarle en el correo electrónico:  ruizsacha@hotmail.com o LinkedIn como Dra. Sacha M. Ruiz Rodríguez, M.Ed.

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