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‘No, no acepto el reto’

Por Lynette Matos

Es difícil pensar y hablar sobre el tema. Cada persona con cáncer espera que su enfermedad se cure, pero esto no es siempre posible. Cuando el cáncer de una persona crece y se propaga, las opciones de tratamiento son limitadas.

El equipo de profesionales que atienden el cáncer puede comenzar a hacer ciertas predicciones sobre el final de la vida cuando es claro que no hay nada más que hacer que pueda ayudar a la persona a vivir por más tiempo.

A través de las redes sociales surgen muchos retos de “ayuda” a pacientes con cáncer y en el mes de octubre incrementa, ya que es el mes sobre la Sensibilización sobre el Cáncer de Mama.

He visto correr el reto de colocar un selfie a diario en apoyo a los pacientes con cancer… y es ahí donde no acepto el reto.

Amigos mil disculpas pero no, no acepto el reto de poner una foto mía a diario en apoyo a los pacientes con cáncer, porque una foto mía en blanco y negro o a color no va a hacer ninguna diferencia en la lucha contra el cáncer.

Ahora, ¿quieren un reto? Vayan hasta cualquier Hospital o a la Sociedad Americana en Contra del Cáncer y regístrense como donantes de médula ósea. Pueden aprovechar para donar sangre o plaquetas y ayudar a más gente. ¿Qué tal dinero para pelucas para niños con quimioterapia, o para el apoyo a las personas con cáncer en situación de vulnerabilidad?

En lugar de compartir una foto, puedes donar mantas, ropa, material de limpieza para alguna casa que acojan a niños y adultos, los pacientes y sus familiares durante el tratamiento. También pueden buscar y difundir información sobre prevención y síntomas del cáncer.  Nadie hará conciencia solo por ver selfies.

Un paciente con cáncer no necesita fotos, necesita más, mucho más.

Qué tal si nos retamos a donar una hora para compartir con ellos en los hospitales.  Ellos necesitan abrazos, necesitan cuidados, necesitan alguien ahí con quien hablar.

Estudios científicos han reflejado que el mejor antídoto para los enfermos y el dolor es tener a alguien a tu lado que te escuche, que te abrace y que te de aliento en los peores momentos.  Una persona que brinde esperanza a un alma angustiada.

El hospital está lleno de enfermos. De enfermos terminales. De enfermos que sonríen. Esta circunstancia no es obra y gracia de la bioquímica sino del buen hacer de un equipo interdisciplinario de médicos, psicólogos, enfermeros, trabajadores sociales, músico terapeutas, terapia canina y voluntarios pendientes no sólo de que el enfermo no sufra ningún dolor, sino de acompañarles y de dignificar ese proceso que atraviesa.

El sentimiento de abandono es uno de los mayores temores de los pacientes. Cuando su médico especialista les dice que su enfermedad ya no tiene ningún tratamiento parece que ya no hay nada que hacer pero sí que lo hay, ahí es donde entran los voluntarios.

No hay que olvidar que tratamos personas que viven, sienten y padecen y que tienen una historia vital que se trunca por la enfermedad.  La labor de los voluntarios es incalculable y un abrazo vale más que cualquier medicina esto SI es un verdadero reto.

La autora es comunicadora radial, productora de eventos y empresaria de WTIL 1300 AM. Posee un Bachillerato en Recursos Humanos de la Universidad Interamericana de San Germán.

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laislaoeste@gmail.com

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