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No somos perfectos; acéptate, vive y sé feliz

Por Alicemarie Comas Pérez  / Abogada – Notaria

Veo tanta gente tan triste, agobiada y sumida en sus propios problemas que me surge la siguiente interrogante; ¿significa que tenemos una sociedad enferma? Entiendo que no. Pienso que en muchos casos, esa tristeza existe porque pensamos que nuestros problemas son únicos y que “nadie tiene un problema más grande que el mío”.

En ocasiones, miras para el lado solo para envidiar y esa misma envidia y codicia no te ha dejado ver la realidad. Piensas que las familias de los demás son perfectas y la tuya es terrible, por no decir un asco. Que tus enfermedades son únicas y los demás no se enferman. Buscas querer ser igual o mejor que el otro. Anhelas querer tener más que otros. Pero, ¿te has percatado que todos tenemos problemas? Sí, la diferencia está en cómo tu manejas tus problemas y como los demás los manejan. Eso no significa que los tuyos no sean problemas grandes o que los de otros sean menos que los tuyos.  Eso significa que otros han tenido distintas herramientas y han aprendido a manejar los problemas diferente.

No existen seres humanos perfectos y por consiguiente, no existen familias perfectas. Lo que ves en las redes muchas veces es la aspiración o el anhelo de lo que se quiere tener, no necesariamente la realidad que vive cada cual. 

En todas las familias existen personas difíciles, enfermos, con abuso de sustancias controladas, problemas legales, etc. Pero, ¿sabes qué? Siguen siendo parte de tu familia y el éxito está en aceptarlos como son, ayudarlos en lo que podamos, pero no exigirles que cambien. Nadie cambia a petición de otro, la gente cambia porque quiere cambiar y sale de sí mismo hacerlo. Lo cierto es que sigue siendo tu familia.  Si te incomodan o te avergüenzan,  pues mantén distancia, pero esa gente que sigue siendo tu familia,te dejará de incomodar o avergonzar el día que reconozcas que no existen familiasperfectas. 

Existen familias diferentes, muchas disfuncionales, pero dentro de esos seres con infinitos defectos no adecuados a lo que debe ser en tu sociedad o en tus estándares y valores de vida, algo bueno deben tener.  Acéptalos como son, no tienes que comer en su casa, ni cargarlos, solo aceptarlos y que cada cual viva como desee. No somos perfectos, pero así nos aceptan, con virtudes y defectos, pues eso es el amor familiar. Nadie debe juzgarte por tu familia porque cuando mires la familia del que te juzga, veras que la de ellos está igual o peor que la tuya. Aspira a que te juzguen por ti, por tus valores y por tus acciones, no por los demás ni por las acciones de  los demás. 

Igualmente, si piensas que tus enfermedades son únicas o que los demás no se enferman, pues vuelves a equivocarte. Todos los cuerpos se enferman, todos pasan por diferentes etapas y todos tienen necesidades de salud.  Lo importante es tratar la enfermedad, a la brevedad posible, y aceptarla con amor.  Pues al final, TODOS vamos a morir. 

Ah, ¿que muchos sufren demasiado con la enfermedad? Quizás no has visto que los otros también sufren. La diferencia es que aunque sufren, aceptan el dolor, buscan alivio y siguen disfrutando lo que les haga feliz.  Pues al final, lo único que cuenta es cuanto, disfrutarse de la vida, lo que hiciste por los demás y cuan feliz fuiste o hiciste a otros.  Sí, porque llega el momento que todos morimos y dejamos este cuerpo en la tierra, ya sea en cenizas, o en huesos, pero el cuerpo se queda, nuestra alma se eleva, unos pensamos y aspiramos a la vida eterna, otros en el paraíso, otros a otra dimensión.  Pero en algo todos coincidimos, aquí en la tierra y con estos cuerpos no permanecemos. Luego de ese momento aquí solo continuaremos mientras otros nos recuerden por lo que fuimos o lo que hicimos.

No menos importante,  muchas veces se vive queriendo ser igual o mejor que el otro. Anhelando querer o tener más que otros.  Pues; ¿sabes qué? Quizás ese tiene más dinero, pero tiene menos educación, menos valores, disfruta la vida menos que tú, no disfruta la familia y al final, tampoco es feliz. No se trata de cuanto tienes, se trata de utilizar al máximo lo mucho o  poco que tienes. No necesitas dejarle nada a nadie. Que cada cual trabaje y luche por lo suyo.  Es importante compartir lo que tenemos, pero no podemos vivir para tener, porque no tendrás otra vida para disfrutarlo. Y lo que no sabes es, que cuando tú ya no estás en esta vida, eso que dejaste y que hiciste con tanto sacrificio, muchas veces solo trae problemas, discordia y desamor entre los que amaste. Trabaja para vivir y disfruta de la vida.  Disfruta cada momento con cada ser querido.  Esos momentos no tienen precio.  No envidies, ni desees las riquezas de otros, porque como dice el refrán “ojos vemos corazones no sabemos”. 

Ámate, vive, sueña en grande, acéptate cómo eres y se feliz.  La vida es una y todos los seres humanos tienen defectos y virtudes.  Quizás te has enfocado en destacar tus defectos y no haz permitidos que florezcan tus virtudes.  Aprende a ser tú, no quieras ser como otros. 

Ámate, vive y sé feliz.

Lcda. Alicemarie Comas Pérez

La autora es abogada litigante, ejerce la práctica privada con especialidad en pleitos civiles, notaría, relaciones de familia, derecho administrativo y legislativo. Ha sido asesora legal de varios legisladores de Puerto Rico. Obtuvo Juris Doctor en la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, donde posteriormente ejerció como profesora. Fue miembro de la Comisión de Derecho de Familia Área Oeste. Para comentarios o contacto escriba a: lcdacomas@gmail.com o llame al 787-851-0817.

laislaoeste@gmail.com

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