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Oscar quiere pasar sus últimos días en San Sebastián

Por Víctor Manuel Vázquez Domenech / Para La Isla Oeste

“Feliz. Me encuentro feliz. Estoy en Pepino, pueblo donde nací y pueblo donde quizás algún día venga a descansar y a pasar mis últimos días”. Con estas palabras Oscar López Rivera expresó uno de sus deseos.

Llegó vestido con polo blanca, mahón negro y tenis con tonalidades rojos, blancos y negros y una bandana negra que cubría su cabeza. Lo acompañaba su hija, Clarisa López.

“Primero que nada, yo amo, yo amo este pueblo lo amo con todo el corazón. Soy pepiniano de pura cepa. Puerto Rico para mi es mi patria”, dijo en un aparte con la prensa desde la Sala de Exposiciones en el Municipio de San Sebastián, donde fue recibido por el pueblo en una actividad organizada por su familia.

A preguntas de La Isla Oeste expresó ver un San Sebastián bien diferente. “Quiero gozarlo. Déjenme decirle este es un viajecito corto hoy, pero yo vengo para Pepino a disfrutar a Pepino”.

“Definitivamente espero vivir en San Sebastián después que termine todo el trabajo que tengo que hacer. Y quiero, quiero pasar quizás los últimos días de mi vida por aquí con este pueblo. Por lo menos saludando bien amigablemente a nuestro alcalde”, respondió López Rivera sobre si consideraba vivir en San Sebastián.

Confesó que no se había imaginado ningún recibimiento pues se había preparado para pasar el resto de su vida en la cárcel.

Oscar, catalogó como importantísimo el tema de la descolonización “pues Puerto Rico está sufriendo mucho por el status colonial”.

Sobre la Junta de Control Fiscal dijo que ya está saqueando al país. López Rivera, aseguró que el problema en Venezuela no es Nicolás Maduro sino la injerencia de Estados Unidos en los asuntos de ese país.

“Que lo dejen en paz”

En la plaza pública, muchos observaban por las calles pepinianas el recibimiento de Oscar a San Sebastián. A preguntas de este medio, todos lo favorecieron, aunque algunos, condicionadamente.

“Yo personalmente lo apoyo, siempre y cuando…yo sé que para mí, no le han probado nada. Para mí cuando le prueben algo yo le quito mi respaldo.  Mientras a él no le prueben que hizo algo malo pues yo lo respaldo. A él no le han probado nada”, señaló Andrés Sotomayor del barrio Juncal de San Sebastián.

Mientras, Henry Pagán, indicó que el recibimiento a Oscar debió haber sido más grande de parte del pueblo. “Esto lo que enseña es que hoy fue Oscar, mañana no sabremos quién será el próximo. Pero esto siempre esto va a seguir porque siempre va a haber alguien que va a seguir esa semilla que va dejando a su paso”, opinó el mocano.  “Oscar debe vivir donde pueda hacer algo por Puerto Rico”, opinó.

De otra parte, el administrador de la librería Macondo, Edgardo Nieves Nieves, expresó que más gente debió haber venido a recibirlo “pues Oscar cumplió una condena demasiado grande por algo que nunca se le puedo probar”.

“Donde a él se le antoje pero que lo dejen en paz”, contestó Nieves a la pregunta de si Oscar debe vivir en San Sebastián.

Para Dominica Mercado, residente del barrio Robles, dijo que Oscar se merecía el recibimiento en San Sebastian. “Ya mismo; si el barrio Roble es cerca del barrio donde él vive, donde está su familia. Sí”, respondió a la posibilidad de que Oscar viva en San Sebastián.

Por su parte, Andrés, no quiso emitir comentarios. “Yo de eso no te voy a opinar”, afirmó.

Caluroso recibimiento 

Centenares de personas recibieron con vítores a Oscar en la atestada y calurosa Sala Municipal de Exposiciones. Entonaron La Borinqueña revolucionaria. Zenaida y Mercedes, hermanas de Oscar, junto a los sobrinos y primos del ex prisionero, aplaudían efusivamente y se abanicaban para mitigar el calor. Clarisa, hija de Oscar, se mantenía al tanto de todo lo que acontecía con particular atención a su padre.

“Yo no creo en la independencia para Puerto Rico, pero respeto a todo el que cree en ella. Yo tengo unas visiones diferentes de Venezuela o en Cuba o de diferentes partes del mundo pero respeto a los que tienen otras visiones. Lucho por lo que creo. Peleo por lo creo. Y a pesar de que pueden existir esas diferencias hay muchas cosas que pueden unir a los seres humanos”, indicó el alcalde de San Sebastián, Javier Pérez Jiménez, en su turno.

El alcalde obsequió a Oscar con un libro que compila la historia del pueblo. Además, le obsequió una película restaurada que contiene un recuento de la vida en El Pepino del año 1956.

De otra parte, Lourdes Lugo López, sobrina de Oscar, no ocultaba su alegría. “Son muchos  años esperando a que el llegara a San Sebastián y este ambiente en el que todos somos conocidos. Llevamos años esperándolo no solamente desde su encarcelamiento sino cuando se va al clandestinaje en 1976, que es cuando ya no volvemos a ver Oscar. Pues esto es un logro magnifico. Son 41 años para la familia esperándolo.”

“Creo que todos los sacrificios, todos los llantos y todo el dolor compartido con el pueblo de San Sebastián y con la gente que se aunó a este esfuerzo ha dado un fruto maravilloso y esto como un encuentro de familia en realidad, este llegar de Oscar a San Sebastián”, añadió Lugo López.

Mensaje de López Rivera

“Yo me crié en un bario pobre, pobre, pobre, pobre pero la costumbre era que si se cortaba un racimo de guineo se compartían con todos los vecinos. Yo creo que esa experiencia sembró en mi algo positivo”, recordó López Rivera en su mensaje a los presentes.

“Otra cosa que había en mi hogar era que mi madre siempre enfatizaba que había que ser servicial. Yo creo que debemos de ser seres serviciales. Debemos de estar pensando siempre de saber ayudar a otros”, añadió.

Lamentó que la lucha por la Independencia de Puerto Rico ha tenido el fallo de que “no podemos unirnos y es algo doloroso para un independentista creer que debemos unirnos y sin embargo, no lo hacemos”.

“Yo creo que un mundo mejor es posible, pero principalmente creo que la independencia de Puerto Rico es posible”, arrancando múltiples muestras de apoyo de los presentes.

Sobre la Universidad de Puerto Rico, dijo que se le debe mucho. “Pero hoy día, hay una amenaza grande con su destrucción y nos incumbe a todos luchar para que esa universidad no se cierre, para que esa universidad no caiga, para que esa universidad logre ser la mejor universidad del Caribe, logre ser una de las mejores universidades del mundo”; exhortó López Rivera.

“Independiente de donde estemos ideológicamente, no importa donde estemos, que verdaderamente luchemos para levantar la universidad y no que se caiga”, acotó también Oscar.

A su salida, los Cadetes de la República de Puerto Rico, precedieron el vehículo que transportaba a Oscar por la calle 24 de septiembre del pueblo pepiniano. Se escuchaba el también el sonido del tambor revolucionario. Los cadetes portaban banderas puertorriqueñas con el azul celeste en su triángulo.

 

 

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